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Con el dólar oficial a $ 1400, el economista y expresidente del Banco Nación, Carlos Melconian, advirtió que la aparente calma cambiaria que exhibe la economía argentina tiene fecha de vencimiento y está siendo sostenida a un costo que no se refleja en las reservas del Banco Central.

En una entrevista con Cenital, el economista presentó una ecuación detallada del flujo de dólares durante la gestión Milei y concluyó que el tipo de cambio es la primera de las tres “cáscaras de banana” que amenazan al programa económico.

Como punto de partida, Melconian toma una suma que abarca los tres años de gestión: “Ese ingreso de superávit comercial más ingreso de capitales en tres años fueron u$s 110.000 millones. Estoy sumando exportaciones menos importaciones más ingreso de capitales. El nivel de reserva subió cero”.

A esto le sigue el pago de deuda, que da menos de u$s 30.000 millones, y un dato que Melconian destacó como “impresionante”: la compra de dólares de la gente, que sumó unos u$s 70.000 millones.

“De eso, el 5% quedó en los bancos. ¿Y el resto? 50% del resto ‘Punta Cana’, es una manera de decir viajes al exterior. Y 50% del resto ‘colchón’. Colchón declarado, no necesariamente fuera del sistema”, explicó.

Para Melconian, el origen del problema está en una decisión política concreta: “Hubo un número alto e insostenible en el tiempo de demanda de dólares, producto de un gran error de política económica, que fue salir apresuradamente para personas humanas sin costo adicional del cepo a comprar dólares”.

El argumento que el Gobierno sostiene para defender esa decisión —que el dólar lejos de subir, está bajando— no convence al economista.

“Caputo dice hoy ‘el dólar está planchado’, decís ‘¿qué problema hay con haber liberado el cepo para los individuos si el dólar lejos de subir está bajando?’. Pero justamente por eso estás dilapidando...”, advirtió.

La advertencia de Melconian sobre el dólar planchado: “El 30 de junio...”

Más allá del flujo de divisas, Melconian identificó una segunda amenaza en el precio del dólar. Con el tipo de cambio oficial de facto fijo en torno a los $ 1400 y una inflación que corre al 2% o 3% mensual, el peso del dólar en términos reales se erosiona mes a mes.

“Imaginate que de facto está fijo en $ 1400 y la inflación se mantiene al 2%. El 30 de junio, a pesos de hoy reales, es el dólar que dejó Sergio Massa. El oficial. $ 1300 de hoy. Aunque se mantenga el actual nominal de $ 1400, comido comido comido”, graficó.

El economista anticipó que esto generará tensión en el segundo semestre: “Vos podés no estar amargo en el segundo semestre, pero el 30 de junio, por decir algo así estructurado, empezás a jugar con otro problema del dólar que no es la cantidad sino el precio”.

Y describió el mecanismo por el cual esa tensión puede materializarse: “Si la tasa de interés no reditúa, compra. ¿No es una tentación? Sí. ¿Y tienen con qué? De margarita a los chanchos, sí”.

El dólar, la deuda y la inflación: las tres “cáscaras de banana” que enfrenta Milei

En su análisis, Melconian identificó el tipo de cambio y la deuda como los dos principales puntos de vulnerabilidad del programa económico, y colocó la inflación en un tercer lugar.

“Vos podés pisar la cáscara de banana con el dólar y podés pisarla con el default. Voy a agregar después la inflación. Pero la cáscara de banana la pisás con el dólar y con la deuda”, resumió.

Sobre la deuda, explicó la dinámica de los últimos meses: “Hasta el momento no han querido convalidar 10% de tasa llena para volver al mercado y han ido puchereando tres lucas de acá, dos de acá, el Fondo”.

Y aclaró que el pago de intereses no implica reducción del pasivo: “Los u$s 30.000 millones los pagaste, pero no bajaste deuda porque son intereses”.

Para Melconian, mientras el Gobierno logre administrar el flujo de dólares sin que el tipo de cambio explote, puede sostener el esquema. Pero el horizonte del segundo semestre —con menor liquidación de la cosecha y mayor presión sobre las reservas— pone ese equilibrio a prueba.

“Donde estás dulce en dólares el primer semestre por la liquidación de la cosecha, podés no estar amargo en el segundo, pero en el segundo empezás a jugar con otro problema del dólar”, concluyó.