Estados Unidos y Japón revelaron los tres primeros proyectos industriales en territorio estadounidense que recibirán financiamiento bajo un acuerdo de u$s 550.000 millones alcanzado el año pasado, que protegió a las empresas japonesas del impacto más severo de los aranceles del presidente Donald Trump.
Los planes, por un total de u$s 36.000 millones, se anunciaron tras meses de negociaciones y constituyen el primer paso en el compromiso de Japón de actuar como principal financista de proyectos en sectores críticos de la economía estadounidense.
El mayor de los proyectos es una central eléctrica a gas natural de 9,2 gigavatios en Ohio, con una inversión de u$s 33.000 millones, liderada por el grupo japonés SoftBank. Trump la describió el martes en su plataforma Truth Social como “la más grande de la historia”.
Los otros dos proyectos son una terminal de exportación de crudo en aguas profundas en Texas por u$s 2.100 millones, que será operada por la empresa de infraestructura energética Sentinel Midstream, con sede en Dallas, y una fábrica de diamantes industriales sintéticos en Georgia por u$s 600 millones, encabezada por Element Six, subsidiaria de De Beers.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, escribió en redes sociales que las inversiones fortalecerán la alianza entre Estados Unidos y Japón y agregó que “se espera que impulsen mayores ventas y expansión de negocios para las empresas japonesas mediante el suministro de equipos relacionados”.
El anuncio se produjo horas antes de que Takaichi jurara nuevamente en el cargo tras su contundente victoria electoral a comienzos de este mes.

En virtud del acuerdo comercial firmado en julio, Japón se comprometió a invertir, otorgar préstamos o brindar garantías estatales para préstamos por u$s 550.000 millones en proyectos en Estados Unidos antes de 2029, cuando finaliza el segundo mandato de Trump.
A cambio, Trump aceptó reducir los aranceles a las exportaciones japonesas —que habrían golpeado especialmente a la industria automotriz, clave para Japón— del 25% al 15%.
“La magnitud de estos proyectos es tan grande que no podrían realizarse sin una palabra muy especial: ARANCELES”, afirmó Trump.
Los términos del acuerdo otorgan a Trump la decisión final sobre qué proyectos serán aprobados para inversión japonesa e imponen un plazo de 45 días entre el anuncio de los proyectos y la obligación de Japón de cumplir con los requerimientos de financiamiento.
Si Japón retrasa o decide no invertir en los proyectos, enfrenta sanciones en forma de aumentos arancelarios o pagos compensatorios.
Los grupos industriales Toshiba, Hitachi y Mitsubishi Electric están interesados en suministrar bienes para la central eléctrica a gas, mientras que las siderúrgicas Nippon Steel y JFE Steel y la naviera Mitsui OSK Lines, podrían proveer a la terminal de exportación de crudo, según el Ministerio de Economía de Japón. Fabricantes de herramientas de diamante también figuran entre los posibles beneficiarios.
“Esto realmente representa la promoción de beneficios mutuos entre Japón y Estados Unidos: una relación ganar-ganar”, declaró Ryosei Akazawa, ministro de Economía de Japón, quien negoció el fondo de u$s 550.000 millones con el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick.
Desde que se alcanzó el acuerdo básico, Japón y Estados Unidos han mantenido negociaciones sobre los mecanismos de inversión y los proyectos candidatos.
“Japón aporta el capital. La infraestructura se construye en Estados Unidos. La estructura de los ingresos permite que Japón obtenga su retorno, mientras que Estados Unidos gana activos estratégicos, mayor capacidad industrial y un fortalecimiento de su dominio energético”, señaló Lutnick en un comunicado.
Funcionarios japoneses han indicado que los proyectos deben ser financiados por el banco estatal Japan Bank for International Cooperation (JBIC) y por bancos comerciales respaldados por Nexi, la agencia de crédito a la exportación, para que cuenten dentro del objetivo de u$s 550.000 millones.
Ninguno de los dos países ha precisado si los proyectos serán financiados íntegramente por instituciones financieras estatales japonesas ni ha detallado la proporción entre fondos otorgados directamente por el JBIC y aquellos provenientes de bancos privados con garantías. Una persona familiarizada con las conversaciones afirmó que las negociaciones continúan.
Dos personas cercanas a las negociaciones señalaron que el fundador de SoftBank, Masayoshi Son, cercano a Lutnick, ha sido “central” en los avances de las conversaciones entre ambos gobiernos.
Son espera desde hace tiempo utilizar el esquema de u$s 550.000 millones para ayudar a financiar Project Crystal Land, un complejo de inteligencia artificial y robótica en Arizona que se prepara para lanzar formalmente, según personas al tanto del asunto. También amplió su visión del proyecto para incluir otros estados estadounidenses con el fin de asegurar la infraestructura energética necesaria.

















