Los pasajeros con vuelos programados en Aeroparque y Ezeiza deberán tener en cuenta las medidas de fuerza previstas para los primeros días de septiembre. Los trabajadores nucleados en ATE/ANAC anunciaron una protesta que podría provocar demoras y afectar el normal funcionamiento de distintos servicios aeroportuarios.
La medida se llevará a cabo el jueves 3 y viernes 4 de septiembre e incluirá asambleas y manifestaciones en ambas terminales. Según el esquema anunciado, las acciones se concentrarán en dos franjas horarias durante cada jornada, por lo que los pasajeros deberán prever posibles cambios o demoras en sus vuelos.
Paro en Aeroparque y Ezeiza: a qué hora comenzaría la medida de fuerza
Las acciones gremiales se realizarán en dos turnos durante el jueves 3 y viernes 4 de septiembre. Según el cronograma informado por ATE/ANAC, las asambleas y manifestaciones tendrán lugar:
- Turno mañana: de 9 a 12.
- Turno tarde: de 18 a 21.
Aunque la medida de fuerza no implica una paralización total de las operaciones, la participación de los trabajadores podría afectar el normal desarrollo de algunas actividades aeroportuarias y provocar demoras en los vuelos.
Por este motivo, quienes tengan viajes previstos en esas franjas deberán consultar previamente el estado de su vuelo con la aerolínea correspondiente.
Por qué los trabajadores de ANAC realizan la medida de fuerza
El reclamo de ATE/ANAC está relacionado principalmente con la situación salarial de los trabajadores y con las condiciones en las que se desarrollan las tareas en los aeropuertos.
Entre los pedidos del sector se encuentran el reconocimiento de aumentos salariales adicionales ya acordados, la reapertura de la negociación paritaria y un mayor presupuesto para las áreas operativas y de fiscalización aeroportuaria.
La organización sindical también reclama más recursos para las tareas vinculadas con los Servicios de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI).
Desde ATE/ANAC sostuvieron que la medida de fuerza fue comunicada con anticipación para permitir que las aerolíneas y los demás actores involucrados puedan reorganizar sus operaciones y reducir las posibles consecuencias para los pasajeros.