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Las fuertes restricciones cambiarias que rigen en Argentina y el esquema de administración del dólar oficial dificulta aún más el escenario para el país al momento de adaptarse a los shocks externos y a las subas de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Esa es la mirada de los bancos internacionales. El Instituto Internacional de Finanzas, que nuclea a los bancos de los principales países industrializados, advirtió que el "miedo a flotar", en referencia al tipo de cambio, hace más vulnerables a aquellos países con economías dolarizadas o con controles.
La entidad consideró en un informe que las restricciones cambiarias en Argentina son "insostenibles" y que el país sigue dependiendo de ellas para resistir a la presión en la demanda de divisas y evitar así una depreciación de la moneda en términos nominales.
Estos controles, de acuerdo con el análisis, han generado una ampliación de la brecha entre la cotización oficial y los paralelos, han "agotado rápidamente las escasas reservas netas" y han llevado a una "apreciación constante del tipo de cambio real en el mercado oficial, derivado de la creciente inflación".
ARGENTINA Y LA REGIÓN
En su informe, la entidad hizo foco en la región y señaló que en Brasil, México, Chile y Colombia el ajuste del tipo de cambio, facilitado por cuentas fiscales y monetarias en orden y buenas reservas líquidas, ayudará a mitigar el efecto de las subas de tasas de la Reserva Federal sobre la balanza de pagos y la actividad.

"Si bien la flexibilidad del tipo de cambio ahora es parte del conjunto de herramientas de política en la mayoría de los países importantes, la historia es diferente en los lugares donde la dolarización financiera todavía es significativa", afirmó la entidad en su informe.
En se sentido, advirtió que, en medio de la reducción del acceso a los mercados de deuda, el ajuste limitado en la cotización oficial del dólar "podría debilitar aún más" las cuentas externas de Argentina y de varios países de Centroamérica y el Caribe, donde "los desequilibrios son más evidentes y aumenta la vulnerabilidad".

También destacó que en general, a pesar de la inflación, los bancos centrales de la región permitieron que el tipo de cambio nominal fluctúe para absorber el impacto del endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal, la volatilidad de los precios de las materias primas y los factores internos de cada país.
"En general, las economías dolarizadas también exhiben una menor profundidad del mercado financiero, reservas más débiles y un acceso más limitado al endeudamiento externo, lo que hace que el ajuste a los shocks globales a gran escala sea más complicado", sostuvo.
La entidad advirtió además que la falta de flexibilidad cambiaria para enfrentar condiciones externas más duras podría desacelerar el ajuste de la cuenta corriente y erosionar las fuentes de financiamiento, "colocando a los países fronterizos en una posición débil en relación con sus principales pares latinoamericanos".














