Lucio V. Mansilla, uno de los escritores argentinos más célebres del siglo 19, recordó en una de sus causeries del jueves por qué vendió un diario que él mismo había fundado.
El pasaje pertenece a la causerie “Humus”, dedicada a Domingo Lamas, incluida en el tomo III de Entre-nos. Causeries del jueves: “El libro de caja, el temible libro de caja, ese infalible barómetro del humor, me decía, sin embargo, que el número de lectores era infinitamente menor que el número de admiradores”. El libro, que ya es parte del dominio público, puede leerse en línea a través de Wikimedia.
La frase de Mansilla sobre el libro de caja: qué dice realmente
Mansilla elige dos adjetivos para el libro de caja: “temible” e “infalible”. El primero apunta a lo que ese libro puede anunciar y el segundo a que no admite discusión, y la imagen del barómetro completa la idea: un instrumento que mide una presión que no se ve, sin depender de lo que digan los demás. El “sin embargo” que sigue marca el contraste con la escena anterior, en la que los amigos lo felicitaban y los colaboradores celebraban tener espacio para sus escritos: frente a esos aplausos, las cuentas indicaban que “el número de lectores era infinitamente menor que el número de admiradores”.
El pasaje separa así dos medidas del éxito de un diario, la admiración, que se expresa en felicitaciones, y la lectura, que se registra en la caja. Poco antes de nombrar el libro, Mansilla admite: “Yo mismo tuve mis vértigos”. La causerie arranca con otra imagen, la de “una Odisea” usada “en sentido figurado” para contar “el ciclo, la evolución, el viaje” de “una palabra, líquida”, de modo que el episodio de 1872 funciona como un tramo de ese recorrido.
La idea de que el dinero marca el pulso de la felicidad es anterior a Mansilla. En 1759, el filósofo escocés Adam Smith publicó La teoría de los sentimientos morales, donde describe al “hijo del desheredado, a quien el cielo castigó con la ambición” y que “sacrifica una tranquilidad verdadera que en todo tiempo está a su alcance” para perseguir una holgura que imagina en la riqueza.
Según Smith, quien lo mira sin ilusión descubre que el poder y la riqueza son “gigantescas y laboriosas máquinas destinadas a proporcionar unas cuantas insignificantes comodidades para el cuerpo”. Cuando Mansilla vendió El Mercantil, en 1872, habían pasado 113 años desde esa publicación.
Quién fue Lucio V. Mansilla
Mansilla nació en Buenos Aires el 23 de diciembre de 1831 y murió en París el 8 de octubre de 1913. Fue general de división del Ejército Argentino y se destacó también como periodista, escritor, político y diplomático.
Su obra más conocida es Una excursión a los indios ranqueles (1870). Sus causeries se publicaron en el diario Sud América y se recopilaron en Entre-nos (1889 y 1890, cinco volúmenes).
El Mercantil: un diario de la mañana y de la tarde
Según el propio Mansilla, en 1872 se le ocurrió fundar otro diario, uno más entre los que ya había fundado, y lo llamó El Mercantil. Lo hizo diario “de la mañana y de la tarde”, “un desastre matutino y vespertino”, en sus palabras.
Los amigos y conocidos lo felicitaban y los colaboradores estaban “encantados de tener una salida máxima para sus elucubraciones”. Cansado “de dar coces contra el aguijón”, relata que “viré de bordo” y que se deshizo del diario y lo vendió.
Domingo Lamas, el colaborador al que dedica la causerie
Mansilla agrega que no puede olvidarse de El Mercantil, al que llama “instrumento de tortura para mis finanzas”, ni de quienes lo ayudaron a disiparlas. Entre los que compartieron su suerte “por puro amor al arte” nombra a Domingo Lamas, a quien llamaba “Dominguito” y a quien está dedicada la causerie.