En esta noticia
La dificultad de la recuperación económica para alcanzar a los sectores que más empleo generan ya forma parte de las discusiones de los grandes fondos de Nueva York y el riesgo que implica invertir en la Argentina.
Según un informe de Galicia Research, los inversores vinculan esa heterogeneidad con las posibilidades electorales del oficialismo en 2027 y, a través de ese riesgo, con el precio de los bonos y el costo de financiamiento del país.
El diagnóstico surge de una serie de reuniones que el equipo de research del banco mantuvo con fondos en Nueva York durante la semana anterior a la publicación del informe, fechado el 14 de octubre.
Aunque los interlocutores todavía consideran lejana la elección presidencial, “el calendario político empieza a condicionar sus preguntas sobre reservas, deuda y valuaciones”.
La preocupación tiene una traducción concreta: si la mejora de la actividad no se extiende a los sectores intensivos en trabajo, la continuidad del programa económico se vuelve menos previsible.
En la lectura que recoge Galicia, esa incertidumbre ya implica un costo financiero, incluso cuando los inversores no identifican presiones inmediatas sobre el peso y mantienen interés por operaciones de corto plazo.

El empleo entra en la discusión sobre los bonos
Bajo la pregunta de si la “economía dual” puede ganar elecciones, Galicia señala que la falta de dinamismo de los sectores intensivos en mano de obra preocupa por su potencial impacto sobre la contienda de 2027.
Según el documento, varios inversores creen que el Gobierno no tiene herramientas o voluntad para potenciar esas actividades. Esperan, por lo tanto, que el crecimiento “siga heterogéneo” y consideran que la reelección de Javier Milei “no está asegurada en esas condiciones”.
El punto resulta más que importante para el mercado porque las dudas sobre la continuidad de las políticas económicas se incorporan a las valuaciones actuales. Para estos fondos, el desempeño de la actividad también debe evaluarse por su capacidad de sostener el respaldo político al programa.
La percepción sobre las alternativas políticas completa esa evaluación. Galicia explica que los fondos siguen la capacidad del peronismo para unirse detrás de un candidato y que Axel Kicillof aparece como el principal referente que analizan, aunque no descartan otro nombre.
Por ahora, predominan la cautela y la falta de definiciones suficientes para construir un escenario electoral central con convicción.

Qué riesgo de continuidad reflejan los precios
El informe lleva esa discusión a un ejercicio sobre el GD41. Ante un resultado electoral adverso para el oficialismo, los fondos ubicaron mayormente las referencias de precio de los bonos soberanos largos entre 40 y 50 centavos por dólar de valor nominal, con una mediana de 45.
Esos valores corresponden, según las percepciones de los inversores consultados, a una victoria de un candidato considerado contrario al mercado. Galicia recuerda que el GD41 llegó a tocar 45,8 durante la caída de septiembre de 2025, después del resultado de la elección bonaerense.
Para el escenario favorable, el equipo supone que el GD41 pasa a rendir como un bono de Egipto, al que identifica con una calificación B de S&P. Al combinar ese supuesto con un precio de 45 centavos en el escenario negativo, calcula una probabilidad implícita de continuidad de las políticas económicas del 58%.
Ese porcentaje es una estimación financiera condicionada por los escenarios elegidos, no una probabilidad electoral de reelección de Milei. La tabla del informe incorpora, además, una inversión alternativa al 4,4% efectivo anual hasta el 31 de agosto de 2027.
La sensibilidad es considerable: si el precio del bono en el escenario adverso fuera de 40 centavos, la probabilidad implícita de continuidad subiría al 63%; si fuera de 50, bajaría al 51%. El ejercicio muestra cuánto depende la lectura de los precios del daño que se supone para el escenario negativo.
Reservas y deuda: la otra prueba para 2027
La preocupación por la actividad convive con preguntas sobre cómo se financiará el Tesoro el año próximo. La mayoría de los inversores consultados confía en que el Gobierno cerrará el programa financiero, pero quiere conocer el mecanismo si no logra reabrir la ventana de emisión de Bonares.
La discusión se traslada al balance del Banco Central: cuánto podría demandarle el Tesoro y qué efecto tendría esa necesidad sobre la acumulación de reservas. Si la incertidumbre electoral incrementa la dolarización de las carteras privadas, ambas demandas de divisas podrían coincidir.
Por eso, el menor ritmo de compras de dólares de septiembre dejó inquietud entre los fondos. Según Galicia, la presentación oficial de un potencial de USD 75.000 millones tampoco terminó de convencer: los inversores quieren ver flujos efectivos y un mecanismo claro de acumulación.
El equipo de research introduce un matiz. Considera que septiembre estuvo afectado por factores transitorios de reacomodamiento de carteras, que explicarían al menos parcialmente la desaceleración, y observa que los primeros días de octubre permiten anticipar una recuperación del ritmo de compras.
Para el financiamiento, el informe menciona las nuevas ofertas del Tesoro de bonos con vencimientos en 2028 y 2029, posibles mayores desembolsos de organismos internacionales y la referencia de Luis Caputo a una eventual utilización del swap con China. Son componentes posibles de una respuesta al interrogante financiero.
Por qué todavía hay interés por el peso y las empresas
A pesar de las dudas sobre 2027, la mayoría de los interlocutores de Galicia no ve presiones inmediatas sobre el peso. Varios encuentran oportunidades tácticas para el carry trade: aprovechar los rendimientos en moneda local mientras la evolución del dólar permita conservar una ganancia al volver a la divisa.
Esa disposición se apoya en la persistencia de flujos de divisas hacia la Argentina. Galicia señala que, desde junio, el tipo de cambio muestra menor volatilidad y avanza a un ritmo cercano al 1% mensual, compatible con un tipo de cambio real multilateral prácticamente estable.

La diferencia de horizontes explica la convivencia entre cautela política y apuestas financieras de corto plazo. Los fondos pueden encontrar atractivo en la estabilidad cambiaria actual y exigir, al mismo tiempo, una compensación por la incertidumbre que enfrentan los bonos a más largo plazo.
También mantienen exposición a deuda de empresas argentinas. Según el informe, buscan cobrar intereses y conservar exposición al país con menor sensibilidad directa al calendario electoral y a las necesidades de financiamiento del soberano, aunque con selección entre créditos.
Para asumir una apuesta más amplia, los inversores esperan señales en cuatro frentes: reservas, acceso al financiamiento, definiciones políticas y recuperación de la actividad, particularmente en los sectores que más trabajo generan.
Allí aparece el desafío que recorre el informe: que la mejora económica se extienda a esas actividades puede influir tanto en el respaldo electoral al programa como en el precio que el mercado está dispuesto a pagar por los activos argentinos.

Por Santiago Escobar
Redactor
¡No te pierdas mi próxima nota! Unite a Members
- Accedé a todos los análisis sin límite de lectura
- Lectura sin publicidad
- App + edición impresa incluidas
- Acceso al foro de la comunidad
Desde $1000 / mes Menos de un café por semana
Más Videos















