

Por méritos propios y ajenos, Indra se resiste a abandonar el protagonismo que tuvo en 2025 y que la convirtió en la reina indiscutible del Ibex 35. Mientras Donald Trump desoja la margarita si invadir, comprar o dejar en nada sus pretensiones sobre Groenlandia, mientras la paz de Ucrania parece desvanecerse en el corto plazo, la compañía líder en el sector de la defensa de España, pegó otro puñetazo sobre la mesa.
Ayer anunció que la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos le adjudicó un contrato de 342 millones de dólares (unos 298 millones de euros) para la fabricación de radares de vigilancia del tráfico aéreo de próxima generación, en el marco del programa de Reemplazo de Sistemas de Radar de la FAA. La empresa detalló, además, que los sistemas se producirán en la nueva planta de fabricación de Indra en el área de Kansas City.

Los inversores reaccionan a la noticia empujando a media tarde los títulos de la compañía que preside Ángel Escribano a una revalorización del 4,74%, lo que eleva su cotización en la primera semana del año un 16%. Porcentaje que se suma al más del 180% que logró en 2025.
En un comunicado distribuido a la prensa, Indra explicó que el contrato forma parte de una iniciativa más amplia de la FAA conocida como Nuevo Sistema de Control de Tráfico Aéreo (Brand-New Air Traffic Control System, BNATCS) para modernizar el Sistema Nacional del Espacio Aéreo (National Airspace System, NAS), reemplazando la antigua infraestructura de vigilancia con tecnología moderna, resiliente y cibersegura para mejorar la seguridad, la confiabilidad y el desempeño operativo en todo el país.
El administrador de la FAA, Bryan Bedford admitió que la red de radares está obsoleta “y hace mucho que debía ser reemplazada”. “Muchas de las unidades”, siguió, “superaron su vida útil prevista, lo que las hace cada vez más costosas de mantener y difíciles de soportar”, por lo que el funcionario afirmó que están comprando sistemas de radar que devolverán la producción a los Estados Unidos y proporcionarán una columna vertebral de vigilancia vital para el Sistema Nacional del Espacio Aéreo.
Por su parte, el secretario de Transporte de los Estados Unidos, Sean P. Duffy reconoció que “si bien nuestro sistema de transporte aéreo es el más seguro del mundo, la mayoría de nuestros radares datan de la década de 1980. Es inaceptable”.
Así las cosas, este proyecto involucra también a Collins Aerospace, filial de la estadounidense RTX, cuyo contrato está valorado en 438 millones de dólares, esto es 374,6 millones de euros.
A través de estos dos acuerdos se sustituirán 612 radares para junio de 2028. Se prevé también que las sustituciones comiencen este trimestre y avancen de forma continua, priorizando las zonas de mayor tráfico. La FAA también aprovechará para simplificar la gestión de un sistema que actualmente tiene unas 14 configuraciones distintas de radares.
Este proyecto se enmarca en la “One Big Beautiful Bill”, la reforma fiscal aprobada por Trump en 2025 que incluye, entre otras medidas, subsidios a la industria pesada y un refuerzo del gasto en defensa.
Una oportunidad única
Escribano destacó que los programas BNATCS y de Reemplazo del Sistema de Radar de la FAA representan una “oportunidad única” para renovar una infraestructura crítica de la que millones de estadounidenses dependen a diario.
En concreto, la propuesta industrial de Indra incluye un enfoque de fabricación por fases alineado con los cronogramas de implementación de la FAA que se realizará en las fábricas de la compañía en el área de Kansas City y contará con el apoyo de todo Indra Group a nivel global, ampliando así significativamente las capacidades de fabricación de la compañía.
En esta línea, Indra anunció, además, una inversión de 50 millones de dólares en instalaciones en el área de Kansas City, lo que impulsará la creación de más de 200 empleos cualificados en los Estados Unidos, en áreas como ingeniería, fabricación, integración, despliegue y soporte de sistemas. Así pues, la inversión fortalece la base industrial nacional en los Estados Unidos, a la vez que garantiza el soporte, el mantenimiento y la escalabilidad a largo plazo de esta infraestructura crítica para el tráfico aéreo.
Qué dicen los analistas
Para Bankinter la noticia es buena para Indra y tendrá un impacto positivo en la cotización de la compañía española. La entidad destaca dos factores por encima de todo: un importe “elevado” de la adjudicación y la alineación de la misma con el Plan Estratégico de Indra, el cual pasa por aumentar el peso en los segmentos de defensa y tráfico aéreo en detrimento de la consultora tecnológica Minsait, su principal negocio. “En nuestra opinión, la estrategia es acertada”, afirman los analistas de Bankinter.
Con todo, muestran una cierta cautela con el valor. Bankinter mantiene una recomendación “neutral” sobre Indra, a cuyas acciones otorgan un precio objetivo de 53,2 euros (actualmente están cotizando a 56,40 euros). El banco naranja pone el foco en las fuertes subidas 2025 que prácticamente triplicó su valor. De hecho, sitúan los múltiplos de valoración en niveles algo exigentes en comparación otras compañías del sector.

En tanto, desde Banco Sabadell, llega la recomendación de “sobreponderar” y sitúa el precio objetivo de sus acciones en 56,20 euros. A los expertos de la entidad catalana no se les escapa que este nuevo contrato abre la posibilidad de nuevas adjudicaciones en los Estados Unidos, “donde tras la reforma fiscal aprobada por el presidente Donald Trump se contemplarían inversiones cercanas a los 12.500 millones de dólares para renovar el sistema de tráfico aéreo del país”.
Lo cierto es que los movimientos que se están produciendo en materia de geopolítica mundial desde 2025, y que hay razones para pensar que se profundizarán en este ejercicio que recién comienza, Indra cuenta con suficientes fichas para posicionarse, un año más, como el activo de oro del Ibex 35. En rigor, ya es el valor que más se revaloriza en lo que va de 2026. Y esto es sólo el inicio.














