

Las turbulencias de los mercados han vuelto a instalar entre los argentinos la vieja obsesión de ahorrar en moneda dura. Tal vez porque falta sólo un mes para las elecciones presidenciales, o simplemente porque la herida de la crisis del 2001 sigue sangrando, lo cierto es que en los últimos dos meses los ahorristas locales han regresado en malón a las casas de cambio, buscando proteger sus pesos de una inflación cada vez más inquietante. Pero a diferencia de lo que ocurría dos o tres años atrás hoy los billetes verdes no son el único refugio. Así, cuando doña Rosa se enfrenta al mostrador se encuentra con una dicotomía que antes no la atormentaba: ¿es mejor comprar dólares o euros?
Esta disyuntiva se acentuó en los últimos meses. Es que mientras la moneda oficial de la Unión Europea va ganando popularidad, el billete verde pierde atractivo a pasos agigantados. Y no es para menos: en los pasados 12 meses el euro se apreció 10% ante el dólar. Para colmo, el martes la Reserva Federal de Estados Unidos recortó su tasa de interés de referencia en medio punto porcentual, hasta 4,75%, disminuyendo aún más la ventaja de rendimiento de la divisa americana y llevando al euro a un máximo histórico de u$s 1,3988.
Ahora bien, si después de estos datos ya estaba pensando en olvidar sus clásicas preferencias para volcarse de lleno al euro, es bueno que sepa dos cosas. Por un lado, que no se equivocará: los expertos ven muy pocas posibilidades de que la moneda del viejo continente pierda valor en los próximos meses, mientras que puede que el dólar siga perdiendo brillo. Y por el otro, que las probabilidades de ganar dinero invirtiendo en esa moneda son escasas. Algunos analistas ven una leve apreciación, pero otros indican que el euro ya está demasiado caro.
“Es algo tarde para salir a comprar euros , dijo José Nogueira, de ABC mercado de cambios. En relación al peso argentino, esa divisa subió un 8% desde principios de año. Ayer se vendía entre $4,4 y $4,5 en las casas de cambio del microcentro. “La demanda ha aumentado mucho en los últimos dos meses. La gente está invirtiendo en euros ante la desconfianza que generan los problemas de la economía estadounidense , dijo Arturo Piano, director de Banco Piano.
La popularidad del euro comenzó a sentirse, sin embargo, en los últimos dos años. De hecho, en 2004, el euro representaba apenas el 5% de lo transado en el mercado cambiario local, mientras que hoy ya concentra el 35% de los negocios. “En volumen, es la segunda moneda más importante del mercado local, siempre detrás del dólar , dijo Carlos Lizer, de Puente Hermanos.
Para Lizer, el euro puede llegar a apreciarse entre un 2% y 3% más de aquí a hasta principios del 2008. “Se estima otra baja de tasas en EE.UU., y eso va a hacer devaluar al dólar. Recomendamos invertir parte de la cartera en euros , dijo.
Además, mientras Bernanke baja las tasas, el Banco Central Europeo (BCE) sigue pensando en subirlas. En su última reunión, el BCE mantuvo sus tasas de interés en el 4%, pero varios estrategas del organismo, entre ellos el presidente Jean-Claude Trichet, habían indicado que querían subir el precio del dinero en los próximos encuentros con el fin de contener la inflación. De darse ese escenario, el euro se dispararía frente al dólar.
Sin embargo, los analistas no ven demasiadas posibilidades de que eso suceda. Más aún, después del fuerte recorte de la Fed. La posibilidad de otra suba de tasas por el BCE “ciertamente se está desvaneciendo , dijo Julian Callow, economista jefe para Europa en Barclays Capital, a la agencia Bloomberg. “La suba del euro moderará el deseo de hasta los directivos más resueltos del BCE de continuar subiendo las tasas , agregó. La reciente apreciación de la moneda atenuó la inflación en la zona euro, pero también encareció las importaciones europeas, amenazando así con limitarlas.
“Bastará una modesta apreciación adicional para eliminar las presiones en pro de que se sigan subiendo las tasas del BCE, dijo David Mackie, economista jefe para Europa en JPMorgan Chase en Londres. “Los riesgos de inflación se han desvanecido con el fortalecimiento de la moneda.










