

Las autoridades energéticas y el propio presidente Ricardo Lagos salieron a acallar las críticas surgidas a la política energética del país y a la falta de previsión para atajar las consecuencias derivadas de la crisis argentina. Mientras el mandatario calificaba de ignorantes a quienes sostenían que el gobierno no ha tomado medidas paliativas, el ministro de Economía, Jorge Rodríguez, y el secretario ejecutivo de la CNE, Luis Sánchez, afirmaron que el país está en condiciones de enfrentar con un mínimo costo cualquier impacto derivado de una eventual restricción de exportaciones decretadas por el país vecino.
“Las medidas tomadas en el mercado del gas y eléctrico, con suficiente anticipación a la precipitación de la crisis en la Argentina, sumadas a la robustez propia del sistema eléctrico y las normas que trae la ley corta eléctrica, permiten garantizar a la ciudadanía que tanto el suministro de gas residencial y principalmente eléctrico no debieran afectarse más allá de problemas de costos que deberán asumir, fundamentalmente las propias empresas, nuestro funcionamiento normal no debiera alterarse , dijo Rodríguez en La Moneda.
El Ejecutivo mantiene plena confianza de que las compañías que funcionan con gas natural cuentan con combustibles sustitutos, y por otro lado y más importante, sostiene que existe la holgura necesaria en generación para soportar la salida de las centrales a gas.
Por el lado eléctrico, fuentes de gobierno, señalaron el consumo peak en invierno del Sistema Interconectado Central (SIC) –que se extiende desde Tal-Tal a Chiloé– es de 5.600 MW, 22% más que el consumo habitual lo que significan 1.606 MW adicionales listos para inyectarse al sistema.
Por otro lado, las centrales que deberían verse afectadas ante una restricción de gas natural como San Isidro (Endesa), Nueva Renca (AES Gener) y Nehuenco (Colbún) pueden funcionar a diesel. De hecho, esta última estará en condiciones de adecuarse a este sistema a partir de abril.
Al interior del gobierno se sostiene que el SIC mantienen su operación en caso de que se paralice la operación de una central a gas de 350MW. Este optimismo se acrecienta si este invierno las lluvias son normales ya que este escenario, incluso, permitiría a las generadoras afectadas no recurrir al diesel.











