Un descubrimiento realizado en la Patagonia argentina volvió a colocar al país en el centro de la escena científica internacional tras haber descubierto una nueva especie de dinosaurios.
En la provincia de Santa Cruz, un grupo de especialistas logró identificar un tipo de dinosaurio, hasta ahora desconocido para la ciencia, cuyos restos permanecieron ocultos durante cerca de 70 millones de años.
El fósil hallado en la Patagonia que cautivó a la ciencia
La nueva especie fue descubierta en una zona cercana a El Calafate, una región que en las últimas décadas se convirtió en una de las más importantes para la paleontología argentina.
Los primeros indicios aparecieron hace algunos años, cuando los científicos recuperaron un fragmento óseo que despertó el interés de los especialistas. Sin embargo, fue gracias a nuevas campañas de exploración que lograron recuperar piezas mucho más completas, entre ellas vértebras y dientes excepcionalmente conservados.
Tras un exhaustivo trabajo de laboratorio, los investigadores concluyeron que se encontraban frente a una especie nunca antes registrada.
Un raptor diferente a todos los conocidos
La especie recibió el nombre de Kank australis y pertenece al grupo de los unenlágidos, una familia de dinosaurios depredadores que vivió en el hemisferio sur durante los últimos millones de años de la era de los dinosaurios.
A diferencia de los famosos raptores popularizados por el cine, este ejemplar presentaba características anatómicas particulares que lo distinguen claramente de sus parientes del hemisferio norte.
Los análisis revelaron que poseía dientes con una forma poco habitual y vértebras cervicales con rasgos únicos, elementos que permitieron a los expertos confirmar que se trataba de una especie completamente nueva para la ciencia.
Cómo era el dinosaurio que habitó la Patagonia hace millones de años
Según las estimaciones de los investigadores, Kank australis tenía un tamaño similar al de un gran ñandú actual.
Respecto de los rasgos físicos, su peso rondaba los 27 kilogramos, caminaba sobre dos patas y contaba con una poderosa garra curva en uno de sus dedos, una característica típica de los raptores.
No obstante, y aunque no era uno de los gigantes que dominaron la Patagonia prehistórica, sí ocupaba un lugar importante dentro de la cadena alimentaria de su ecosistema.
Los especialistas creen que se trataba de un cazador ágil y veloz, adaptado a desplazarse por los ambientes que cubrían el extremo sur del continente durante el período Cretácico.
El hallazgo de los investigadores
El paleontólogo Matías Motta, primer autor del estudio, expresó: “La descripción de Kank australis es importante porque sumamos una nueva especie de la familia de los unenlágidos, una familia poco representada en el registro fósil ya que sus huesos son muy gráciles y difíciles de preservar”.
Además, el especialista destacó que “este dinosaurio se diferencia claramente de los raptores del hemisferio norte, como Velociraptor, por sus dientes cónicos con pequeñas estrías y por las particularidades únicas de sus vértebras cervicales”, subrayó.
Por su parte, el paleontólogo puso énfasis en la importancia de este descubrimiento: “El dinosaurio fue hallado en rocas del Cretácico Superior y esto es importante porque expande el registro de los unenlágidos y demuestra que ya estaban ampliamente distribuidos justo antes del impacto del meteorito hace 66 millones de años”.
El significado detrás de su llamativo nombre
El nombre elegido por los científicos tiene una fuerte conexión con la historia y la cultura patagónica. “Kank” proviene de la tradición del pueblo Aonikenk o Tehuelche y hace referencia al “gran Ñandú”, una figura vinculada a relatos ancestrales y a la creación de la constelación conocida como la Cruz del Sur.
Por su parte, “australis” significa “del sur”, una referencia directa al lugar donde aparecieron los fósiles.