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“Hemos pasado de 220 operadores autorizados a unos 50 como máximo en la actualidad, y la pérdida de mano de obra directa debe rondar los 2000 puestos de trabajo”, se queja Mario Mochetti, presidente de la Cámara Argentina de Casas y Agencias de Cambio.

Revela que hubo muchos operadores a los que les fue imposible sobrevivir ante semejante esquema de restricciones operativas, sumada la alta estructura de costos exigida para funcionar.

-¿Cómo están hoy las casas de cambio?

-Claramente a nivel sectorial se creía que a esta altura de los acontecimientos la realidad seria otra, nunca imaginamos que no se producirían cambios normativos y reglamentarios en línea a una mayor libertad operativa y comercial. Si bien es cierto que la significativa baja en la cantidad de operadores y las razones que la motivaron, evidentemente impactaron negativamente en la voluntad por parte de los reguladores (BCRA) en pos de avanzar en el desarrollo de un sector cambiario ajustado a las nuevas tecnologías y características cuantitativas del ecosistema financiero, no entendimos ni calculamos una situación de tanta inflexibilidad. Contrario a ello, siempre fuimos optimistas en el pensamiento de que prevalecería una visión amplia, que con posterioridad a un tamizado sectorial, se daría una vuelta de hoja y que aunque nos sabemos no prioritarios, en el tiempo transcurrido, un espacio para reconsiderar una actualización del sector cambiario argentino debiera haber ocurrido.

-¿Pero concretamente el impacto al que haces referencia, cual fue?

-Hemos pasado de 220 operadores autorizados a unos 50 como máximo en la actualidad, y la pérdida de mano de obra directa debe rondar los 2000 puestos de trabajo, solo la directa. La merma o baja sectorial, no es solo producto de sanciones aplicadas por el BCRA, hubo muchos operadores a los que les fue imposible sobrevivir ante semejante esquema de restricciones operativas, sumada la alta estructura de costos exigida para funcionar.

-¿Qué cuestiones debieron ser ajustadas?

-Hoy sigue vigente en el territorio nacional la limitación de poder vender moneda extranjera a las personas, contra pago en efectivo, como máximo por el equivalente a u$s 100. Ese límite no existe en la región, ni en el mundo. Aún cuando se pueda entender lo distinto de Argentina al resto del planeta en su relación con el dólar, un mínimo ajuste razonable debiera implementarse, ya que u$s 100 contra pago en efectivo, en un esquema sin límites contra pesos en cuenta, es la nada misma, pienso realmente que este es un tema que debieran atender. Es increíble que la demanda natural que existe por adquirir monedas alternativas al dólar, como pesos chilenos, reales, pesos uruguayos, que quieren ser abonados en efectivo no se puedan atender, y que evidentemente derramen en la informalidad, resulta inexplicable.

-¿Qué más piden?

-Con pesos en billeteras virtuales una persona puede pagar o comprar lo que quiera a nivel nacional menos moneda extranjera: la venta de moneda extranjera contra pesos en origen en una cuenta CVU se encuentra vedado. Incluso, el cambio de una moneda extranjera por otra en efectivo, como reales por dólares o pesos chilenos por reales, también se encuentra restringido: ahí tenes otra acción comercial, natural para el sector y su especialidad, que no se puede desarrollar. A nivel de los operadores siguen vigentes una extensa cantidad de restricciones y requisitos poco comprensibles, pero se les continúan exigiendo auditorías externas, auditorías internas, auditorias de sistemas, garantías de funcionamiento, canalización de operaciones entre entidades por medio de SIOPEL.

-¿Cómo funciona?

-Históricamente, cuando una entidad cruza una operación con otra estaba obligado a canalizarlo vía SIOPEL (que obviamente tiene un costo), cuando esa operaciones era superior a u$s 800.000. Por debajo de ese monto, se podía concretar entre cuentas bancarias directas de los operadores. Ahora las operaciones entre entidades, todas, deben canalizarse por SIOPEL. Por ende, operaciones por u$s 30.000 se presentan casi inviables para operadores como las agencias de cambio. Dada la realidad operativa reinante, las agencias de cambio debieran estar reguladas bajo un esquema de mayor flexibilidad: es un casi sin sentido semejante exigencia estructural y de costos.

Propuestas

-¿Qué proponen?

-Ante semejante caudal de restricciones y prohibiciones operativas, es poco comprensible que continúe con la limitación de poder desarrollar con la misma sociedad que se administra la entidad cambiaria alguna otra actividad comercial. Hemos pedido se elimine esa limitación, detallamos concretamente nuestra idea al Banco Central, entendimos que no podemos pensar en actividades comerciales que no sean congruentes y así es que especificamos, por ejemplo, operar criptomonedas, funcionar a nivel nacional como una red de cobros y pagos entre entidades, apoyar a pequeñas y medianas empresas con fondos propios, ofrecer el servicio de cajas de seguridad, poder emitir tarjetas de consumo para clientes, o poder funcionar como una entidad para cobrar o pagar impuestos. También poder contar con la autorización para poseer corresponsales no bancarios en el ámbito del Mercosur (entidades cambiarias autorizadas por el resto de los gobiernos de la región) y así dar una fluidez con menores costos a los cobros y pagos regionales.

-¿Hacia dónde va el negocio?

-Con todo lo solicitado al BCRA, es obvio que pretendemos ir a una figura cambiaria con un rol mucho más activo y alineado a las nuevas características y competencias del sistema financiero, estamos dispuestos a reconvertirnos y recuperar paulatinamente el espacio cedido a nuevos jugadores, necesitamos ingresar a una interacción publico privada significativamente diferente, estamos dispuestos al cambio y al ajuste tecnológico, incluso a generar y poner en marcha un mecanismo de autoregulacion (se lo propusimos al BCRA). Hoy se encuentra aún prohibido cambiar de categoría de entidad y el registro de operadores se encuentra cerrado.