El recrudecimiento del conflicto bélico en Irán hace que los precios del petróleo se disparen. Crecen los riesgos inflacionarios en EEUU. También preocupa la debilidad del mercado laboral y el futuro de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed).
La volatilidad toca su mayor valor en un año.
Jornada bajista
Los principales índices bursátiles en Wall Street operan a la baja a comienzo del lunes a la espera de una semana difícil para el mercado. El Dow Jones pierde 1,1%, mientras que el S&P500 retrocede 1,09%.
En el caso del índice tecnológico Nasdaq, este evidencia perdidas de 1,05% a comienzo del lunes. En Europa, las bolsas también retroceden, con caídas de 1,8% en el Stoxx50. El resto de las bolsas muestran caídas de entre 1,1% y 2,2% el lunes.

El mercado opera a la baja por dos grandes motivos.
Por un lado, el conflicto bélico en medio oriente parecería no haber alcanzado su fin, sobre todo luego de que Irán nombrara a Mojtaba Jamenei como sucesor de su padre, Alí Jamenei, como líder supremo, una decisión considerada una clara señal de que los partidarios de la línea dura mantienen el control firme en Teherán.
Esto hizo disparar el precio del petróleo más de 29% en el día de ayer por la noche, avanzando ahora un 13%.
Este rally del crudo, el cual avanza mas de un 50% en el mes, implica riesgos inflacionarios en el horizonte, generando temores sobre el futuro en la política monetaria y la necesidad de que la Fed suba la tasa de interés para contrarrestar presiones inflacionarias.
Sin embargo, el contexto bélico también se da en un escenario en el que se dieron a conocer datos del mercado laboral que reflejaron un claro debilitamiento en el mismo.
Por lo tanto, combinando ambos riesgos, el mercado ahora tiene mayor preocupación por un escenario de estanflación.
Los analistas de Balanz remarcan que el escenario central para la política monetaria en EE.UU. sigue siendo de dos recortes en la tasa de política monetaria de la Reserva Federal (Fed) en 2026.
“Un escenario problemático sería que la Fed y otros bancos centrales se vieran obligados a terminar los recortes y empezar a hablar sobre subas en las tasas de interés en el corto plazo, producto de las presiones inflacionarias y de una afectación en las expectativas”, indicaron.
En esa línea, agregaron que este último caso sería muy problemático para los precios de los activos, principalmente las acciones.
“Ese escenario representaría un golpe al apetito por riesgo y ahí, sí, podríamos ver caídas mucho más marcadas de lo que vimos hasta ahora. Nosotros asignamos una probabilidad relativamente baja a ese escenario (entre 5% y 10%, pero más cercano a 5% que a 10%)”, indicaron.
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La volatilidad también se disparó, con el VIX operando en 29 puntos, su mayor valor desde abril de 2025.
En medio de este escenario de tensión y de la caída de las acciones junto con el rally del petróleo, el mercado llevó a cabo estrategias de cobertura, desarmando posiciones de riesgo (acciones) y buscando activos seguros, en particular el dólar.
El dólar index subió a su mayor valor desde enero, lo cual implicó que el mercado demanda este activo como vehículo para la seguridad en las crateras.

Los analistas de IOL agregaron que los inversores están buscando refugio en activos seguros, en particular en dólar.
“El dólar es gran ganador de la crisis. El índice trepó con fuerza hasta los 99,27 puntos, su nivel más alto en meses. El mundo quiere dólares no solo por la seguridad que ofrece ante el conflicto, sino por una razón matemática: la inflación energética generada por el petróleo a u$s 91 obligará a la Reserva Federal (liderada por el sesgo duro de Warsh) a mantener las tasas de interés elevadas por mucho más tiempo. Este diferencial de tasas hace que el dólar sea “caro” de abandonar”, detallaron.
Desde IOL agregaron que el mercado está operando con una sensibilidad extrema a las noticias.
“Cualquier señal de tregua, una mesa de negociación mediada por potencias neutrales o incluso un indicio de desescalada en el Estrecho de Ormuz, provocaría una descompresión inmediata de las cotizaciones. En un escenario de paz o normalización logística, la “prima de guerra” se evaporaría rápidamente, dejando a los activos energéticos vulnerables a una toma de ganancias masiva”, indicaron.

Rally del petróleo
Los precios del petróleo superaron los u$s 119 por barril el lunes, alcanzando niveles no vistos desde mediados de 2022.
Esto se da ya que algunos productores importantes redujeron el suministro y el temor a interrupciones prolongadas en los envíos se apoderó del mercado debido a la creciente guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.
Los futuros del crudo Brent (LCOc1) subieron 13,02 dólares, o un 14%, a u$s 105,71 por barril, mientras que los futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI) estadounidense subieron u$s 12,16 dólares el lunes, o un 13%, a u$s 103,06.
Antes del aumento del lunes, el Brent ya había subido un 28% y el WTI un 36% con respecto a la semana anterior, evidenciando su mayor suba semanal en su historia.
Además, en lo que va del mes de marzo, el crudo muestra avances mayores al 50%, siendo su mayor suba mensual en su historia.
El Estrecho de Ormuz, por donde suele pasar aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, está prácticamente cerrado debido al conflicto bélico entre EEUU e Irán.
Por otro lado, el nombramiento de Mojtaba Jamenei como sucesor de su padre, Alí Jamenei, como líder supremo de Irán también está impulsando los precios, lo que indica que los partidarios de la línea dura siguen firmemente al mando en Teherán una semana después del inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel.
La guerra podría dejar a consumidores y empresas de todo el mundo con semanas o meses de precios del combustible más altos, incluso si el conflicto, que comenzó el 28 de febrero, termina rápidamente, ya que los proveedores se enfrentan a instalaciones dañadas, interrupciones logísticas y mayores riesgos para el transporte marítimo.
La producción petrolera iraquí de sus principales yacimientos del sur ha caído un 70%, según fuentes, y el almacenamiento de crudo ha alcanzado su capacidad máxima.
La Corporación Petrolera de Kuwait comenzó a reducir la producción de petróleo el sábado y declaró fuerza mayor en los envíos, aunque no especificó cuánta producción suspendería.
Los analistas prevén que los pesos pesados de la OPEP, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, también tendrán que reducir la producción pronto, al agotar sus reservas de petróleo.
Saudi Aramco, de Arabia Saudita, ha ofrecido más de 4 millones de barriles de crudo saudí en licitaciones excepcionales, ya que sus rutas de exportación están limitadas.
En los mercados del gas, el gigante exportador de gas natural licuado, Qatar, ya había detenido la producción tras los ataques a infraestructuras clave.
Los analistas de Balanz explicaron que con Irán atacando a países vecinos, es muy probable que el flujo marítimo a través del Estrecho de Ormuz siga siendo escaso o nulo en el muy corto plazo hasta que haya un poco más de claridad y seguridad.
Hacia adelante, desde Balanz remarcan que lo central del conflicto es poder dimensionar si esto se trata de un shock transitorio de oferta o de si se vuelve algo más permanente, principalmente por la política monetaria.
“Nosotros somos de la idea de que el shock va a ser temporario. Es más, en el muy corto plazo creemos que existe espacio a que la situación se deteriore antes de que se empiece a normalizar. Sin embargo, la incertidumbre es elevada. Si bien los mercados han estado recalibrando expectativas en medio de una semana muy agitada, el impacto en los precios de los activos está siendo más bien limitado”, dijeron desde Balanz.















