“Te van a salir dólares por las orejas”. La frase, pronunciada por el presidente Javier Milei en el Argentina Week y dirigida al presidente del Banco Central Santiago Bausili, retumbó en Wall Street y en Buenos Aires.
La suba del precio del petróleo por la guerra en Medio Oriente, de la soja y de los minerales que el país exporta, sumada a la cobertura cambiaria que ofrece el BCRA, fortaleció a la moneda local.
En el mercado calculan que ingresarán u$s 7000 millones adicionales a la Argentina por el conflicto, que presionarían a la baja al tipo de cambio y posibilitarían un “súper peso”. Ese fenómeno fue advertido por el jefe de Estado, cuando en referencia a la guerra y frente a un auditorio integrado por inversores internacionales, subrayó que “aún en esta coyuntura transitoria, a Argentina le mejora los términos de intercambio”.
Desde que comenzó el conflicto, el peso operó a contramano de las monedas emergentes, que sintieron el cimbronazo cambiario. Mientras la divisa chilena y la mexicana cayeron 5,3% y 3%, respectivamente, la moneda local fue la única emergente que se apreció, reveló Adcap Grupo Financiero.
Esa tendencia continuó ayer, cuando el tipo de cambio mayorista cayó por debajo de los $ 1400 y cerró a $ 1395, su menor valor desde que estalló la guerra. El tipo de cambio real multilateral (ITCRM) retrocedió 1,2% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, reflejando una baja de 0,7% en el bilateral con Estados Unidos y de 1,3% frente al resto de los socios comerciales de manufacturas.
Un informe de Max Capital destacó que para la Argentina el incremento de los precios de la energía es positivo para la balanza de pagos, ya que fortalece la moneda en términos reales y le da al BCRA más espacio para comprar reservas.
La sociedad de Bolsa calculó que podrían ingresar al país u$s 7000 millones adicionales por el aumento del precio de los commodities. “Las exportaciones de Argentina son en gran medida commodities. El superávit energético estimado era cercano a u$s 10.000 millones antes del cambio en los precios de la energía. Los precios más altos agregarán cerca de u$s 1200 millones que, combinados con mayores precios de la minería (sumando casi u$s 5000 millones a las exportaciones esperadas para 2026 respecto de 2025) y de la agricultura (la soja sube 4% en marzo, agregando u$s 1000 millones), implican un aumento total de las exportaciones de más de u$s 7000 millones”, estimó.
“Esto permite una acumulación más rápida de reservas, una moneda más fuerte y probablemente spreads más bajos. El principal riesgo proviene de una recesión global y una mayor aversión al riesgo que amplíe los spreads, no de una inflación más alta”, agregó la ALyC, al tiempo que consideró que una moneda más fuerte y menores spreads deberían ser positivos para el Índice de Precios al Consumidor.
La estrategia es virtuosa porque el Banco Central también juega a favor del “súper peso”. Según reveló PPI, “se observó un incremento significativo en el interés abierto de futuros de dólar en las últimas ruedas. El lunes 9 de marzo el interés abierto aumentó u$s 153 millones, el mayor salto diario desde el 9 de octubre. Estos movimientos sugieren que el BCRA podría estar ofreciendo cobertura frente al contexto internacional más adverso”.
Sin embargo, no todo es color de rosa para la Argentina. Según Claudio Caprarulo, director de Analytica, cada vez es más difícil acceder a los mercados internacionales de deuda: “El análisis respecto al impacto en la oferta de dólares tiene que ser integral. Hay una mejora directa en las exportaciones de energía que es fácil de medir. Sin embargo, hay consecuencias negativas respecto a los costos asociados, por ejemplo, en el precio de los fletes internacionales y más importante aún en el acceso a crédito internacional”.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.














