

El país que el Presidente de la Nación se apresta a visitar es el protagonista de uno de los fenómenos económicos más importantes de la historia contemporánea. Veinticinco años de crecimiento económico ininterrumpido a una tasa acumulativa anual del 8% constituyen un hecho sin precedentes. Sumado que se trata del país con mayor población del planeta –1.200 millones de habitantes– se advierte la importancia del fenómeno.
¿Cuáles son las claves que explican este proceso iniciado en 1978 bajo la conducción de Dong Xiaoping? Gradualismo. Esta ha sido la principal característica de la reforma económica china.
Por ejemplo, a fines de 1978 se estableció en China un sistema dual de precios. La producción sujeta a adquisición por parte del Estado decrecía continuamente en el tiempo, y el excedente podía venderse en el mercado. Como resultado, las cantidades producidas aumentaron con rapidez. Mientras tanto, los precios oficiales fueron objeto de alzas marginales. Actualmente más del 90% de los precios de los productos de consumo son fijados por el mercado.
De igual modo, el sistema de responsabilidad contractual en el área rural, por el cual la retribución que obtiene el campesino está vinculada a la producción, fue introducido inicialmente en 1979. Vistos sus resultados favorables, fue gradualmente extendido a otras zonas.
Industrialización: debido a que la mayor parte de la fuerza de trabajo se encontraba concentrada en la agricultura, su liberalización generó importantes aumentos en la producción y productividad global.
Se estima que una tercera parte del aumento de la producción de China desde 1985 se puede atribuir a un uso más eficiente de los insumos.
El empleo industrial abarcaba en 1995 a unos 144 millones de trabajadores, lo cual representaba el 21% del empleo total.
Fomento de exportaciones: China tuvo un crecimiento medio de las exportaciones de un 15% anual a partir de 1978. Inversión extranjera: China ha tenido una enorme afluencia de este capital.
En 1997 se contabilizaba un total de 64.000 millones de dólares como inversión extranjera, la cual daba ocupación a 17,5 millones de trabajadores y aportaba el 47% de las exportaciones totales chinas.
Reforma del Estado: Desde antes de 1978 se pusieron en marcha medidas que permitieron generar incentivos en la burocracia china para estimular el proceso de reforma económica y promover el desarrollo.
El primer paso en la reforma fue promover el recambio generacional.
En segundo lugar, se llevó a cabo una extendida descentralización administrativa y fiscal.
Uno de los efectos de esta reforma fue la irrupción de una multitud de unidades de negocios ya sean de propiedad gubernamental o con apoyo del gobierno local, el cual se vio motivado para fomentar su desarrollo.
Aspectos sociales: La fase inicial de la reforma en China tuvo, un fuerte impacto en las zonas rurales y posibilitó a 200 millones de personas salir de la pobreza. Sin embargo, a partir de 1986, cuando las reformas se centraron en el sector industrial, la desigualdad se acen-tuó sustancialmente cesando el descenso en el número de pobres.
El desempleo ha aumentado; la tasa de desocupación es del 3,7%, lo cual significa unas 14 millones de personas sin empleo.
Reforma política: Indudablemente, ésta constituye una asignatura pendiente. En su descargo, los funcionarios chinos señalan que la reforma económica requiere de estabilidad social y que el sistema político hasta ahora ha garantizado esta última. Una vez consolidada la reforma económica –agregan– será el momento de pensar en la reforma política.










