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Miles de argentinos mantienen sus ahorros en dólares como resguardo frente a la inflación y la volatilidad económica. Sin embargo, dejar los billetes “bajo el colchón” tiene un costo silencioso: la pérdida de valor por la inflación estadounidense.

Si bien es algo básico, nunca está demás repetir que aunque el dólar suele fortalecerse frente al peso en el largo plazo, eso no significa que los ahorros generen ganancias por sí solos. Sin una inversión que los haga crecer, los dólares conservan cada vez menos poder de compra.

Por eso, es importante evaluar alternativas que permitan poner a trabajar esos ahorros. Desde instrumentos de renta fija que pagan intereses en dólares hasta acciones de grandes compañías internacionales, existen opciones para obtener rendimientos, aunque cada una implica distintos niveles de riesgo.

Qué puede pasar con el precio del dólar en los próximos meses

Las proyecciones del mercado apuntan a una suba gradual del tipo de cambio oficial en la Argentina. De acuerdo con el último informe de LatinFocus al que tuvo acceso El Cronista, que reúne estimaciones de más de 40 bancos y consultoras, el dólar oficial cerraría 2026 en $ 1641,50.

Por su parte, el consenso de los economistas y consultores relevados por el Banco Central (BCRA) ubica al tipo de cambio oficial mayorista en torno a los $ 1614 para diciembre de este año.

Las estimaciones también contemplan una evolución del dólar a más largo plazo. Según las proyecciones recopiladas, la cotización alcanzaría los $ 1968,60 en un horizonte de 12 meses, mientras que el BCRA proyecta un tipo de cambio mayorista de $ 1945 para septiembre de 2027.

Por qué tener dólares bajo el colchón ya no alcanza

Guardar dólares líquidos puede ser una forma de contar con dinero disponible para una emergencia o un gasto imprevisto. El problema aparece cuando la totalidad de los ahorros queda inmovilizada durante años, sin generar ningún rendimiento.

Gastón Lentini, asesor financiero y fundador de Doctor de Tus Finanzas, advierte sobre esa diferencia entre ahorrar en moneda dura e invertir. “Tener dólares es mejor que tener pesos en el colchón, pero si solamente lo guardás, te exponés a la inflación del dólar y ahí efectivamente no rinde nada”, explica.

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El efecto es progresivo, ya que con los mismos billetes se pueden comprar menos bienes y servicios a medida que aumentan los precios en Estados Unidos. En otras palabras, el capital conserva su valor nominal, pero pierde capacidad de compra.

Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, plantea que tener dólares no equivale, por sí solo, a haber construido una cartera de inversión. El objetivo no debería limitarse a acumular moneda extranjera, sino a decidir qué función cumple ese dinero y cómo puede generar un rendimiento acorde con las necesidades de cada persona.

“Tener todo en dólares quietos es tan “seguro” que resulta extremadamente ineficiente. No pensaste en para qué es ese dinero ni en cuánto tiempo lo vas a necesitar y jugar demasiado seguro también te hace perder”, explica a través de un hilo de X.

Según el especialista, la clave está en definir primero para qué se utilizarán los dólares. El dinero destinado a una emergencia requiere disponibilidad inmediata, mientras que los ahorros que pueden permanecer invertidos durante más tiempo admiten alternativas con mayor potencial de rendimiento, aunque también con más riesgo.

En qué invertir los dólares para ganarle a la inflación de Estados Unidos

“Abajo del colchón rinde cero. La inflación de Estados Unidos te come poder de compra todos los años. Con los mismos billetes, el año que viene comprás menos y en diez años, mucho menos. El dólar quieto no se devalúa, simplemente se desinfla”, señala Bernués.

La contracara es que obtener rendimientos exige asumir algún costo. No hay instrumentos que ofrezcan simultáneamente ganancias elevadas, disponibilidad inmediata y riesgo inexistente. Por eso, antes de invertir es clave definir el plazo previsto, el nivel de liquidez deseado y cuánto riesgo se está dispuesto a aceptar.

Con esas variables en mente, los especialistas identifican distintas alternativas para poner a trabajar los dólares y buscar retornos en moneda dura.

