

Integrante del alicaído sector textil, Perramus perdió parte de su brillo y presencia durante los ‘90. En los últimos años,
de la mano de la nueva generación familiar, la marca llevó adelante un decisivo proceso de cambio, triplicó la facturación y proyecta la apertura de cinco locales en shoppings porteños durante los próximos cuatro años.
Perramus es uno de esos nombres que hace innecesaria e incompleta toda aclaración. Pertenece a ese selecto y privilegiado grupo de marcas cuyos productos son ya un genérico, que atravesaron la barrera del tiempo y se instalaron en el imaginario, haciendo su propia historia.
Pero su fuerza no fue siempre la misma y en algún momento de su trayectoria de más de 80 años, Perramus perdió terreno en nuevos contextos y condiciones económicas. Hoy, en manos de la tercera generación de empresarios, promovió un decisivo cambio de imagen y motorizó una metamorfosis que llevó a Perramus, por ejemplo, a triplicar la facturación de su principal local en un año.
La voz cantante de la firma es hoy Diego Meischenguiser, socio gerente de Perramus y nieto del fundador del local de Sarmiento y Maipú. En realidad, Casa Perramus nació en 1922, cuando comenzó a fabricar los primeros pilotos con gabardinas de lana, de gran peso y muy compactas, abrigadas y son totalmente impermeables a la lluvia.
Luego, el local pasó a manos de los cuatro hijos de Marcos Meischenguiser, quienes tomaron la decisión de ampliar el negocio a todo el país. Esto permitió generar una mayor escala de fabricación y la incorporación de nuevas materias primas. Con el paso de los años, no obstante, la firma se fue quedando en el tiempo a falta de innovaciones y la lógica evolución. Para entonces Perramus sólo tenía dos modelos de impermeables para hombre y dos para mujer.
Hoy, Diego se pasea orgulloso por el coqueto showroom que la firma tiene en Caballito. Es economista, hizo un posgrado en Administración de Empresas y asegura, “desde siempre lo vi como un negocio a escala que había que trabajar con mucho profesionalismo y organización. Pero hace unos ocho años tomé conciencia de que era una marca importante, subexplotada y con un gran potencial , repasa el joven de 36 años, al contar cómo comenzó el trabajo para regenerar la marca.
El entorno era adverso; promediaba la convertibilidad, entraban impermeables muy baratos del exterior y había competencia ilegal. En esos tiempos desaparecieron muchos competidores de la industria textil y, cuando se decretó la devaluación, en el escenario quedaban pocos jugadores en el mercado. Ese fue el momento del gran salto de Perramus. Los ejes de la estrategia que permitió duplicar la facturación fueron:
* Ampliar la línea de productos para ampliar el target al que se dirigía la marca. Antes, la casa estaba dedicada casi exclusivamente a hombres. Se incorporaron prendas como camperas, capas, chalecos, tapados. La colección mujer tiene hoy entre 20 y 25 modelos por temporada. Además, la propuesta comercial es más rica y trabaja en la funcionalidad de las prendas que abarcan distintos usos (abrigos desmontables, reversibles)
* Cambio de imagen: Contrataron una consultora de imagen, cambiaron el logo, renovaron el local, incorporaron vendedoras mujeres; abrieron un showroom con un nuevo concepto decorativo, tradicional y moderno, y remodelaron el local del centro.
El proceso comenzó hace cinco años. Hoy tienen dos locales propios (el tradicional de la calle Maipú y otro en Cariló), 200 puntos de venta en locales multimarca de todo el país, están comenzando a exportar a Uruguay, Chile y Brasil y la compañía cuenta con 80 empleados.
La capacidad de producción también viene ampliándose. Si durante la convertibilidad fabricaban 800 prendas mensuales, hoy salen de sus talleres 8.000. A finales de 2006 la facturación de fábrica va a rondar los $ 6 millones y esperan llegar a $ 10 millones en 2010.
El local del centro porteño pasó de facturar $ 800.000 anuales, a los $ 2,4 millones que esperan alcanzar a fin de año, por el crecimiento del volumen de ventas y, también, de precios (de hasta un 15%).
Ahora, “el objetivo es crecer mucho en el mercado local, principalmente en shoppings en Capital Federal. El propósito es abrir el primer local en 2007 para 2010 completar el quinto. Esto va a potenciar mucho la marca , cuenta Meischenguiser.










