El debate sobre el dólar volvió a poner en discusión el efecto que tendría una eventual devaluación sobre la actividad económica. Para Fausto Spotorno, el problema no pasa simplemente por llevar el tipo de cambio a un nivel más alto: una corrección suficientemente grande podría generar algo de oxígeno en el corto plazo, pero no resolvería el estancamiento de fondo.
En diálogo por Ahora Play, el director del Centro de Estudios Económicos de OJ Ferreres explicó que una suba moderada del dólar no alcanzaría para generar ese efecto. “La devaluación que tenés que meter para oxigenar la economía no es pequeña”, afirmó.
En ese sentido, precisó: “No es que llevás el dólar de $ 1500 a $ 1600 y oxigenás la economía, tenés que llevarla a $ 2000 o un valor suficientemente grande”.
Spotorno subrayó que una devaluación no es la solución adecuada para el problema actual de la economía, ya que no ataca la raíz del estancamiento: la falta de demanda agregada.
Al respecto, explicó que el efecto positivo de una devaluación es breve: “Si devaluás y subís los salarios, solo ganás tres meses (de tiempo), luego volvés a tener el mismo problema ya que sube la inflación.
“Si vas a usar esa herramienta, usala en agosto del año que viene, no en 2026. Es una herramienta super electoral, super populista y no sirve para nada”, sentenció.
¿Es el valor actual del dólar una cotización artificial? Esto dijo Spotorno
En la misma línea, el especialista aclaró que el tipo de cambio actual “no es artificial”. “Si hubiera una artificialidad en el dólar, verías una brecha cambiaria más fuerte que la actual. Pero no la estás viendo ni tampoco una fuerte presión del dólar”, justificó.
Asimismo, puntualizó que la pequeña brecha existente obedece a meros costos operativos y no a distorsiones profundas. “Tampoco se observa una presión sobre el dólar”, resaltó. En su lugar, Spotorno sugirió que el foco debe centrarse en el nivel del dólar y su impacto sobre el pulso de la actividad económica.
Por otro lado, el economista profundizó en los factores que condicionan las decisiones del mercado e indicó que están vinculados con la evolución de la economía real. “Al inversor le preocupa la actividad económica, no la inflación”, planteó.
Finalmente, trazó una distinción entre la importancia de sostener la estabilidad de precios y el impulso a la actividad. “No cedería inflación para más actividad económica”, insistió y subrayó que cualquier modificación en el tipo de cambio debería contemplar su doble efecto sobre los precios y el funcionamiento de la economía.