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El dólar subió por sexto día consecutivo y alcanzó los $ 1.500 en algunas entidades, un nivel que no tocaba desde octubre del año pasado, en la previa de las elecciones.
En el Banco Nación, el dólar minorista trepó a $ 1.445 para la compra y $ 1.495 para la venta, mientras que el promedio de entidades financieras elaborado por el Banco Central se ubicó en torno a los $ 1.496. El dólar blue, por su parte, subió $ 15 hasta los $ 1.520, mientras que el MEP operó cerca de $ 1.503,34 y el contado con liquidación (CCL) llegó a los $ 1.551,52. El mayorista llegó a $ 1.478, con una suba de 3,5% en las últimas siete ruedas y de 4,5% en lo que va del mes.
En paralelo, este martes el Banco Central adquirió apenas u$s 20 millones y, en lo que va de la semana, acumuló compras por u$s 70 millones.
En este contexto, crece la incertidumbre entre los ahorristas, que vuelven a plantearse si es momento de dolarizarse, continuar apostando por instrumentos en pesos o volcarse a alternativas atadas al dólar para resguardarse ante una posible aceleración del tipo de cambio.
Qué puede pasar con el dólar en los próximos meses
Para Gastón Lentini, asesor financiero y fundador de Doctor de Tus Finanzas, el movimiento actual no debe leerse necesariamente como una señal de alarma, sino como un reacomodamiento del tipo de cambio.
“Si uno mira los futuros del dólar, estamos hablando de diciembre cerrando en $ 1.630 o $ 1.640. Creo que este movimiento no es nada anormal, solo es un acomodamiento”, explicó.
Según el especialista, la dinámica se vincula con la necesidad de que el dólar acompañe a la inflación. “La última vez que este equipo económico estableció una política cambiaria, la idea era que siga a la inflación y eso no estaba pasando”, señaló.
La cotización implícita en los contratos de futuros refleja las expectativas del mercado para los próximos meses, aunque no representa una proyección segura ni garantiza que el dólar efectivamente alcance esos valores.
¿Conviene comprar dólares ahora?
La decisión de dolarizar o mantenerse en pesos no tiene una respuesta única. Para Lentini, depende del objetivo, del plazo de inversión y de la necesidad de liquidez de cada persona.
“Las tesorerías de las empresas que necesitan pesos tienen instrumentos que todavía las pueden cubrir en un escenario en donde el dólar corra a la par de la inflación”, sostuvo.
En cambio, para quienes piensan en el largo plazo, el asesor considera que existen alternativas dolarizadas que permiten reducir la exposición al riesgo argentino, especialmente con la mirada puesta en las elecciones de 2027.
Por eso, antes de comprar dólares o elegir un activo, el inversor debería definir si necesitará el dinero en el corto plazo o si puede inmovilizarlo durante varios años. También deberá evaluar cuánto riesgo está dispuesto a asumir.
Qué hacer con los pesos: las inversiones que recomienda la City
Para quienes tienen pesos disponibles y no necesitan utilizarlos en el corto plazo, Lentini recomienda mirar activos dolarizados. “Hay muchas alternativas dolarizadas que dan buenos puntos de entrada”, afirmó.
Entre sus opciones mencionó Cedears de Berkshire Hathaway, Nubank, Mercado Libre, Microsoft y McDonald’s. Se trata de compañías que, según el asesor, permiten dolarizar la cartera, reducir el riesgo argentino y aspirar a rendimientos de largo plazo.
“Son empresas que eliminan el riesgo argentino, dolarizan la cartera y pueden dar rendimientos en conjunto de más del 20% anual”, explicó Lentini.
La recomendación no implica concentrar todos los fondos en una sola acción. Una cartera diversificada puede combinar compañías de distintos sectores, como tecnología, consumo, finanzas y salud, además de ETF que repliquen índices amplios y permitan sumar exposición a una mayor cantidad de empresas.
Invertir en pesos también puede ser un negocio
Aunque la suba del dólar genera preocupación, Lentini remarcó que invertir en pesos no debe descartarse de manera automática. Esa decisión, según explicó, implica una apuesta a la continuidad del programa económico y al ingreso de divisas por exportaciones.
“Quien decide invertir en pesos está apostando a la continuidad de este plan económico y este gobierno”, afirmó.
El especialista señaló que, si la Argentina mantiene niveles elevados de exportaciones de granos, petróleo, carne y minería, la entrada de dólares podría ejercer presión bajista sobre el tipo de cambio. En ese escenario, los instrumentos en pesos podrían volver a resultar atractivos frente a una estrategia de dolarización total.
Lentini incluso planteó la posibilidad de un fenómeno similar a la “enfermedad holandesa”, un concepto económico que describe cómo una fuerte entrada de divisas puede apreciar la moneda local y afectar la competitividad de otros sectores.
“Hay que tener a la vista las dos caras de la moneda ya que, si bien tiene sus riesgos, la realidad es que invertir en pesos también puede ser un gran negocio”, concluyó.