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El mercado llega a la presentación del balance de Nvidia con una mezcla de ansiedad y escepticismo. Sucede que no se trata solo de validar otro trimestre de crecimiento extraordinario, sino lo que está en juego es si la narrativa de expansión casi ilimitada de la inteligencia artificial todavía tiene combustible o si comienza a entrar en una fase más madura, lo que lo convierte en un día clave para los tenedores de Cedear vinculados a ese sector.
La acción viene de varios meses de lateralización después de haber marcado máximos históricos en la zona de u$s 210. Desde el punto de vista técnico, el papel consolidó en un rango relativamente estrecho, lo que indica que el mercado está procesando expectativas elevadas.
Cuando un activo deja de subir, pese a que las noticias alrededor de la compañía son buenas, lo que suele ocurrir es que la valuación ya incorporó gran parte de ese optimismo. Este miércoles la acción cotiza en u$s 192,85 y trepa 0,7% en el premarket.
Las estimaciones de mercado anticipan un nuevo trimestre de expansión sólida en ingresos y utilidades, con el segmento de data centers, impulsado por la venta de GPUs para entrenamiento y ejecución de modelos de IA, como motor central. Sin embargo, el foco no estará tanto en la cifra puntual sino en la tasa de desaceleración implícita.
Los inversores saben que Nvidia no puede crecer al ritmo exponencial de los primeros trimestres del boom de la IA de manera indefinida. La pregunta clave es si la desaceleración, en caso de aparecer, es ordenada y coherente con una industria que madura, o si refleja un ajuste más abrupto en el gasto de capital de los grandes jugadores tecnológicos.

El capex en la mira
El capital expenditure (capex) es el dinero que una empresa invierte para crecer o mantener su negocio en funcionamiento y ahí está el segundo punto crítico.
Y es que el capex de las grandes tecnológicas que destinan decenas de miles de millones de dólares a infraestructura de inteligencia artificial y que, en la práctica, son los principales clientes de Nvidia, se pueden ver afectados.
Si la compañía ratifica que las órdenes se mantienen sólidas y que el pipeline no presenta señales de desaceleración, el mercado interpretará que el ciclo de inversión en IA sigue vigente. Pero si aparecen indicios de cautela, postergación de proyectos o reprogramación de entregas, la lectura será rápida: el entusiasmo podría estar entrando en una fase más moderada.
Otro eje central será el margen bruto. Nvidia ha demostrado una capacidad extraordinaria para sostener precios elevados gracias a su liderazgo tecnológico y a la escasez relativa de chips avanzados. Si el margen se mantiene en niveles históricamente altos, eso confirmará que el poder de fijación de precios sigue intacto y que la competencia todavía no erosiona la rentabilidad.
Pero si los márgenes comienzan a comprimirse, aunque sea marginalmente, el mercado podría empezar a revaluar el múltiplo al que cotiza la compañía. En un contexto de valuaciones exigentes, pequeñas variaciones en márgenes o en la guía futura pueden tener un impacto desproporcionado en el precio.

Expectativas exigentes para Nvidia
El director de Guardian Capital, Martín D’Odorico, señaló en diálogo con El Cronista que el mercado llega al balance de Nvidia con la vara muy alta, en un contexto marcado por el boom de la inteligencia artificial y el fuerte crecimiento que ostenta la compañía.
“Las expectativas son muy elevadas. Más allá de los números del trimestre, los inversores van a poner el foco en la guía para los próximos períodos y en si la demanda de chips vinculados a IA se mantiene firme”, explicó.
En su visión, el resultado puntual puede quedar en segundo plano frente al mensaje hacia adelante y la visibilidad sobre el ritmo de inversión de los grandes clientes tecnológicos.
D’Odorico advirtió que el escenario es propicio para movimientos abruptos. “Se espera bastante volatilidad. Incluso un buen balance podría generar movimientos bruscos si no supera con claridad lo que el mercado ya tiene descontado”, afirmó, en referencia a un papel que cotiza con múltiplos exigentes y donde gran parte del optimismo ya está incorporado en precio.
En términos estratégicos, destacó que la empresa mantiene fundamentos sólidos y liderazgo en su segmento, lo que sostiene el interés estructural de los inversores.
“Muchos prefieren mantener posiciones. A la hora de sumar, suele evaluarse con más cautela hasta ver cómo reacciona el mercado después de los resultados”, concluyó.
Nvidia sí, pero no antes del balance
El asesor de inversiones Gastón Lentini planteó en charla con este medio una postura clara frente al inminente balance: “Evitar decisiones tácticas en la previa del anuncio y priorizar la estrategia de largo plazo”.
“Yo aplico la misma lógica para todas las empresas: el día anterior al balance no compro, porque es igual que jugar a la ruleta”, sostuvo. En su visión, posicionarse justo antes de la publicación de resultados implica asumir un riesgo binario difícil de gestionar, donde la volatilidad puede imponerse por sobre los fundamentos.
Ahora bien, su mirada cambia cuando se amplía el horizonte temporal. “Si me preguntás, creo que Nvidia es una empresa excelente para tener en cartera a largo plazo. Definitivamente sigue generando más ventas, mantiene márgenes enormes y continúa innovando con chips cada vez más potentes, año tras año”, afirmó.
Para el inversor con perfil largoplacista, Lentini consideró que la estrategia no pasa por anticipar el impacto de un trimestre puntual, sino por construir posición de manera gradual.
“Puede aprovechar distintos momentos de 2026 para comprar, ya sea si el precio baja o si sube. Va a terminar teniendo un precio promedio que, pensando en el largo plazo, le va a servir”, explicó, en referencia a una lógica de acumulación escalonada.
Sin embargo, advirtió que no es un activo apto para todos los perfiles. “El inversor conservador no tiene que estar mirando Nvidia; o si la tiene, debería comprar muy poquito”, señaló. Y agregó que, si bien se trata de una compañía de enorme escala y valor estratégico, su comportamiento en mercado es marcadamente volátil.
Así, la recomendación del asesor separa claramente táctica de estrategia y pasa por evitar el timing especulativo alrededor del balance, pero no perder de vista que, para quien pueda tolerar oscilaciones, Nvidia es una historia estructural de crecimiento dentro del universo tecnológico.
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