Los bonos argentinos cerraron el 2022 siguiendo el ritmo de los mercados de deuda global. En algunos casos, mostraron bajas menores que sus pares de emergentes.
Hacia adelante, la cuestión electoral, la consolidación fiscal y el contexto global serán las variables clave que marcarán el futuro de la tendencia de la deuda argentina.
En general, hay consenso de que existe potencial para los bonos locales y que los factores clave a vigilar serán el contexto internacional y la inflación de EE.UU. mientras que, en lo local, la cuestión electoral y la consolidación fiscal serán fundamentales.
Mal 2022 para los bonos, a la par del mundo
Los bonos argentinos cerraron el 2022 con pérdidas del 20% en promedio.
El Global 2029 cayó 26% en este 2022, mientras que el Global 2030 bajó 22%. En el tramo medio se vieron bajas de 19% y 16% para el Global 2035 y 2038, mientras que, en el extremo más largo, la deuda perdió 19% en promedio.
Estas bajas son en algunos casos, menores a las que registraron los mercados emergentes que perdieron 22% en 2022.
Gracias al rally de 50% desde julio, el balance final muestra que la deuda local ha acompañado bastante bien a los bonos de mercados emergentes en dólares.
Es decir, hubo una tendencia bastante similar entre los bonos en dólares argentinos y sus pares de emergentes.
El factor global jugó más que nunca para explicar la dinámica de la renta fija local.
La aceleración de la inflación en EE.UU. obligó a la Fed a aplicar una política monetaria históricamente agresiva, haciendo que las tasas de los bonos del Tesoro americano se desplacen al alza y provoquen una fuerte baja en todas las curvas de bonos a nivel global.
Tanto los bonos de grado de inversión, los especulativos, así como también los emergentes, tuvieron su peor año en la historia, con pérdidas de entre 15% y 20 por ciento.
En este contexto, la deuda argentina no pudo esquivar el contexto global.
Perspectivas 2023
Mirando hacia 2023, los analistas del mercado ven que los factores globales seguirán siendo un foco central de atención, pero, además, las variables locales serán más importantes que el año que está terminando.
Ezequiel Zambaglione, head of research de Balanz, advirtió que, en 2023, con las elecciones, los factores idiosincráticos de Argentina van a ser todavía más potentes que este año.
"Los bonos obviamente van a seguir acompañando a la volatilidad internacional pero con mucho más posibilidades de desacoplarse de esa dinámica que otros activos, dependiendo mayormente de la evolución de la macro el año que viene, especialmente la brecha y la inflación, obviamente los candidatos y lo que vayan marcando las encuestas, pero también pensando en los programas económicos para 2024", afirmó.
Juan Martin Yanzon, head trader de Conosur Investments, consideró que el factor más importante que favorece a la deuda argentina viene por el lado de los flujos.
"Por la forma en que opera la deuda argentina, el sendero de la tasa global en términos directos, tiene un efecto casi marginal ya que los bonos operan como una acción más que como un instrumento de renta fija. Ahora, si consideramos que puede haber un poco de importancia por el lado de los flujos. Es decir, si los flujos regresan a emergentes, esto puede que también empuje a los activos locales", afirmó Yanzon.
La cuestión electoral
De cara a 2023, la cuestión electoral será central para los activos financieros argentinos en general y para la deuda en particular.
La definición de candidaturas presidenciales y las elecciones provinciales a lo largo del año van a ir moldeando el escenario electoral y el ritmo de la volatilidad en los activos locales.
Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap Grupo Financiero, advirtió que el 2023 será un año electoral y por ende habrá más volatilidad entre los activos.
Sin embargo, Casabal advierte que se muestra optimista desde hace meses con los bonos soberanos en dólares, sobre todo los que pagan cupones altos, como el GD38 y el GD41.
"Creemos que, en la medida que el escenario internacional no se vuelva a complicar por la inflación en Estados Unidos, estos títulos podrían subir alrededor de un 20%, además del carry en torno al 13% anual. Hace meses que venimos recomendando estos dos bonos, y desde fines de septiembre ya acumulan un rendimiento de más del 50% en pesos (más del 40% medido en dólares)", dijo Casabal
Por otro lado, el estratega de renta fija de Adcap Grupo Financiero afirma que en julio de este año, el piso de los bonos soberanos en dólares se dio debido a riesgos locales, con el sell-off de bonos en pesos, la salida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía, y en medio de una gran incertidumbre política.
Sin embargo, remarca que con la llegada de Sergio Massa, la mayoría de estas preocupaciones habían desaparecido o se estaban manejando.
El foco de atención hacia 2023 para Casabal pasa por el contexto global.
"Si se disipa la preocupación externa, y a nivel local seguimos avanzando a un escenario de candidatos moderados, podemos volver rápidamente a los niveles vistos entre noviembre de 2021 y mayo de 2022. En ese caso, los niveles actuales pueden ser más un piso que un techo", sostuvo.
Por último, destaca que la cuestión política será clave para el mercado en 2023, dado que es electoral.
"Si bien desde el arribo de Sergio Massa y su equipo al Ministerio de Economía las variables macro empezaron a equilibrarse un poco, luego de la salida de Cristina Fernández de Kirchner de la oferta electoral, se redefinió el escenario electoral en favor de dos candidatos moderados, como podrían ser el propio Massa y Horacio Rodríguez Larreta. Este es el nuevo escenario de continuidad que compraría el mercado", dijo Casabal.
Sobrecastigo de la deuda
Aun con la recuperación desde julio hasta la fecha, los bonos siguen operando bajo una fuerte presión y estrés bajista.
La deuda opera con paridades de 30%, mientras que la curva rinde 45% en el tramo corto y 23% en el tramo largo, mostrándose fuertemente invertida, lo cual refleja que el mercado desconfía de la capacidad y/o voluntad de pago del Gobierno respecto de sus compromisos financieros.
El mercado considera que si bien los riesgos crediticios podrán mantenderse latentes en 2023, el potencial alcista de la deuda se mantiene intacto dado el sobre castigo que sufrieron los bonos este año.
Mariano Fiorito, Country Head de Argentina de Schroders, considera que aún los bonos incorporan escenarios muy pesimistas para la deuda.
"Todavía vemos que están en niveles que pricean un escenario de restructuración en los próximos años. Nosotros ponemos en duda eso", dijo.
En ese sentido, el Country Head de Argentina de Schroders advierte que mientras Argentina siga mostrando un camino de consolidación fiscal, sumado a buena performance del sector agrícola y buena performance del sector de energía y se inicie un camino de consolidación de variables macro, la restructuración de la deuda soberana es evitable.
"Con ciertos ajustes en la macro, Argentina podría hacer que su deuda sea sostenible. Estamos igualmente con mucha incertidumbre de cara a 2023 porque es un año electoral y tiende a ser muy volátil", dijo.
Además agregó que "Argentina tiene desafíos macroeconómicos también que generan incertidumbre, como el acuerdo con el FMI, recomposición de reservas, la consolidación fiscal, etc. Hay muchos signos de preguntas pero hay valuaciones que se muestran atractivas".