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En una conversación que recorrió desde la actual calma cambiaria hasta las reformas estructurales necesarias, el expresidente del Banco Central Martín Redrado analizó el panorama económico local y planteó una hoja de ruta clara para el futuro del país.

En diálogo con Radio Mitre, el analista destacó la importancia de la estabilidad del dólar en las primeras semanas del año. “Esto da tranquilidad para la formación de precios”, señaló y remarcó que esto brinda tranquilidad a comerciantes, empresarios y fabricantes.

Otro punto que mencionó fue la disminución del riesgo país, que alcanzó mínimos en siete años, y que abre una ventana para que Argentina vuelva a los mercados voluntarios de crédito. Al respecto, Redrado sugirió que esta significativa reducción traerá menores tasas de interés.

Más allá de valorar estas variables, el director de Fundación Capital puso una señal de alerta sobre la actual acumulación de reservas por parte del Banco Central. En lo que va del año, el regulador monetario acumula embolsos por encima de los u$s 970 millones en el marco de la fase 4 del programa monetario.

Si bien celebró que la entidad haya sumado casi mil millones de dólares, Redrado advirtió sobre el origen de estas divisas. “¿De dónde salen esos dólares que está acumulando el Banco Central? De colocaciones financieras de empresas“, recalcó.

En detalle, explicó que se trata de deuda y bonos que las empresas argentinas están emitiendo en el mercado internacional. En ese sentido, definió a estos fondos como “capitales transitorios”: “Se mueven con la velocidad de la luz, entran y salen en un país sin solución de continuidad”.

Martín Redrado.

A su juicio, el riesgo de depender de estos dólares financieros es la exposición a factores externos. Redrado utilizó el concepto de “cisne negro” —un evento inesperado de gran impacto— para ilustrar cómo una crisis en cualquier lugar del mundo puede provocar que estos fondos busquen refugio instantáneo en activos seguros como el oro o los bonos del Tesoro de EE. UU.

“Eso pasó con la crisis financiera global de 2008, donde tuvimos un cimbronazo financiero en el mundo y los capitales financieros se refugiaron comprando bonos del tesoro de Estados Unidos o comprando oro”, subrayó. “Bienvenida la acumulación de reservas, pero atención que se está montando sobre capitales financieros que así como pueden entrar también pueden salir”, insistió.

El verdadero objetivo, según el expresidente del BCRA, debería ser atraer “inversiones reales”. Estos son los dólares que “se clavan en la tierra”, los que levantan plantas industriales, desarrollan proyectos mineros y generan puestos de trabajo genuinos. Esos son, en sus palabras, “los dólares que no se van”.

Las cinco reformas que propone Martín Redrado para reactivas la economía

En otro tramo de la entrevista, Redrado subrayó la necesidad de encarar cinco reformas estructurales al mismo tiempo para poner en marcha el consumo, la inversión y las exportaciones de manera coordinada.

“Primero, hay que poner en marcha una reforma tributaria para permitirle a las empresas y comercios argentinos ser más competitivos y salir al mundo, bajando una cantidad de impuestos que son distorsivos”, afirmó y propuso un esquema de competitividad donde existan menos impuestos pero pagados por más gente, con el objetivo de fomentar la formalización de trabajadores y Pymes.

Reforma tributaria, una de las medidas por las que abogó Redrado.Shutterstock

En segundo lugar, planteó una “revolución exportadora” con la baja de aranceles con “aquellos países que son complementarios al nuestro”. “El mundo no empieza y termina en Estados Unidos y la Unión Europea, sino que Argentina debe profundizar relaciones económicas con América Latina”, alentó.

La tercera reforma que pidió fue para la infraestructura. Redrado sostuvo que el país necesita integrarse físicamente a través de trenes, rutas y puertos eficientes. Para financiar estas obras sin recurrir al gasto público, sugirió acudir a organismos multilaterales como el BID o el Banco Mundial.

Como cuarto pilar, planteó una reforma federal “para devolverle a las provincias los recursos que necesitan” y así puedan su propio desarrollo. Por último, abogó por una reforma financiera que libere la liquidez hoy “encajada” en los bancos con el propósito de bajar las tasas de interés y orientar ese capital hacia el crédito, al consumo y a la producción.