La producción de maíz se encuentra revolucionada ante una inminente autorización oficial para que tres empresas nuevas produzcan semillas transgénicas, decisión que despierta polémica y que en el mediano plazo podría alterar las posiciones en un mercado que mueve u$s 120 millones por año. Un comité técnico del Instituto Nacional de Semillas (Inase) se encontraba a última hora de ayer finalizando un informe que presentará al Secretario de Agricultura, Miguel Campos, y que puede ser la llave que abra fuertes cambios en el sector.

El proceso para que se apruebe la producción y uso de una nueva semilla no suele ser de los más ágiles, dado que deben realizarse antes pruebas y consultas que garanticen la bioseguridad del producto. Sin embargo, el Gobierno decidió a mediados de febrero suspender por 90 días algunos de los requisitos para quienes desarrollen variedades de maíz que contengan el gen GA21, el cual resiste la aplicación del herbicida glifosato y que pertenece a la suiza Syngenta.

Desde el comienzo, la jugada fue interpretada como un intento para que nuevos actores entren a competir en un mercado que domina Monsanto, un enemigo del Gobierno debido a sus conocidas acciones en Europa para cobrar por la fuerza los derechos por el uso de la soja transgénica argentina.

La principal beneficiada por la decisión oficial es Atanor, una empresa de capitales estadounidenses que pisa fuerte en química y que viene incursionando en otros sectores. Ésta, junto con Agriseed y Plusagro, son las tres semilleras que presentaron sus híbridos de maíz con el gen GA21 para que sean aprobados.

Mercado alterado

Ayer, en medio de rumores cruzados sobre cuál puede ser el desenlace de este conflicto, el titular de la Asociación de Protección de las Obtenciones Vegetales (Arpov), Julio Ferraroti, volvió a criticar la “amnistía de la Secretaría de Agricultura asegurando que pone en riesgo el marco regulatorio. La última semana, las principales semilleras del país pidieron al Gobierno que dé marcha atrás con la suspensión de los requisitos para nuevas aprobaciones.

En Atanor no estuvieron disponibles ayer para responder a El Cronista pero trascendió que la empresa defiende su derecho a utilizar el gen transgénico argumentando que éste no fue registrado por Syngenta y que ella misma compró la tecnología unos años atrás.

En el sector especulan que en caso de que Agricultura finalmente autorice a los tres nuevos semilleros a lanzar su maíz, se iniciará un proceso legal para demostrar quién es el “padre del evento transgénico.

Por lo pronto, se espera que el ingreso de más competidores haga bajar el precio de las semillas del cereal, lo que tendrá impacto en la mayor parte de la geografía agrícola del país. En la actualidad, una bolsa de este producto cotiza cerca de los u$s 100 mientras que Atanor ya anunció que piensa ofrecer su maíz a la mitad de precio.

“En el corto plazo no creo que haya muchos cambios en el mercado, dado que el los productores son muy cautelosos con los nuevos productos , explicó Juan Gear, presidente de Maizar, entidad que nuclea a la cadena de producción. Sin embargo, la mayor competencia por la llegada de un actor de peso terminará impactando en un sector que lucha por volver a pelearle terreno a la soja.