Si la inspiración llega, que me encuentre trabajando, sentenció Pablo Picasso. La inspiración encontró al artista malagueño trabajando en cada uno de sus períodos (Azul, Rosa, Cubista). Y no fue el único sorprendido. Hay emprendedores que soñaron con un proyecto y hoy cuentan cómo fue empezar sin saber qué pasaría el día de mañana.

Carlos Paolucci, presidente de Graficus; Alberto Baldocini, director, junto a su hermano Gustavo, de AG Group; y Lorena Piazze, directora de Vidpia, coincidieron en el segundo Seminario Pyme Córdoba, organizado por El Cronista Comercial, revista Apertura y la Fundación Mediterránea.

Lo que siempre ponderamos fue el producto. Dijimos: tenemos que tener el mejor producto de la mejor calidad, explicó Piazze, cuya empresa se especializa en el multiprocesado de cristales para la construcción, al inicio del panel, moderado por Hernán De Goñi, subdirector periodístico de El Cronista Comercial.

Por su parte, Paolucci, al frente de una imprenta proveedora de piezas comerciales y promocionales, aseguró: Nosotros decidimos posicionarnos en un segmento de valor; nuestro producto apuntó siempre a la diferenciación. Baldocini, cuya empresa se dedica al segmento de la organización y logística de eventos, luego, completó: Ponemos todo en el producto, porque debe ser de primera calidad.

El equipo de trabajo fue uno de los puntos que tocaron enseguida, al igual que el rol de la familia dentro de la empresa. Sucede que Vidpia es, ahora, dirigida por la cuarta generación, tras haber dado sus primeros pasos -hace 65 años- como una simple vidriería de barrio; y AG Group, mientras tanto, es encabezada por dos hermanos. Sin un buen equipo humano, no funcionás. Tenés que buscar que el team se profesionalice, por más de que no sea profesional por título. Suele haber consultores que te dicen: te profesionalizamos en seis meses. Mentira, es paso a paso, disparó Piazze. "Si no tenemos un buen equipo, no podés ganar, destacó Baldocini y agregó: Somos hermanos y nuestros padres nos enseñaron que el trabajo es importante, que debe ser la fuente de la familia. Mientras que Paoluccu, si bien él fundó y dirige la empresa, y sus hijos todavía no están en edad de gestionar, contó: El otro día, mi hijo me dijo: Encontré tres negocios que van como piña. Tiene 14 años, así que es como si estuviera incubando un sucesor".

Desarrollo y financiamiento

La necesidad -o el deseo- de expandir el negocio no entiende de segmentos. Nosotros éramos representantes en Córdoba de una marca alemana de andamios, y por el cierre a las importaciones, pensamos: hay que salir a hacer algo para seguir con el negocio. Solicitamos un crédito del bicentenario, se nos otorgó y hoy estamos construyendo una fábrica de andamios multidireccionales, describió Baldocini. Sin embargo, aclaró: Si nos vuelven a abrir las importaciones no sé qué vamos a hacer.

En Vidpia, la política era trabajar con recursos propios. En 2000, la planta de templado de vidrios se puso con fondos propios. Pero, en 2003, vino el contador y nos dijo que nos ofrecían crédito, contó Piazze, quien agregó: Fue difícil aceptar.

En la misma vía, trabaja Baldocini, quien, si bien apostó por un crédito del bicentenario, aseguró que, a la hora de financiarse, prefiere trabajar con recursos propios y ponerse un objetivo a largo plazo.

Paolucci, a su vez, sumó: Fuimos paulatinamente creciendo hasta tener una participación importante en el mercado. Y hoy llegamos a 16 provincias desde Córdoba".

¿Qué hay por delante? Hay que ser audaces con los sueños, y las cosas se logran y todo avanza en la medida en que se ponga pasión, destacó Paolucci, aunque advirtió: De todas formas, los números te obligan a tener cuidado, concluyó.