En esta noticia

El rumbo de la economía empezó a inquietar al Gobierno: el último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el de julio, mostró una caída mensual del 2,9%. A su vez, la variación interanual volvió a terreno negativo (-1,4%) por primera vez desde febrero.

Esta combinación de números reabrió un debate entre consultoras y analistas sobre el margen de maniobra para una recuperación económica, mientras gana terreno la postura de quienes plantean la posibilidad concreta de que Argentina se encamine hacia un período de “recesión técnica”.

Por lo pronto, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publica este miércoles el dato de actividad de agosto y los indicadores preliminares adelantan un repunte de la actividad frente a julio. Sin embargo, esto no alcanzaría a compensar completamente la caída previa.

Qué es una recesión técnica

Se considera que la actividad económica entra en recesión técnica cuando el Producto Interno Bruto (PIB) acumula dos trimestres consecutivos de caída en términos desestacionalizados, es decir, cuando el nivel de un trimestre resulta inferior al del trimestre anterior.

La comparación es importante: no se trata de dos caídas interanuales, sino de dos contracciones consecutivas frente al trimestre inmediatamente anterior, una vez eliminados los efectos estacionales.

Esta definición es utilizada por analistas y mercados para identificar con precisión cuándo una economía perdió impulso de manera persistente.

Los recientes datos de actividad encendieron las alarmas en el Gobierno, ya que reavivan las dudas en torno a la capacidad de la economía para recuperarse a corto plazo.
Los recientes datos de actividad encendieron las alarmas en el Gobierno, ya que reavivan las dudas en torno a la capacidad de la economía para recuperarse a corto plazo.Fuente: Shaun RoySilvio Serber

Una recesión técnica puede ocurrir con inflación baja o alta, con desempleo creciente o estable, e incluso coexistir con sectores que siguen expandiéndose. De esta forma, no implica automáticamente una crisis financiera, una devaluación o un aumento abrupto de la pobreza.

Por eso, muchos economistas la consideran una convención estadística más que un diagnóstico completo del estado de una economía.

Qué dice el Gobierno

El ministro de Economía, Luis Caputo, negó que la Argentina se encuentre en recesión y dijo que espera una recuperación de la construcción que empuje los indicadores de actividad.

“Creo que lo de las rutas se va a sentir, los préstamos hipotecarios también. Ahora se pueden prestar en dólares y eso debiera ayudar a los desarrolladores”, sumó el funcionario al respecto.

Asimismo, Javier Milei desestimó que la economía transite un camino hacia la recesión y atribuyó el menor dinamismo a un proceso de reconfiguración en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, argumentó el mandatario al referirse al retroceso mensual del 2,9% en julio.

La definición de recesión técnica es utilizada por analistas y mercados para identificar con precisión cuándo una economía perdió impulso de manera persistente.
La definición de recesión técnica es utilizada por analistas y mercados para identificar con precisión cuándo una economía perdió impulso de manera persistente.

Cómo se encuentra hoy la economía argentina

A la espera de las cifras oficiales del Indec para el tercer trimestre, los analistas que forman parte del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyectan una caída del 1% en el PBI para el período julio-septiembre. De confirmarse estos cálculos del Banco Central, la economía encadenaría dos trimestres consecutivos en terreno negativo.

El desempeño económico encendió luces rojas en julio, luego de que el EMAE informara un derrumbe del 2,9% respecto al mes anterior, su peor registro intermensual desde la pandemia. De esta forma, el indicador sigue sin consolidar en 2026 una tendencia de crecimiento por más de dos meses seguidos.

El dato adquiere peso político al coincidir con la promesa de Luis Caputo, quien había augurado el inicio de los “mejores 18 meses” de las últimas décadas. Lejos de las expectativas oficiales, la economía sigue atravesando una dinámica de “serrucho”, con meses de mejora alternados con retrocesos, sin poder consolidar un proceso de recuperación constante.

Puntualmente, el retroceso intensifica la volatilidad que arrastra la economía en lo que va del año: tras una caída del 2,2% en febrero, la actividad logró rebotar un 2,7% en marzo, para luego encadenar dos bajas consecutivas en abril (-1,4%) y mayo (-0,6%), experimentar un leve respiro en junio y volver a caer en julio.

En julio, la contracción golpeó a ocho de los 15 rubros que componen el EMAE. Las bajas más determinantes se concentraron en el comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,1% interanual) y en la industria manufacturera (-4,6%), rubros que restaron de forma conjunta 1,3 puntos porcentuales al nivel general.

La tendencia bajista se extendió a la construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3%) y el sector de transporte y comunicaciones (-1,5%).