El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado este martes al Gobierno de estar “ausente, inerte e indiferente” ante la crisis de Ceuta y de iniciar, a su juicio, “un proceso de ruptura y deconstrucción del sistema constitucional de 1978”, con lo que ha descrito como una “mutación constitucional por la puerta de atrás y sin mayoría social para ello”.
Feijóo se pronunció así durante su visita a una exposición dedicada a Leopoldo Calvo-Sotelo en Ribadeo (Lugo), con motivo del centenario de su nacimiento.
El dirigente contrapuso la figura del expresidente y otros líderes de la Transición al Ejecutivo actual, que, en su opinión, en vez de gobernar, “desgobierna”.
Qué reprocha Feijóo al Gobierno sobre Ceuta
El líder popular consideró que, ante “la gravedad de la que está viviendo una parte de España”, el Gobierno se mantiene indiferente “a la seguridad, a la integridad y a la soberanía de los españoles”.
Por eso comprometió a su partido como “una verdadera alternativa” frente a lo que llamó un “momento destituyente”.
En un tono especialmente duro, Feijóo lanzó una comparación directa con el presidente del Gobierno.
“¿Acaso imaginan al presidente Calvo-Sotelo rodando unos vídeos sobre sus canciones veraniegas preferidas en un sofá de la Moncloa cuando se está ocupando una parte del territorio español?”, planteó, en alusión a Pedro Sánchez.
Las acusaciones del PP sobre el “deterioro institucional”
Feijóo acusó además al Ejecutivo de “levantar muros entre ciudadanos” y de buscar ventajas electorales “subastando la igualdad de los españoles” al beneficiar a unas autonomías sobre otras. Todo ello, sostuvo, mientras gobierna “sin parlamento, sin presupuestos y abusando del real decreto ley”.
Frente a lo que definió como un “intento ilegítimo” de modificar el modelo de convivencia, el líder del PP situó como pilares del Estado a la Corona, el Poder Judicial, las fuerzas de seguridad y la sociedad civil. Y proyectó a su partido como la opción para que “regresen a España la dignidad, el respeto y la competencia en la gestión” tras lo que llamó la “degradación” de los últimos años.
Interior eleva a 2.168 los menores identificados en Ceuta
En paralelo, el Ministerio del Interior informó de que la Policía Nacional ha identificado a 2.168 menores en Ceuta entre el 30 de julio y este martes. Los menores permanecen en la ciudad a la espera de soluciones, ya sea mediante la repatriación o su derivación a otras comunidades autónomas ante la saturación de la capacidad local.
Entre ellos hay niños y jóvenes procedentes de países como Chad o Sudán que huyen de guerras y tienen derecho a protección internacional, como ha recordado Save the Children, que ha puesto el foco en las niñas y adolescentes expuestas además a matrimonios forzosos, violencia sexual o trata.
El Gobierno ha citado a las comunidades autónomas a una conferencia sectorial para debatir la reubicación de los menores y la transferencia de 25 millones de euros a Ceuta para atenderlos. Los gobiernos autonómicos del PP se oponen a ese debate, y los tres ejecutivos donde las políticas de Infancia dependen de Vox (Aragón, Extremadura y Castilla y León) no quieren participar.
Por qué las devoluciones de menores son complejas
La otra vía, la devolución a los países de origen, no es sencilla. Solo puede hacerse si un estudio individualizado demuestra que es lo mejor para el menor, por lo que en la práctica casi nunca se ejecuta. El Tribunal Supremo ya sentenció que la devolución masiva de menores a Marruecos tras la crisis de 2021 fue ilegal, por la “absoluta inobservancia” de las garantías legales.
Esas garantías deben respetarse incluso con el acuerdo alcanzado con Marruecos en 2007 para el retorno concertado de menores. El procedimiento exige velar por el interés superior del niño con un estudio caso por caso: es fundamental que el menor quiera volver, tiene derecho a ser escuchado, a un abogado y a recurrir ante un juez, y la Delegación del Gobierno debe recabar un informe sobre la situación de su familia en origen.