En esta noticia

El programa financiero para 2027 entró en una zona de incertidumbre debido a la escalada del riesgo país y al desplome de los bonos soberanos. En paralelo, el Tesoro mantiene suspendida la emisión del Bonar 2029 (AO29), lo que alimenta los análisis que sugieren que el Gobierno todavía no tiene resuelto cómo afrontar los vencimientos de deuda del próximo año.

Para contener esta desconfianza, Javier Milei y Luis Caputo salieron a llevar tranquilidad a los mercados. El presidente enfatizó que la Argentina dispone de un “seguro” de u$s 125.000 millones para enfrentar probables tensiones cambiarias durante 2027. En paralelo, el ministro de Economía admitió ante inversores la posibilidad de utilizar el swap con China para pagar u$s 5000 millones de deuda.

Por lo pronto, la primera prueba de fuego llegará en enero, cuando el Tesoro deberá afrontar el pago de u$s 4300 millones en concepto de intereses de los bonos Globales y Bonares. El compromiso inaugurará el calendario de 2027, que alcanzará un nivel total de vencimientos de u$s 25.400 millones.

Del monto total, unos u$s 12.700 millones corresponden a pagos de capital e intereses de Bonares y Globales, u$s 7.800 millones a vencimientos con el FMI y u$s 5.400 millones en pagos a otros organismos internacionales.

El programa financiero que Caputo anunció en julio pasado prevé afrontar la deuda con distintas fuentes de financiamiento, sin depender del financiamiento externo ni del acceso a los mercados internacionales, que se presentaron solo como fuentes opcionales.

Al respecto, un informe de la consultora LCG advirtió que, una vez descontadas las fuentes “seguras” de financiamiento, persiste “una brecha de u$s 17.100 millones” sobre los vencimientos totales de u$s 25.000 millones. “Los recursos potenciales que había preparado el Gobierno ahora están en duda, en mayor o menor medida según el caso”, concluyeron los analistas de la firma.

Bajo la mira: los puntos críticos del plan financiero y los dólares que faltan

Más allá del freno al AO29, vía con la que el Gobierno planeaba sumar u$s 5.000 millones, el plan financiero contempla adquirir u$s 4.900 millones por compras de dólares al BCRA, u$s 3.500 millones por privatizaciones y “otras fuentes” y un saldo remanente del programa por u$s 3.700 millones. Para LCG, estos recursos potenciales de financiamiento están condicionados por presentar un alto nivel de incertidumbre.

En primer lugar, el estudio señaló que el Tesoro “cuenta con depósitos en dólares por apenas u$s 1.200 millones en las cuentas del BCRA”. El problema es que todavía debe afrontar u$s 2.100 millones de vencimientos en lo que resta de 2026, por lo que todavía está lejos de los u$s 3.700 millones de “saldo remanente” previstos para arrancar 2027.

El mercado debate si Luis Caputo conseguirá los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda del próximo año.

Las privatizaciones tampoco aportan certezas. En este apartado, LCG recordó que la Ley Bases dejó sujetas a ese proceso a Intercargo, ENARSA, Belgrano Cargas, AySA, SOFSE, Corredores Viales, Nucleoeléctrica y YCRT, pero el proyecto de Presupuesto 2027 no prevé ingresos por esta vía, pese a que el programa financiero contaba con u$s 1.500 millones por privatizaciones.

Por su parte, las emisiones locales en dólares también se complicaron. Los analistas puntualizaron que la colocación del AO29 está suspendida desde el 14 de agosto, cuando el costo de financiamiento empezó a escalar y la curva de Bonares superó el 10% TNA.

“De hecho, aún queda disponible un margen de u$s 0,8 millones. Si el EMBI (riesgo país) no tuerce la tendencia alcista de los últimos tres meses, parece difícil que las emisiones locales en hard dollar sean una fuente de financiamiento viable”, señaló la firma.

Finalmente, el informe explicó que la compra de dólares al BCRA equivale en la práctica a “emisiones locales en pesos o de liquidez en pesos acumulada”. Aunque estas operaciones suelen drenar reservas internacionales, la firma destacó que el impacto podría ser menor gracias a las exportaciones récord y al superávit comercial creciente.

Pese a ello, el interrogante de fondo es la “disponibilidad de pesos del Tesoro para adquirir esos dólares, sobre todo cuando los vencimientos en pesos también son abultados”. “Hoy el Tesoro cuenta con depósitos en moneda local por el equivalente a u$s 5,6 millones”, detalla el informe.

Los “conejos de la galera” de Caputo que baraja el mercado

Pese a estas tensiones sobre la caja financiera, el mercado descarta la posibilidad de un default por parte del Gobierno en 2027. En ese sentido, LCG marcó un contraste con lo ocurrido en 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, cuando Caputo colocó u$s 9000 millones en los mercados internacionales, justo antes de que el mercado advirtiera que el límite de su exposición a la Argentina “había llegado a su techo”.

Sin margen para financiar un déficit de la cuenta corriente cercano al 6% del PBI, en ese entonces la crisis de confianza desembocó en una corrida y, posteriormente, en una devaluación.

Javier Milei y Luis Caputo salieron a llevar tranquilidad a los mercados, ante la desconfianza sobre el plan financiero 2027.NA

A diferencia de ese escenario, la consultora remarcó que hoy el panorama es distinto: la ausencia de ese desequilibrio externo -impulsada por Vaca Muerta, el aporte del campo y la coyuntura geopolítica en Oriente- reduce la probabilidad de una corrida.

En este contexto, según la consultora, aparecen las maniobras de corto plazo de parte de Economía. “Conejos locales siempre existieron, algunos más disimulados y otros no tanto. Habiéndose descartado (afortunadamente) el financiamiento directo del BCRA, queda por verse cómo seducir y/o canalizar esos ahorros privados”, destacó el análisis.

Una de las opciones mencionadas es seducir con más tasa las emisiones locales. Esto implicaría que, si no se quiere presionar las tasas de interés, el Gobierno debería integrar encajes con más títulos públicos o directamente bajarlos, para que “el Tesoro se haga de los pesos con los que comprar los dólares”.

Otra alternativa sería sumar incentivos para otros inversores institucionales (aseguradores, fondos comunes, etc) a través de cambios normativos en cuanto a inversiones también puede haber.

La consultora también advirtió que existen otras vías “menos elegantes” y con “costos importantes en términos de reputación”. Canalizar la liquidez en dólares de los bancos con estímulos normativos podría cortar un “elemento virtuoso”: que las familias mantengan sus dólares en el sistema.

Por último, los préstamos en dólares a empresas públicas generadoras de divisas, si no liquidan esos fondos y los invierten en títulos públicos, también figuran entre las opciones más riesgosas.