La dinámica del dólar en lo que va de 2026 muestra una divisa prácticamente “planchada”: en los primeros siete meses del año subió poco menos de un 3%, una corrección muy detrás del 16,8% de inflación acumulado en el último período.
Esta situación de calma cambiaria revivió en los últimos meses el debate sobre si la divisa está atrasada o no: mientras el Gobierno insiste en la imposibilidad de calcular un tipo de cambio de equilibrio, son muchos los economistas que advierten que un dólar en torno a los $ 1520 no es sustentable para la economía.
Entre estos se cuenta Joaquín Cottani, el exviceministro de Economía de Luis Caputo que dejó la gestión actual por diferencias de visión con el Gobierno respecto a la gestión financiera y macroeconómica.
Para Cottani, una corrección del dólar “no sería trágica”, sino que generaría el efecto contrario: “tranquilizar” a la gente respecto a la posibilidad de una devaluación a futuro que pueda generar una corrida al tipo de cambio.
“Si hay una percepción por parte de la gente de que hay un tipo de cambio real atrasado, que es lo que está demorando la expansión en ciertos sectores, ese riesgo está latente y, mientras ese riesgo esté latente, no se produce el círculo virtuoso de aumento en la demanda monetaria y aumento del crédito que llegue al consumo y a sectores como la construcción”, se explayó al respecto el economista en diálogo con Radio Con Vos.
Por qué sigue latente el riesgo de devaluación
Para Cottani, el problema no pasa solo por bajar la inflación de cualquier forma. Lo que tiene que bajar es la inflación esperada para los próximos años y, sobre todo, el riesgo de devaluación.
El economista recordó que en los últimos 50 años hubo apenas dos episodios de remonetización real de la economía: durante la Convertibilidad, entre 1991 y 1997, cuando la ley cambiaria achicaba ese riesgo. Recién reapareció hacia 1999-2001, cuando la economía se estancó por shocks externos y políticos.
Según explicó, hoy pasa algo parecido: “Un riesgo devaluatorio puede ser la probabilidad relativamente baja de que haya un aumento importante en el tipo de cambio. Mientras eso no se elimine, entonces la gente no demanda pesos en grandes cantidades como para producir una recuperación. Ese es el problema”, sostuvo.
Ese freno, dijo, viene de septiembre del año pasado: tras la crisis cambiaria que controló el swap de monedas con Estados Unidos, no se retomó el proceso de aumento en la demanda de pesos, algo necesario para que crezcan los depósitos y, con ellos, el crédito hipotecario y al consumo.
En este sentido, Cottani aclaró que, para él, una corrección del tipo de cambio no es lo mismo que una devaluación. “Corrección cambiaria no significa devaluar, significa comprar más reservas y no esterilizarlas todas, o esterilizar una parte, pero manejar la política monetaria con algo más de holgura”, explicó.
Para el economista, mientras la compra de reservas no se traduzca en emisión para financiar gasto público, ese proceso no dispara una corrida. Al contrario: “eso se traduce en más crédito y por lo tanto puede facilitar la reactivación”, afirmó.
El propio Cottani planteó qué pasaría si el tipo de cambio, que ya viene subiendo, avanza de forma ordenada desde los $ 1500 actuales: “Se daría una depreciación ordenada de la moneda que llevaría a lo mejor a un proceso temporario en el que la inflación podría subir del 2% mensual, pero una vez corregido ese problema y con un resultado electoral favorable, convergería a un proceso de baja de la inflación”, detalló.
El déficit fiscal, ¿un problema menor?
El exviceministro también pidió margen para la política fiscal, sin que eso implique resignar el ajuste ya logrado.
“Hoy decir que puede haber un déficit fiscal, que de hecho lo va a haber y ya en el mes anterior lo hubo, mientras sea bajo y sea financiable, eso no es lo que va a desatar una corrida cambiaria o un problema de falta de confianza en el gobierno”, sostuvo.
Según su cálculo, un rojo de entre medio punto y un punto del producto, una vez descontado el pago de intereses, no representa un riesgo: “No es un drama. Es algo que puede salvar la economía en esta transición y, al revés, puede evitar una corrida contra la moneda”, afirmó.
Cottani planteó el dilema como una elección entre el dogma y el pragmatismo. “Si hacemos cosas dogmáticas en lugar de pragmáticas y decimos ‘la economía se recupera, una depreciación ordenada de la moneda no es el fin del mundo, que el déficit fiscal en lugar de ser cero sea medio por ciento del producto, 1% tampoco es el fin del mundo”, el resultado es distinto que atarse a un discurso que asocia cualquier déficit con el populismo, advirtió.
Ese discurso rígido, dijo, “puede jugar en atemorizar a la gente”, pero también “puede retrasar la entrada de capital y la acumulación de reservas”.