

Cada vez más numerosos, los bloques de calle (Bloco da rua, similares a las murgas porteñas) volvieron a mover el Carnaval de la ciudad de Rio de Janeiro. Crecieron en los últimos diez años y, frente al éxito, se profesionalizaron. Hay desfiles de 425 bloques esparcidos por toda la ciudad. Muchos cuentan con auspiciantes, y además de divertirse, están los que mantienen entidades para atender a personas carenciadas.
El Empolga as 9 es uno de los bloques que presenta ritmos variados. Al tamborín y la maraca, agrega una guitarra, un bajo y un cavaquinho (guitarra pequeña). Y toca desde Jovelina Pérola Negra hasta Jorge Ben Jor, de marchas a funk.
El bloque, que según el productor Bruno Magalhaes comenzó sin pretensiones en 2003 como un juego entre amigos, hoy cuenta con una batería compuesta por cerca de 70 personas, 50 de ellos alumnos del taller de percusión.
Diez días atrás, el Empolga se presentó literalmente con los pies en la arena de Ipanema en su apoteótico desfile parado. Concentró cerca de 20.000 personas en el consagrado punto del Puesto 9 de esa playa.
Durante la presentación el bloque agradeció a los auspiciantes Grendene, Blackberry, AmBev y Wartsila. El pasado sábado realizó otra presentación, en el malecón de Copacabana.
Para captar los auspicios, Empolga armó una presentación mostrando el retorno que puede tener el emprendimiento.
El Carnaval de Rio es un gran outdoor que todavía no fue explotado, comentó Magalhaes, que considera que los auspiciantes crecerán en los próximos años. Es una inversión tímida en comparación a la de Bahia, pero el retorno de marketing es muy bueno, afirmó.
Este fue el primer año en que el Carnaval de Empolga, cuyo valor no fue divulgado, se pagó totalmente con los aportes de los auspiciantes. Entre los costos están el carro de sonido, ambulancias y el pago de seguridad y productores. Según Magalhaes, el bloque invierte cada año entre 15% y 20% más.
Ellos (los empresarios) están llegando a la conclusión de que el carnaval de calle vende. Están aprendiendo eso, dijo el productor. Del auspicio, sobró una pequeña parte que se utilizó para finalizar el primer CD del bloque que contó con la participación de Ney Matogrosso y se lanzará en los próximos meses.
Fundado en 1985, Suvaco do Cristo, bloque del barrio de Jardim Botânico, situado debajo de la imagen del Cristo Redentor, en la zona sur de Rio, fue uno de los pioneros de la revitalización del Carnaval de calle en la ciudad.
El presidente del bloque, el médico Joao Avelleira, recordó que durante la dictadura militar no se veía bien el Carnaval irreverente, de críticas a las autoridades. La construcción del Sambódromo y la importancia que se les dio a las escolas de samba que allí desfilan, ayudó a debilitar las fiestas en la calle.
El Suvaco, bautizado así en homenaje al músico Tom Jobim, que llamaba al Jardim Botânico de suvado (axila) do Cristo, desfila la semana anterior al Carnaval. El costo del desfile se calcula en R$ 30.000, dinero que sale de los auspiciantes. El principal es la Red Globo de Televisión, que tiene su sede en el barrio. El alquiler del carro de sonido absorbe R$ 8.000, la misma cifra que la contratación de seguridad.
Nacido en un taller de percusión del grupo Pedro Luis y Parede, Monobloco organizó su primer desfile de Carnaval en 2001. El proyecto terminó creciendo tanto que se profesionalizó. Hace ocho años, el bloque contrató una empresaria, y en 2006 armó una oficina para administrar el negocio. Los auspicios de Hering, Antarctica y TIM, que estampan sus marcas en las remeras del bloque, bancan aproximadamente 60% del Proyecto Carnaval (de Monobloco), dijo el maestro Celso Alvim.










