Tras el Brexit, Londres debe enfrentarse ahora a un histórico "desafío de las tres C'

La capital británica se enfrenta a lo que se ha bautizado como la tormenta perfecta, el cuestionamiento de las customs (aduanas), crisis y del coronavirus. ¿Oportunidad o decadencia?

El primer ministro británico, Boris Johnson, reconoció hace unos días en su primera entrevista tras cerrar el llamado pacto de Nochebuena entre Reino Unido y la Unión Europea (UE) que "en algunos aspectos, como los servicios financieros, quizá el acuerdo no vaya tan lejos como nos gustaría".

Efectivamente, los servicios financieros, que constituyen uno de los motores de la economía británica gracias a la posición que tiene la City de Londres como plataforma internacional (hub) para los negocios, han quedado fuera del acuerdo pos-Brexit, que fijó las relaciones comerciales entre el Reino Unido y la UE desde el pasado 1° de enero.

Los servicios financieros constituyen el 8% del PBI británico y quedan a la espera de una futura negociación, o de negociaciones bilaterales por países. ¿Qué significa esto? Muy sencillo. Las entidades británicas contaban hasta ahora con un "pasaporte financiero" que les permitía realizar operaciones en cualquier país de la UE sin restricciones. Por ejemplo, podían conceder un préstamo a una empresa en París o negociar una compra de bonos para un cliente en Madrid. Pero ahora pierden ese pasaporte y entran dentro de un régimen denominado de "equivalencia". Ese régimen implica que una entidad británica podrá hacer transacciones en la UE (y viceversa) si entre ambas partes existe una equivalencia de normativas y estándares.

Técnicamente es más restrictivo. Bruselas puede retirar casi sin preaviso esos permisos. Pero en la práctica todo el mundo da por hecho que no habrá bloqueo. Es más el ruido que las nueces. Ese régimen de equivalencia es el mismo que rige entre la UE y EE.UU. o Japón, o entre estos países y Reino Unido. Lo relevante no es tanto si ahora hay que presentar un visado, en lugar de un pasaporte de libre circulación, sino que esto es otra traba más Londres en un momento en el que, nadie lo duda ya, va a tener que afrontar una reconversión histórica.

El emblema financiero de Reino Unido se enfrenta –como el propio país– a lo que se ha bautizado como la tormenta perfecta de las tres "C": Customs (aduanas), Crisis y Coronavirus. La equivalencia viene a ser un esquema de aduanas que si bien no bloquea, sí restringe. Por otra parte, el Reino Unido se enfrenta a lo que el propio ministro de Hacienda británico Rishi Sunak describió como "la peor crisis en 300 años" (desde 1709, cuando se produjo un invierno extraordinariamente frío que paralizó la economía). 

"Mi mayor miedo no es la crisis; eso pasará. Mi mayor miedo es que las decenas de personas que antes venían aquí a comer cada día ya no lo hagan porque trabajarán desde sus casas o desde otros lugares", decía hace semanas el propietario de un famoso restaurante en Lombard Street, en pleno corazón de la City.

Sea por el miedo al Brexit, por el teletrabajo o porque el dinero ahora está en otros puntos del planeta, como China o los países árabes, la City afronta un desafío sin precedentes.

Vaso a medias

A partir de aquí cada uno puede ver la botella medio llena o medio vacía. Para algunos, este es el principio del fin del esplendor de Londres, por la competencia de otras plazas financieras (de la UE o de fuera). Para otros, seguirá siendo el gran hub financiero europeo porque sus economías de escala son difícilmente replicables, sobre todo si las propias ciudades europeas como Fráncfoft, Dublín, París o Madrid se matan entre ellos por un trozo de la tarta.

Con todo, e independientemente de cómo se vea la botella, los datos son objetivos. Según un informe elaborado por EY, a lo largo del cuarto trimestre de este año se ha acelerado la migración de servicios financieros desde la City a otras ciudades europeas. En concreto, se han producido más de 400 traslados de puestos de trabajo de servicios financieros.

Esto eleva el número total de puestos de trabajo que abandonaron el país desde el referéndum, hace cuatro años y medio, a más de 7500. Las empresas están en proceso de contratar un total de más de 2800 nuevos puestos en Europa, lejos de la City. Solo en lo que va de año, se han producido 400 contrataciones.

Y desde el referéndum de la UE, en junio de 2016, un total de 24 empresas de servicios financieros han declarado públicamente que transferirán activos fuera de Reino Unido a la UE. No todos han declarado el valor de los activos a trasladar, pero el EY Financial Services Brexit Tracker ha registrado pronunciamientos públicos por valor de más de 1,2 billones de libras (1,3 billones de euros).

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