Dudas, preguntas y teorías se dispararon en el mundo cripto, luego que Manuel Adorni asegurara que invirtió u$s 200.000 en Bitcoin entre 2014 y 2018 y obtuvo ganancias por u$s 300.000. Expertos consultados por El Cronista explicaron que puede seguirse la ruta del dinero en la blockchain, pero que la titularidad de las billeteras es difusa e, incluso, puede fraguarse.
La trazabilidad es una de las características principales de las operaciones en blockchain. Eso significa que todos pueden ver las transacciones en la red. A tal punto que el ingeniero en datos especializado en cripto Fernando Molina identificó ayer la billetera a la que aludió Adorni públicamente. La cuenta que mencionó en la entrevista es la 1KMpW7iveqi6sjm9b9f38Z5u93diUaQ9ho.
Esa billetera tuvo movimientos de compra y venta entre 2017 y 2018: compró 13 bitcoins el 6 de agosto de 2017 por u$s 41.470. Dos días después adquirió 0,999 bitcoin por u$s 3410. Y en noviembre de ese año invirtió en 1,001 bitcoin por u$s 7070. En total, las tres compras le costaron u$s 51.950.
Por su parte, vendió 10 BTC el 28 de marzo de 2018 por u$s 78.370 y el 5 de abril liquidó el 5 BTC por u$s 34.230. En total, ganó u$s 60.650 con esas operaciones, en las que logró un rendimiento de 216 por ciento.
Por el momento no se sabe quién o quiénes fueron sus contrapartes en esas operaciones: a quiénes les compró y a quiénes les vendió. Los analistas cripto creen que Adorni declarará que tenía más billeteras, con las que llegaría a los u$s 300.000 que declaró a la prensa.
Pero lo importante no es con qué billeteras operó, sino quién era el titular de ellas en el momento de las transacciones. El propietario de las billeteras tiene las claves que permiten mover los activos. Ahí, los analistas ensayan tres teorías: 1) habría operado Bitcoin y liquidado posiciones en una cueva; 2) no habría efectuado esas operaciones y compró claves de billeteras que transaccionaron Bitcoin; 3) habría elegido billeteras al azar para justificar su crecimiento patrimonial.
“Por la wallet que encontré, muy posiblemente vendió Bitcoin en una cueva. Hay una transacción que termina en Binance y dos veces en Bittrex. ¿Es su cuenta o la de un cuevero?”, asegura Molina a este medio.
“Adorni puede demostrar que tiene conocimiento de la clave privada que permita mover esos bitcoins, pero no sabemos con absoluta certeza si esa clave privada genuinamente la generó él en aquel entonces, o si se la dio un tercero para que se haga pasar por él. La clave privada se puede compartir, es algo que no se suele hacer porque es un tipo de dato muy delicado”, asegura Santi Siri.
“Tranquilamente pudo haber comprado la billetera que mencionó. Es difícil probar que en esa época él era el dueño”, confía, por su parte, Molina.
La tercera teoría también apunta a una “simulación”. “Adorni mostró una Paper Wallet de Bitcoin, típico del 2013-2016/7. La idea era crear una wallet física de Bitcoin para poder gastarlos y recibirlos. ¿Y si Adorni eligió una wallet cualquiera de la blockchain para justificar su declaración en fechas y montos?”, se pregunta Molina, al tiempo que sugiere que podría asegurar que rompió o perdió la billetera.
Las billeteras, claves en la investigación
La wallet que mencionó el jefe de gabinete es descentralizada o también llamada “fría”: en esas cuentas la custodia de los activos virtuales las hace el propio usuario, quien tiene las claves para acceder a sus criptos. En cambio, las billeteras centralizadas custodian las monedas virtuales por sus usuarios: son más simples, pero requieren confiar en un tercero.
En sus declaraciones juradas que presentó ayer, Adorni menciona tenencia cripto en dos billeteras centralizadas: Binance y Lemon. En la primera tiene activos por $ 8.875.937,02, mientras que en la segunda tiene $ 2.098.865,77. Además, declara tener Bitcoin en otra billetera, que no menciona: allí informa $ 861.584,01. Esos activos ingresaron en su patrimonio entre 2021 y 2023.
Desde Lemon aseguraron que entregaron a la justicia en mayo información sobre la cuenta del jefe de Gabinete: “Recibimos un oficio, al igual que varias empresas del sector, y remitimos a la fiscalía la información solicitada en tiempo y forma. Somos una entidad regulada por el BCRA y la CNV. En virtud de ello, estamos sujetos a estrictas obligaciones en materia de protección de datos personales, confidencialidad, prevención de lavado de dinero y reportes a las autoridades competentes”.
El peso del archivo
Más allá de su estrategia de defensa en los tribunales, el archivo de Adorni no coincide con su versión actual. En una entrevista en 2020 relató que “no estaba muy metido en el tema” cuando sus alumnos compraron Bitcoin a u$s 6000. La cripto cotizó a ese valor entre 2017 y 2019, cuando, supuestamente, él ya había operado con la billetera identificada por Molina.
En otra oportunidad, expresó dudas sobre el activo. “Vos me decís, ¿Bitcoin es una burbuja? Qué se yo, no sé. Me gustaría probarlo cuando no haya demanda. Un día que alguien tenga para vender y del otro lado no haya nadie que quiera comprar. No sé si tomar a las criptomonedas como una inversión porque tengo conceptualmente metidas en la cabeza a las stablecoins y no a la cripto volátil, al Bitcoin”, dijo en 2022 en una entrevista con Miguel Boggiano.
En octubre de 2008, Satoshi Nakamoto publicó el documento “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”, donde describió cómo funcionaría Bitcoin. En enero de 2009 minó el primer bloque de la red que hoy está en boca de todos en Argentina. Adorni dice que compró sus primeros Bitcoins apenas cinco años después.