Obligaciones negociables en dólares

Las obligaciones negociables (ON) son títulos de deuda emitidos por empresas para financiar sus actividades. Al comprarlos, el inversor les presta dinero a esas compañías y recibe intereses de acuerdo con las condiciones de cada emisión.

Lentini las señala como una alternativa para quienes buscan obtener una renta en dólares sin asumir la volatilidad propia de las acciones. En particular, recomienda priorizar empresas de primera línea y con buena calificación crediticia.

“Las empresas argentinas te van a dar 6%, 7% u 8% anual”, sostiene el asesor, al referirse a los rendimientos que pueden ofrecer estas inversiones. Sin embargo, el retorno depende del precio de compra, las condiciones del bono y la capacidad de pago de la compañía.

Bernués también ubica a las ON de empresas sólidas entre las alternativas para superar la inflación estadounidense. A diferencia de una inversión en acciones, el inversor no participa directamente de las ganancias de la compañía, sino que espera cobrar los intereses y recuperar el capital según las condiciones del título.

El principal riesgo es crediticio: si la empresa atraviesa dificultades financieras, podría incumplir sus pagos. Por eso, antes de invertir es importante revisar la calificación, los vencimientos, la moneda de pago y la situación económica del emisor.

Cedears de empresas internacionales

Los Certificados de Depósito Argentinos (Cedears) permiten invertir desde el mercado local en acciones de compañías que cotizan en el exterior. Entre las empresas disponibles los especialistas destacan Microsoft, Nvidia y Amazon.

Lentini los incluye entre las alternativas para quienes buscan que sus ahorros participen del crecimiento de grandes compañías internacionales. En lugar de limitarse a conservar dólares, el inversor adquiere exposición al desempeño de esas empresas y, depende su cotización, puede ganarle a la inflación.

A diferencia de las ON, las acciones no prometen un interés fijo ni una devolución del capital en una fecha determinada. Su precio puede subir o bajar de acuerdo con los resultados de las compañías, las expectativas del mercado y las condiciones económicas globales.

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Por eso, los Cedears pueden ser una opción para quienes tienen un horizonte de inversión de varios años y toleran las fluctuaciones de corto plazo. Sin embargo, no son adecuados para el dinero que se necesitará próximamente.

Bernués también incluye las acciones entre las alternativas con mayor potencial de crecimiento a largo plazo. Estos instrumentos acompañan las variaciones del dólar, por lo que permiten mantener la inversión ligada a la moneda estadounidense. Sin embargo, el riesgo es elevado y los precios pueden registrar fuertes caídas. Como advierte el especialista: “Siguen el valor del dólar. No tenés riesgo tipo de cambio”.

Fondos comunes de inversión en dólares

Los fondos comunes de inversión (FCI) permiten reunir el dinero de distintos ahorristas para invertirlo en una cartera administrada por profesionales. Cuando están denominados en dólares o invierten en activos en esa moneda, pueden incluir obligaciones negociables, bonos y otros instrumentos de mercados internacionales.

Una de sus principales ventajas es la diversificación: en lugar de tener que seleccionar cada activo por separado, el inversor accede a una cartera que puede distribuir el capital entre diferentes emisores e instrumentos. Según las características del fondo, también es posible ingresar con montos bajos.

Lentini recomienda evaluar los fondos que invierten en el exterior como una forma de ampliar las alternativas disponibles y reducir la exposición al riesgo argentino. Sin embargo, invertir fuera del país no elimina todos los riesgos: el resultado depende de los activos que integren la cartera y de la evolución de los mercados.

Antes de elegir un FCI, conviene revisar su estrategia, sus costos, los activos en los que invierte, el historial de rendimiento y los plazos de rescate. No todos los fondos tienen el mismo nivel de volatilidad ni ofrecen la misma disponibilidad del dinero.

Letras del Tesoro de Estados Unidos

Las letras del Tesoro estadounidense son instrumentos de deuda de corto plazo emitidos por el Gobierno de Estados Unidos. Para quienes buscan preservar el capital con un nivel de riesgo relativamente bajo, pueden ser una alternativa a tener dólares inmovilizados.

