- El despliegue de seguridad para controlar la frontera de Ceuta
- Las medidas anunciadas por el Gobierno para regularizar las migraciones
- Las críticas del PP: responsabilidades y refuerzos tardíos
- Las exigencias de Vox: militarizar la frontera
- Ayuso alerta sobre el futuro de Ceuta y Melilla
- El papel de la Unión Europea en el control fronterizo
La frontera del Tarajal, que separa Ceuta de Marruecos, ha amanecido este domingo tranquila, sin nuevos intentos de entrada masiva por el espigón fronterizo, aunque un grupo de una decena de personas trató de acceder a nado y fue controlado por el Ejército.
La situación contrasta con la del pasado jueves, cuando más de 50.000 personas cruzaron desde Marruecos en lo que el Gobierno ha calificado de “violación de la integridad territorial”.
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, ha asegurado que la ciudad recupera la normalidad, si bien ha reconocido que “queda mucho camino por recorrer”. También ha elevado a 72 los cadáveres recuperados del mar, una cifra que refleja la gravedad de la crisis.
El despliegue de seguridad para controlar la frontera de Ceuta
Unos 3.000 efectivos, entre Fuerzas de Seguridad del Estado y militares, permanecen desplegados en la ciudad y continuarán “el tiempo que sea necesario”. Según detalló el delegado, Ceuta ha pasado de 696 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil a 1.042, un aumento del 33 %, a los que se suman 2.000 militares de las Fuerzas Armadas.
En el plano material, las barreras marítimas instaladas el sábado en el entorno del espigón del Tarajal ya están plenamente operativas. Se trata de una barrera neumática de 500 metros de longitud, combinada con una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada. Ese dispositivo, junto al despliegue terrestre y marítimo, ha frenado las entradas, que ahora se limitan a intentos esporádicos.
Las medidas anunciadas por el Gobierno para regularizar las migraciones
Pérez ha explicado que la barrera no se colocó antes porque “había que aclarar por parte de las autoridades judiciales” si su instalación cumplía la normativa, y ha asegurado que, antes de la entrada masiva del jueves, no se disponía de información que anticipara lo que iba a ocurrir. El Gobierno ha anunciado además que acelerará los expedientes de expulsión de quienes entraron de forma irregular.
El delegado ha avanzado también medidas de apoyo para el comercio y los autónomos de la ciudad, así como para el Área de Menores del Gobierno ceutí. Y ha lamentado la presencia en Ceuta de “grupos de extrema derecha que solo vienen a sembrar odio, división y miedo”, en una ciudad donde, ha dicho, no se necesitan “lecciones de quienes solo quieren sacar rédito político”.
Las críticas del PP: responsabilidades y refuerzos tardíos
El PP ha exigido responsabilidades y explicaciones al Gobierno por lo que considera una respuesta tardía. El vicesecretario Juan Bravo ha preguntado si existían informes que advirtieran de lo que podía ocurrir y por qué los refuerzos que la ciudad reclamaba desde el lunes no llegaron hasta el viernes. El secretario general, Miguel Tellado, ha ido más lejos y ha pedido desplegar todos los cuerpos de seguridad “para que no quede ni uno” de los migrantes que entraron, al sostener que se trata de una “crisis de política exterior” y no migratoria.
Desde la dirección del partido, Elías Bendodo ha afirmado que Ceuta “sigue tomada por la inmigración irregular” y ha reclamado a Sánchez que convoque elecciones, la “única vía que le queda”. El PP ha censurado además que el presidente estuviera apenas dos horas en la ciudad y contrapuso esa visita con la del líder, Alberto Núñez Feijóo, que recorrió la frontera y los centros de acogida.
Las exigencias de Vox: militarizar la frontera
El presidente de Vox, Santiago Abascal, que visitó Ceuta, ha pedido la “militarización” permanente de la frontera y ha responsabilizado de la crisis tanto a Marruecos como al Gobierno. Ha calificado lo ocurrido de “invasión” y de “acto de guerra” promovido por Rabat, y ha reclamado exigir a Marruecos que acepte la devolución de todos sus nacionales.
Abascal ha abogado además por el cierre permanente del paso fronterizo hasta que Marruecos ofrezca garantías, y ha pedido suspender el acuerdo preferencial de la UE con ese país. También reclamó cambios en la ley de Extranjería y en la normativa sobre intervenciones policiales.
Ayuso alerta sobre el futuro de Ceuta y Melilla
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha advertido de que, a “medio y largo plazo”, Marruecos intentará “quitarnos Ceuta y Melilla”. “Hay que estar en Ceuta para vivir esa invasión intolerable que están sufriendo nuestros compatriotas”, ha afirmado.
Ayuso ha cuestionado además que Sánchez agradeciera la colaboración de Marruecos: “¿A qué país se le ocurre dar las gracias por esto?”. La dirigente ha expresado su temor a que lo ocurrido sea “una prueba de Marruecos para la siguiente” y ha asegurado que no abandonarán a los ceutíes ni a la Policía Nacional y la Guardia Civil destinadas allí.
El papel de la Unión Europea en el control fronterizo
La crisis ha tenido eco fuera de España. Según el PP, 22 primeros ministros europeos firmaron un escrito en defensa de la “españolidad y europeidad” de Ceuta, al considerar su frontera la de toda Europa. Distintos dirigentes han reclamado, además, una respuesta más contundente y el apoyo de mecanismos como Frontex.
En paralelo, la crisis ha reavivado el debate sobre la política migratoria española en el marco de Schengen, con países que han cuestionado la gestión del Gobierno. El origen de fondo, según el Ejecutivo, está en una lectura interesada de la sentencia del Tribunal Supremo que impide las devoluciones en caliente de quienes llegan a nado.
Con información de: EFE