Cocina tradicional

Oreja de cerdo al ajillo: receta fácil y rápida para preparar una delicia culinaria española

La oreja de cerdo al ajillo, una delicia de la cocina española que convierte un corte humilde en un plato gourmet con sabor intenso.

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La oreja de cerdo al ajillo es un plato tradicional de la cocina española, especialmente popular en la región de Madrid. Este plato se caracteriza por su textura gelatinosa y su sabor intenso, realzado por el ajo. 

La oreja de cerdo ha sido parte de la dieta de la Península durante siglos, formando parte del aprovechamiento integral del cerdo, un concepto esencial en la gastronomía española, donde se valora cada parte del animal.

La oreja de cerdo al ajillo encuentra sus raíces en la tradición culinaria española de utilizar completamente los animales en la cocina, evitando el desperdicio y creando platos sabrosos con cortes menos convencionales. 

Este plato refleja la habilidad culinaria de transformar ingredientes humildes en comidas deliciosas, un principio básico de la cocina nacional.

Oreja de cerdo al ajillo: receta fácil y rápida para preparar una delicia culinaria española. (Imagen: Shutterstock)

Lista de ingredientes para preparar oreja al ajillo

  • 1 oreja de cerdo, cocida y cortada en tiras
  • Ajos (al gusto), pelados y picados finamente
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Guindilla (opcional, para los que prefieren un toque picante)
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Perejil fresco picado (para decorar)
  • Vinagre (opcional, para añadir un toque ácido al gusto)

Modo de preparación de la oreja al ajillo

  1. Preparación de la oreja: la oreja de cerdo debe cocerse previamente hasta que esté tierna. Este proceso puede llevar varias horas. Una vez cocida, se corta en tiras o trozos pequeños.
  2. Salteado: en una sartén grande, calienta el aceite de oliva y añade los ajos picados (y la guindilla si se desea un sabor picante). Se sofríen hasta que estén dorados.
  3. Añadir la oreja: incorpora las tiras de oreja de cerdo a la sartén y saltea a fuego medio-alto, removiendo frecuentemente, hasta que estén doradas y crujientes al gusto.
  4. Sazonar: sazona con sal y pimienta negra al gusto, y si lo deseas, un chorrito de vinagre para añadir acidez.
  5. Servir: espolvorea con perejil fresco picado antes de servir. Este plato se puede disfrutar tanto caliente como a temperatura ambiente, siendo un aperitivo ideal o un plato principal acompañado de patatas fritas o pan fresco para mojar en el aceite de ajo.

Este plato es un ejemplo magnífico de cómo la cocina española puede convertir ingredientes sencillos en una experiencia gastronómica rica y profunda, destacando la importancia de la técnica y la tradición.

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