A río revuelto, ganancia de pescadores. Eso es lo que parecen pensar por estas horas los productores de pollos, quienes vieron crecer sus ventas un 10% desde que el presidente Néstor Kirchner llamó a los consumidores a no comprar carne hasta que no baje su precio.

Bastaron apenas 48 hora para que el pedido presidencial comenzara a impulsar la demanda de productos aviares, una tendencia que se fue profundizando en las últimas dos semanas. “Hemos tenido que incrementar un 10% la faena diaria para poder atender el crecimiento del consumo, que se viene dando de forma pareja en todo el país , reveló Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). El directivo explicó que el jueves 16 de marzo, dos días después del llamado a boicot del Gobierno ya se sentía mayor demanda y que ese fin de semana debió organizarse una faena extra para cubrir el consumo.

“Compren menos carne si no bajan los precios. Hagamos sentir nuestro poder de consumo, que no nos vendan a cualquier precio. Eso es conciencia, ustedes lo pueden hacer , habían sido las palabras que pronunció Kirchner desde la Casa Rosada. A partir de ahí, las ventas les sonríen a los productores aviares.

Por el contrario, los carniceros se quejan de que cayó fuerte el consumo de carne en sintonía con los precios firmes de la hacienda en el Mercado de Liniers y con la falta de reflejos que muestran los mostradores cuando se producen bajas en la plaza ganadera.

Pollos bien parados

El enojo oficial con la carne encontró bien parada a la producción de pollos. La misma no deja de crecer desde el año 2003 y lleva adelante un proceso de inversión para mejorar su capacidad que le permite hacer frente a la mayor demanda. En el sector dicen que tienen disponibilidad de materia prima y que pueden cubrir con comodidad el vuelco de los consumidores.

Las empresas aviares cerraron en diciembre su mejor ciclo en veinticinco años. El principal motor de este despegue fue el consumo local, que creció un 13,2% respecto del año anterior alcanzando los 24,4 kilos anuales per capita. Aunque todavía se ubica muy lejos de los 65 kilos que se lleva la carne, viene creciendo sin pausa. La clave para entender el éxito de los productos aviares debe buscarse exclusivamente en su precio: un kilo de pollo cuesta la mitad que un kilo de asado. Además, durante 2005 el aumento del valor de ese corte vacuno duplicó a la suba que experimentó la carne aviar.

La otra gran impulsora del sector es la exportación. El 2005 cerró con ventas récord al exterior, por un valor de u$s 134 millones. A pesar de la caída del consumo que está provocando en muchos países la aparición de casos de gripe aviar, los productos argentinos son todavía muy demandados debido a la calidad que se les reconoce.

Las mayores beneficiarias del boom del sector aviar son Entre Ríos y Buenos Aires, provincias donde se concentra la mayor parte de la faena. Según cuentan en el sector, en la actualidad se inaugura por lo menos un nuevo galpón de cría de animales por día multiplicando la demanda de materiales y mano de obra en zonas que hasta hace pocos años estaban muy deprimidas.