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La deuda con tarjeta de crédito tiene un efecto silencioso pero devastador: cuanto más tiempo pasa, más difícil es salir. Lo que empieza como un saldo controlado puede transformarse rápidamente en un círculo vicioso, donde los intereses se acumulan, el monto se dispara y salir parece cada vez más difícil.
La licenciada en administración de empresas y asesora CNV, Camila Ibarbalz, advierte que el primer error suele ser ignorar el problema: “Se puede salir, pero necesitás una estrategia y sobre todo mucho compromiso. Hacer como si nada es lo peor que te puede pasar porque cada mes que pasa pagás más intereses”.
El punto de partida: ordenar las cuentas
Antes de pensar en pagar, es más urgente entender la situación real. Esto implica hacer un relevamiento completo de todas las deudas, algo que muchas personas evitan, pero que es clave para poder salir.
En términos concretos, se trata de identificar cuánto se debe en cada tarjeta, cuántas cuotas quedan pendientes, qué préstamos están vigentes y, sobre todo, qué tasas de interés se están pagando. Esta información permite dimensionar el problema y definir un plan.
Sin esa claridad, cualquier intento de pago es desordenado y, muchas veces, ineficiente.
Dos caminos posibles para salir de la deuda
Una vez que el panorama está claro, el siguiente paso es elegir una estrategia. A través de un posteo en sus redes sociales, Ibarbalz explicó que existen dos métodos ampliamente utilizados y efectivos, cada uno con una lógica distinta.
Por un lado, el método “bola de nieve” propone empezar por la deuda más chica. El objetivo principal es eliminar rápidamente pequeños saldos, generando una sensación de avance que ayuda a sostener el esfuerzo.
Por otro lado, el método “avalancha” apunta a pagar primero la deuda con mayor tasa de interés. Esta opción es más eficiente desde lo económico, ya que reduce el costo total y acelera la salida del endeudamiento.
No hay una única respuesta correcta, ya que la elección depende del perfil de cada persona. Mientras que algunos necesitan resultados rápidos para motivarse, otros priorizan minimizar los intereses.
El error más común que agranda la deuda
Uno de los hábitos más perjudiciales al usar tarjeta de crédito es pagar solo el mínimo. Aunque puede parecer una solución momentánea para aliviar el bolsillo, en la práctica lo que hace es extender la deuda y multiplicar los intereses.
Las entidades financieras coinciden en que lo ideal es ir más allá del mínimo siempre que sea posible. Incluso un pequeño esfuerzo adicional cada mes puede reducir significativamente el tiempo total de pago.
En este sentido, adoptar el hábito de destinar un monto mayor, aunque sea de forma progresiva, permite recortar capital y evitar que la deuda siga creciendo.
Cortar el ciclo: dejar de usar la tarjeta y recortar gastos
Salir de la deuda no es solo cuestión de pagar, sino también de evitar seguir alimentándola. Ibarbalz es contundente en este punto: “Mientras estás saliendo de las deudas tenés prohibido usar las tarjetas de crédito, prohibido sacar nuevos préstamos, no pagar el mínimo”.
Este cambio implica revisar los hábitos de consumo diarios. Optar por usar solo efectivo o tarjeta de débito ayuda a tener un control más real del dinero disponible y a evitar gastos impulsivos que suelen agravar el problema.
Además, la asesora recomienda hacer una revisión profunda de los gastos que ayude a detectar fugas de dinero que muchas veces pasan desapercibidas. Las suscripciones que no se usan, los “gastos hormiga” o ciertas rutinas de consumo pueden parecer insignificantes, pero acumulados tienen un impacto fuerte.
Ingresos extra: el acelerador del proceso
Si bien el ajuste es clave, también lo es buscar formas de aumentar los ingresos, aunque sea de manera temporal. Desde vender objetos que no se utilizan hasta aprovechar trabajos ocasionales o ingresos extraordinarios, cualquier suma adicional puede servir para achicar la deuda más rápido.
Entidades financieras recomiendan que todo ingreso “extra”, como un bono o aumento, no se incorpore al gasto habitual, sino que se destine directamente al pago de obligaciones pendientes.
Una última herramienta clave que muchos pasan por alto
Un aspecto que muchas personas pasan por alto es la posibilidad de negociar la deuda. “Llamá al banco o a quien sea y deciles que estás interesado en saldar eso a ver qué te ofrecen”, recomienda Ibarbalz.
Contactar al banco o a la entidad emisora de la tarjeta abre la puerta a alternativas como planes de pago, refinanciaciones o incluso reducciones de intereses. Lejos de ser una señal de debilidad, negociar es una herramienta válida dentro del proceso de ordenamiento financiero.