

El Banco Central Europeo (BCE) subió este jueves los tipos de interés en 25 puntos básicos, elevando el tipo de los depósitos hasta el 2,25%, el de las subastas semanales hasta el 2,4% y el de la facilidad marginal de crédito hasta el 2,65%. Los cambios entran en vigor el 17 de junio de 2026.
La decisión fue unánime y responde a una inflación que no solo no está bajando sino que seguirá subiendo durante los próximos meses por el impacto de la guerra en Irán sobre los precios de la energía.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, fue directa en la rueda de prensa posterior a la reunión en Fráncfort: “El aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027”.
El objetivo del BCE es una inflación del 2% a medio plazo. La inflación en la zona del euro alcanzó el 3,2% en mayo, frente al 3% de abril, impulsada por una subida de los precios de la energía del 10,9%.

Por qué el BCE subió los tipos ahora y qué viene después
La decisión de este jueves no fue una sorpresa para los mercados, pero sí fue más moderada de lo que algunos analistas esperaban. Lagarde dejó claro que el Consejo de Gobierno no debatió en ningún momento una subida mayor: “No discutimos, ni debatimos otras alternativas”. El economista jefe del BCE, el irlandés Philip Lane, fue quien recomendó el incremento de 25 puntos básicos.
Sin embargo, el BCE no se comprometió a nada respecto a sus próximas decisiones. Los mercados descuentan que el banco central subirá los tipos dos veces más durante el año, aunque Lagarde evitó confirmarlo. La institución, explicó, “continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra” y tomará sus decisiones en función de los datos económicos que vayan llegando.

El escenario económico: más inflación y menos crecimiento
El BCE revisó simultáneamente sus previsiones económicas, y el resultado es incómodo: más inflación y menos crecimiento que lo calculado en marzo. Para 2026, el banco central prevé ahora un crecimiento de la zona del euro del 0,8%, con una inflación del 3%. Para 2027, el crecimiento subirá al 1,2% y la inflación bajará al 2,3%, todavía por encima del objetivo. Solo en 2028 se espera que la inflación regrese al 2% con un crecimiento del 1,5%.
La economía de la zona del euro se contrajo un 0,2% en el primer trimestre del año, aunque Lagarde aclaró que ese dato está distorsionado por el desplome del 12,1% de la economía irlandesa, un fenómeno técnico provocado por las grandes farmacéuticas que adelantaron exportaciones a Estados Unidos antes de la entrada en vigor de los aranceles. Descontando ese efecto, la zona del euro creció en el primer trimestre.
Las cuatro grandes economías del bloque dieron resultados dispares: Francia se contrajo un 0,1%, mientras que Alemania, Italia y España crecieron. La economía española fue la más dinámica, con una expansión del 0,6%, consolidando su posición como uno de los motores del crecimiento europeo en un entorno complicado.
La guerra en Irán y el impacto sobre los precios de los alimentos
Lagarde señaló que “la guerra en Oriente Medio pesa en la actividad y las encuestas apuntan una ralentización especialmente en los servicios”. La presión energética que genera el conflicto no se limita a los precios del combustible: tendrá también un impacto sobre los precios de los alimentos, los bienes y los servicios, aunque la presidenta del BCE espera que “la inflación retorne al objetivo en el segundo semestre de 2027”.
La producción manufacturera europea se ha mantenido relativamente estable hasta ahora, en parte porque las empresas han acumulado existencias para hacer frente a las presiones de la cadena de suministro, y también porque el gasto en defensa de los países europeos se ha incrementado notablemente como respuesta al conflicto.
Con información de: EFE













