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“Los encajes tienen que bajar. No redujeron ni los que están a tasa cero. Si quieren reducir las tasas activas, tienen que bajar los encajes, al menos en forma progresiva, al nivel previo al desarme de las LEFI”, reclama el CEO de uno de los grandes bancos de la Argentina.
Es una de las demandas que suelen expresar a través de las distintas cámaras nacionales y extranjeras que agrupan a los bancos a las autoridades del Banco Central.
“Queremos que nos remuneren los encajes en dólares, porque un tercio del balance del sistema financiero está en dólares”.
“Le damos esos dólares al BCRA y ellos se quedan con la colocación de esos dólares en el exterior. Y que nos den algún tipo de swap UVA en dólares porque el fondeo largo que obtenemos es en dólares y las colocaciones son en pesos”, sugiere el gerente general de otra de las grandes entidades del sistema.
Con tasa del 4%
La propuesta consiste en que les renumeren con la tasa en el exterior, de cerca del 4%, con lo cual podrían pagar más los depósitos y lograr más fondeo.
“Lo que el BCRA quiere es que prestemos en dólares a individuos. Y eso no nos deja cómodo desde el lado del riesgo”, admite el número uno de uno de los bancos con mayor market share.
“Si nos remuneran los encajes en dólares o nos dejan constituir encajes con títulos en dólares líquidos mejora la posibilidad de pagar más los depósitos en divisas y que la gente tenga más interés en traer sus billetes al sistema”, razona el presidente de otra institución.
Lo que el BCRA quiere es que prestemos en dólares a individuos. Y eso no nos deja cómodo desde el lado del riesgo”, admite el número uno de uno de los bancos con mayor market share.
Pedidos
“También le pedimos al Central que nos dejen invertir los dólares en bonos del Tesoro de los EE.UU. y rentabilizar mejor esos stocks ociosos. Queríamos colocar el stock neto de encajes, pero como no lo aceptaron, ahora debemos ir sólo por las divisas que tenemos disponibles”, explicó otro banquero consultado, también en estricto off the record.
“En el BCRA no quieren saber nada con modificar los encajes hasta que se recupere la demanda de dinero, en pesos en particular y asociado a eso los movimientos en dólares”.
“Están mirando todo el juego, por eso la alternativa que proponemos es que nos rentabilicen los saldos en moneda dura al menos. Por lo pronto, nos transmiten optimismo en cuanto a que la economía se empezará a recuperarse”, completa.
Encajes altos
El economista Roberto Cachanosky hace hincapié que, a pesar de la baja de encajes del 50% al 45% dispuesta hace dos semanas, la Argentina tiene los mayores niveles de la región, muy lejos de los cinco puntos de Chile y de los seis de Perú; de los 10,5 de México, los 11 de Colombia, los 18 de Uruguay y de los 20 de Brasil: la Argentina más que duplica en encajes al segundo de la región.
“En el BCRA no quieren saber nada con modificar los encajes hasta que se recupere la demanda de dinero, en pesos en particular y asociado a eso los movimientos en dólares”.
“Los niveles de encaje surgen de las normativas de cada banco central y no son estrictamente comparable por las definiciones de encajes de cada país. Igual, la Argentina presenta niveles de inmovilización de depósitos significativamente superiores al promedio regional”, detalla.
En Mills Capital señalan que la reducción de encajes del 50% al 45% implica una inyección relevante de liquidez al sistema.
“Parte de esos pesos puede volcarse a mayor actividad, pero también a la demanda de activos financieros, ya sea deuda en pesos o dólares. En el corto plazo, esto tiende a relajar tasas, aunque también a generar cierta presión cambiaria si no se administra adecuadamente.”
Descubiertos
Guillermo Barbero, socio de First, hace hincapié en que la reducción de encajes sobre cuentas a la vista en un 5% provocará, seguramente, que el mayor volumen de pesos se vuelque rápidamente a descubiertos, mientras se gestiona la colocación de otras operaciones. Además bajó la TAMAR de 30,75% TNA a 26,125% en marzo.
Pablo Curat, ex director del BCRA, advierte, de todos modos, que los adelantos son de muy corto plazo y responden rápido a la baja de las tasas de plazo fijo. Los préstamos personales son a 12 meses mínimo y su tasa es menos sensible a los cambios de corto plazo por el riesgo de descalce.
“Los personales y tarjetas seguirán con tasa alta hasta que se pueda ir reduciendo la mora y no haya que realizar más previsiones por incobrabilidad”, precisa Barbero.
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