Bernués las ubica entre las opciones para el dinero que se necesitará en los próximos meses. Según las referencias que presenta el asesor, sus rendimientos rondaban el 3,5% anual al momento de su análisis, aunque la tasa cambia según las condiciones del mercado y el plazo de cada instrumento.

Su atractivo está en la posibilidad de obtener un rendimiento en dólares sin asumir mucha volatilidad. No obstante, una tasa cercana a la inflación estadounidense puede alcanzar para compensar la pérdida de poder de compra, pero no necesariamente para superarla de manera significativa.

“No ganás, tampoco perdés. Teniendo en cuenta que prácticamente no estás asumiendo riesgo, no está mal. Sirve para no perder, para lo que vas a necesitar en los próximos meses”, aclara el asesor financiero.

Fondos money market y cuentas remuneradas en dólares

Para los ahorros que deben permanecer disponibles, los fondos money market en dólares y las cuentas remuneradas pueden ofrecer una alternativa al efectivo guardado en casa.

Estos instrumentos buscan generar un rendimiento a partir de activos de muy corto plazo, con una disponibilidad del dinero generalmente elevada, aunque las condiciones varían según el producto.

Bernués señala que, en el momento de su análisis, estas alternativas ofrecían tasas inferiores al 2% anual en dólares. Por eso, aunque pueden resultar útiles para obtener un pequeño rendimiento sobre el dinero que se necesita tener a mano, no necesariamente alcanzan para ganarle a la inflación estadounidense.

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Su función principal dentro de una cartera es brindar liquidez y evitar que todos los ahorros permanezcan improductivos. “El riesgo es prácticamente nulo. Sirve para lo que querés tener a mano, pero ganando algo”, sintetiza el especialista.

Bonos soberanos argentinos en dólares

Otra posibilidad consiste en invertir en títulos de deuda emitidos por el Estado argentino, como los bonos Globales y Bonares. En este caso, el inversor le presta dinero al Gobierno y queda expuesto a su capacidad de pago y a la evolución de la economía local.

Bernués destaca que los bonos soberanos pueden ofrecer rendimientos en dólares superiores a los de la deuda estadounidense y, de esa manera, permitir obtener ganancias por encima de la inflación de Estados Unidos. Según el plazo y las características de cada instrumento, las tasas pueden ubicarse entre el 4% y el 9% anual, aunque ese potencial de retorno implica asumir un riesgo mayor.

La contracara es que el resultado depende de factores como la capacidad del Estado para afrontar sus compromisos, la situación fiscal, las condiciones financieras y la percepción del riesgo argentino. Una mejora de las expectativas puede impulsar el precio de los bonos, pero un deterioro también puede provocar pérdidas.

Cómo elegir la inversión adecuada para cada objetivo

La decisión no pasa por colocar todos los dólares en el instrumento que prometa el mayor rendimiento, sino por distribuirlos de acuerdo con el uso que se les dará y el tiempo durante el cual se podrá prescindir de ellos.

Bernués propone pensar las alternativas como una escalera: a medida que se buscan rendimientos más elevados, generalmente hay que aceptar más riesgo y mantener la inversión durante más tiempo.

Para el dinero destinado a emergencias, la prioridad debería ser la disponibilidad. Para los ahorros que se utilizarán en el corto o mediano plazo, pueden evaluarse instrumentos de renta fija y de menor volatilidad. En cambio, el capital que no se necesitará durante varios años puede destinarse a inversiones con mayor potencial de crecimiento, pero mayor riesgo.

También conviene evitar concentrar todo el capital en una sola empresa, un único bono o una sola clase de activo. La diversificación permite distribuir los riesgos, aunque no garantiza ganancias ni evita todas las pérdidas.

En definitiva, conservar dólares puede ser el primer paso para protegerse de la devaluación del peso, pero no alcanza para asegurar que los ahorros mantengan su poder de compra. Como resume Lentini: “El dólar es un punto de partida, no un destino. Y la diferencia entre los que acumulan y los que invierten está justamente en qué hace cada uno con esos dólares después”.