El invierno cripto no sólo está golpeando a los inversores minoristas, sino también a los institucionales. La última víctima fue Blackrock, que sufrió en el primer trimestre el impacto de la caída de la cotización de Bitcoin, pero aprovechó para comprar más criptomonedas.

Entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2026, el valor combinado de las tenencias de Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH) de la mayor gestora de activos del mundo cayó de u$s 78.360 millones a u$s 57.890 millones, lo que representó una disminución de u$s 20.470 millones.

Se trata de un descenso del 26,12 %, según los datos calculados por Finbold utilizando análisis de blockchain de Arkham.

Entre el 1 de enero y fines de marzo Bitcoin retrocedió 25%, al pasar de u$s 88.341 a u$s 65.982. Ese movimiento redujo el valor de las tenencias de Blackrock en u$s 16.240 millones.

Sin embargo, la criptomoneda con mayor capitalización de mercado mostró resiliencia al shock financiero generado por la guerra en Irán y trepó ayer hasta los u$s 71.000, con una suba de 4% tras la tregua anunciada entre la Casa Blanca y Teherán.

La compañía financiera comandada por Larry Fink optó por la estrategia de “buy the dip”, comprando más criptomonedas durante la caída. En el primer trimestre del año, aumentó sus tenencias de Bitcoin al adquirir 14.950 unidades adicionales.

Por su parte, Ether, la criptomoneda de la red Ethereum, sufrió una caída más pronunciada, con precios que bajaron desde u$s 2966 a u$s 1983. Tras la distensión en Medio Oriente, la cripto también subió y trepó hasta los u$s 2200. Entre enero y marzo, las tenencias de Blackrock se redujeron en 410.750 ETH, lo que contribuyó a una disminución del valor de u$s 4230 millones.

“Este es un claro ejemplo de por qué las cifras principales pueden ser engañosas en los mercados de criptomonedas”, afirmó Jordan Major, redactor jefe de Finbold.

“Aunque la cartera perdió más de u$s 20 000 millones en valor, las posiciones en bitcoin, en realidad, aumentaron, lo que nos indica que la demanda institucional no ha desaparecido, sino que simplemente queda enmascarada por la evolución de los precios. La verdadera clave aquí es la divergencia: el bitcoin sigue acumulándose como activo principal, mientras que el ethereum está siendo objeto de una asignación más selectiva y de reducciones directas”, agregó el especialista.

Los resultados indican que el descenso se debió principalmente a los precios, más que a la salida de capital del mercado, ya que la acumulación de bitcoin compensó la debilidad general del mercado y el ethereum mostró signos de reequilibrio.