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JP Morgan ratificó su proyección de equilibrio fiscal para la Argentina en 2026, después de que las cuentas públicas regresaran al superávit primario en julio. El banco destacó que el nuevo retroceso del gasto permitió compensar la debilidad de los ingresos y reforzar el ancla fiscal.

Sin embargo, el informe identificó dos puntos todavía débiles dentro del escenario económico.

Por un lado, la recaudación continúa cayendo en términos reales y el resultado fiscal depende de una nueva contracción del gasto.

Por otro, la confianza del consumidor volvió a retroceder y los hogares siguen mostrando cautela frente a la compra de bienes durables e inmuebles.

JP Morgan no presentó estos factores como una amenaza inmediata para el equilibrio fiscal ni modificó su pronóstico para 2026. No obstante, señaló que la recuperación de la actividad y de los ingresos será necesaria para que la consolidación fiscal pueda depender menos de las restricciones sobre el gasto durante los próximos meses.

El superávit volvió en julio

Después del déficit estacional registrado en junio, el Sector Público Nacional obtuvo en julio un superávit primario equivalente a aproximadamente u$s 2.000 millones.

El resultado elevó el superávit primario acumulado durante los primeros siete meses del año hasta el 1% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel ampliamente similar al registrado durante el mismo período de 2025.

En los últimos doce meses, el superávit primario llegó al 1,6% del PIB. Además, la medición anualizada de los últimos tres meses se ubicó en el 1,7%.

JP Morgan también destacó que, a pesar de los importantes pagos de intereses realizados durante julio, el resultado financiero acumuló un superávit equivalente al 0,2% del PBI. En la medición de los últimos doce meses, el balance financiero se mantuvo equilibrado.

A partir de estos resultados, el banco sostuvo su escenario para las cuentas públicas: “Para 2026, continuamos proyectando un presupuesto equilibrado”.

Primer punto débil: los ingresos todavía caen

La mejora fiscal se produjo a pesar de la contracción de los recursos públicos. Según los cálculos de JP Morgan, los ingresos primarios acumularon hasta julio una caída del 4,6% interanual en términos reales.

El principal factor detrás de ese deterioro fueron los ingresos vinculados con el comercio exterior, que retrocedieron 31,2% real frente al mismo período del año anterior.

El banco explicó que los recortes de los derechos de exportación tienen cada vez más incidencia sobre la base de comparación interanual, un efecto que ya había comenzado a observarse en junio.

La recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) también acumuló una caída real del 6,8%, mientras que los recursos de la seguridad social disminuyeron 3,8%.

De todos modos, JP Morgan encontró algunas señales de mejora en la comparación mensual. Los ingresos primarios aumentaron 6,9% desestacionalizado en julio, después de dos meses consecutivos de retroceso.

El movimiento respondió parcialmente a efectos relacionados con la base de comparación del impuesto a las ganancias, pero también incluyó una recuperación del IVA, que creció 2,4% mensual desestacionalizado. Además, la caída interanual real de este impuesto se moderó hasta solamente 0,1% en julio.

El banco espera que los ingresos asociados con la actividad económica se recuperen durante el resto de 2026. Esa mejora forma parte de los supuestos que sostienen su proyección de equilibrio fiscal para todo el año.

El gasto volvió a compensar la menor recaudación

La caída de los ingresos fue más que compensada por un nuevo recorte del gasto primario. Las erogaciones acumularon hasta julio una contracción real interanual del 2,8%.

JP Morgan indicó que los ajustes se extendieron a las transferencias sociales, los gastos de funcionamiento, la inversión de capital y las transferencias a las provincias.

La principal excepción fueron los subsidios económicos, que aumentaron 17,1% interanual real como consecuencia de los mayores costos de generación de energía. De todas maneras, el incremento fue inferior al 29,7% registrado en junio.

En términos mensuales desestacionalizados, el gasto primario cayó 4,4% en julio, luego de haber retrocedido 1,4% en junio. Las bajas volvieron a concentrarse en las transferencias sociales, el consumo público y los subsidios económicos.

El gasto de capital se movió en sentido contrario: aumentó 24% mensual desestacionalizado después de dos meses de fuertes caídas.

El informe también dimensionó la magnitud del ajuste acumulado. El gasto primario se encuentra 29% por debajo del promedio registrado entre 2017 y 2019. Dentro de esa comparación, el gasto social bajó 17%; el consumo público, 33%; los subsidios económicos, 58%; y el gasto de capital, 73%.

Qué espera JP Morgan para el resto del año

La proyección del banco supone que los ingresos vinculados con la actividad económica se recuperarán durante los próximos meses. Esto debería generar espacio para una política de gasto menos restrictiva, mientras continúa el proceso de desinflación.

JP Morgan sostuvo que, a medida que se fortalezca la actividad, la estrategia de consolidación fiscal debería cambiar gradualmente su composición: pasar de depender principalmente de la restricción del gasto a apoyarse en una mayor movilización de ingresos.

El banco no anticipa, por lo tanto, un abandono del ancla fiscal. Su escenario contempla que la recuperación de la recaudación permita sostener el equilibrio sin mantener durante todo el año el mismo grado de contracción del gasto.

Segundo punto débil: volvió a caer la confianza del consumidor

El otro dato destacado por JP Morgan fue el nuevo deterioro de la confianza de los consumidores argentinos.

El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella cayó hasta los 40,2 puntos en agosto, frente a los 40,7 registrados en julio. La baja mensual fue del 1,08% y se produjo después de una contracción mucho más pronunciada, del 4,8%, durante el mes anterior.

El indicador quedó por debajo de su promedio histórico de 2001 a 2026, aunque todavía permaneció ligeramente por encima del mínimo alcanzado durante la administración de Javier Milei en septiembre de 2025, pocas semanas antes de las elecciones legislativas.

JP Morgan explicó que la debilidad se concentró en las expectativas relacionadas con la compra de bienes durables e inmuebles. Esto sugiere, según el informe, que los hogares continúan mostrando reticencia a comprometerse con gastos importantes.

En paralelo, las percepciones más generales sobre la situación macroeconómica mejoraron modestamente. Para el banco, esto indica que los consumidores pueden percibir cierta estabilización del escenario económico, aunque todavía mantienen cautela sobre sus finanzas personales y sus decisiones de compra.

El informe también señaló que la confianza permanece en niveles más elevados en el interior del país que en el Gran Buenos Aires.