Tribunal Supremo

Los trabajadores que reciban su sueldo fuera de tiempo podrán considerarse despedidos, según la Justicia

Un reciente fallo del Tribunal Supremo dictaminó que el permanente atraso a la hora de pagar un sueldo puede ser considerado como causante de despido. Qué determinó esta sentencia.

El Tribunal Supremo ha dictaminado que los retrasos reiterados en el pago de las nóminas pueden llevar a la extinción del contrato de trabajo y, por lo tanto, otorgar al trabajador el derecho a recibir una indemnización.

En una sentencia reciente, la sala de lo Social ha estimado el recurso de un empleado de la empresa Ventas y Servicios Técnicos de Centro, en contra de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de abril de 2021.

Desde el Supremo han determinado que los retrasos en el pago de los salarios son lo suficientemente graves como para justificar la resolución indemnizada del contrato de trabajo.

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El caso que llevó a la decisión del Tribunal Supremo

La sentencia tiene raíz en el caso de un empleado había estado trabajando en la empresa desde el 3 de octubre de 2007, con un salario mensual de 2624,47 euros como personal de oficial de primera.

El mismo percibió su salario con un retraso medio de 10,5 días entre abril de 2019 y marzo de 2020. La empresa justificó el retraso debido a las deudas que tenía con la Tesorería General de la Seguridad Social.

El Tribunal Supremo dictaminó que reiterados atrasos en el pago del sueldo pueden ser considerados causa de despido (Fuente: Shutterstock)

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid desestimó la demanda del trabajador, al considerar que el retraso promedio no era excesivo y que la práctica era previsible y adaptativa debido a las dificultades económicas de la empresa.

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Sin embargo, el Tribunal Supremo considera que el retraso es grave y que el empleador no puede unilateralmente modificar o condicionar el cumplimiento de la obligación de pago puntual del salario. Incumplir esta obligación de manera reiterada puede resultar en una modificación de la misma. 

Además, el trabajador no está obligado a aceptar y adaptarse al retraso solo porque se repita en el tiempo de manera previsible.

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