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Muchas personas con sobrepeso o diabetes saben que la alimentación es clave para mejorar su salud, pero no siempre está claro qué tipo de dieta es más adecuada.

El control del peso y de la glucosa no depende de modas pasajeras, sino de patrones estandarizados que coinciden con las recomendaciones nutricionales más recientes para estos dos desafíos de salud pública.

Especialistas en nutrición coinciden en que no existe una dieta única para todos, pero sí hay principios generales avalados por la ciencia que pueden ayudar a gestionar tanto el peso corporal como el control glucémico, reduciendo el riesgo de complicaciones a largo plazo.

Las dietas ricas en verduras, legumbres y alimentos poco procesados favorecen el control glucémico y la saciedad.
Las dietas ricas en verduras, legumbres y alimentos poco procesados favorecen el control glucémico y la saciedad.Freepik

Cómo debe ser una dieta adecuada para diabetes y sobrepeso

Una de las estrategias más repetidas por expertos en nutrición clínica es la promoción de una alimentación equilibrada que priorice alimentos naturales, energía moderada y una distribución saludable de los nutrientes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la calidad de la dieta es un pilar fundamental en el manejo de enfermedades no transmisibles como la diabetes y la obesidad. Por otro lado, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ofrece una guía de recomendaciones nutricionales.

Los planes nutricionales para personas con diabetes suelen centrarse en el control de los carbohidratos para equilibrar los niveles de glucosa en sangre sin provocar picos bruscos después de las comidas.

Esto implica preferir carbohidratos de absorción lenta como vegetales, legumbres, frutas enteras y cereales integrales frente a azúcares simples o ultraprocesados que elevan rápidamente la glucosa.

Al mismo tiempo, una dieta para sobrepeso o diabetes debe incluir grasas saludables como las del aceite de oliva virgen extra, frutos secos y aguacate, que aportan energía sostenible y beneficios para el perfil lipídico. Esta recomendación está en línea con patrones alimentarios mediterráneos, los cuales priorizan alimentos de origen vegetal y son ampliamente respaldados por expertos en salud metabólica.

En cuanto a las proteínas, es aconsejable elegir fuentes magras como pescado, pollo, legumbres o lácteos bajos en grasa. Estas aportan saciedad sin exceso calórico y pueden contribuir tanto al control del peso como a una mejor regulación de glucosa en sangre.

Por qué la dieta mediterránea funciona para diabetes y control del peso

El patrón alimentario tradicional de países mediterráneos se ha estudiado ampliamente por su eficacia en la salud metabólica y cardiovascular. Las guías europeas y americanas lo consideran adecuado para personas con diabetes tipo 2 porque combina fibra, grasas saludables y bajo consumo de alimentos ultraprocesados.

Según la Asociación Internacional de Diabetes, priorizar alimentos vegetales, reducir carnes rojas y limitar azúcares añadidos favorece tanto el control de la glucosa como la pérdida de peso cuando se acompaña de un déficit calórico moderado y actividad física regular.

Además, estudios epidemiológicos muestran que adherirse a una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y granos integrales se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2 y mejores resultados metabólicos en quienes ya tienen la enfermedad.

Es importante recordar que, aunque este patrón alimentario es una base sólida, cada persona puede necesitar ajustes individualizados según su contexto clínico, medicación y tolerancias personales.

Hábitos alimentarios que ayudan a largo plazo

Más allá de elegir los alimentos correctos, los expertos también enfatizan la importancia de hábitos sostenibles. Comer porciones adecuadas, evitar bebidas azucaradas, cocinar en casa con ingredientes naturales y prestar atención a las señales de hambre y saciedad son aspectos que pueden marcar una diferencia real en kilos y en niveles de glucosa.

Las dietas estrictas o extremadamente bajas en calorías pueden dar resultados a corto plazo, pero los estudios y nutricionistas coinciden en que su adherencia suele ser limitada y pueden generar efectos secundarios no deseados si no están supervisadas por profesionales de la salud.

Para personas con diabetes tipo 2, especialmente, la cuantificación o control de carbohidratos (como contar raciones o gramos por comida) es una herramienta habitual en educación nutricional, ya que ayuda a mantener niveles estables de glucosa después de las comidas.

Además, el equilibrio entre alimentos ricos en fibra y la inclusión de grasas saludables ayuda a mejorar la sensación de saciedad y a reducir los picos de glucosa, lo que es clave tanto en la diabetes como en la pérdida de peso sostenible.

Consejos prácticos para empezar hoy

Para quienes quieren empezar hoy mismo, una regla útil es estructurar las comidas de forma que la mitad del plato sean vegetales no almidonados, un cuarto sean proteínas magras y el otro cuarto carbohidratos complejos como legumbres o cereales integrales. Este enfoque favorece un mejor control glucémico y ayuda a mantener sensación de plenitud con menos calorías.

La actividad física regular complementa la alimentación saludable y mejora el control metabólico a largo plazo.
La actividad física regular complementa la alimentación saludable y mejora el control metabólico a largo plazo.Freepik

También se recomienda evitar los alimentos ultraprocesados con azúcares añadidos y grasas saturadas, que no solo aportan calorías vacías, sino que están asociados a un mayor riesgo de complicaciones metabólicas.

Finalmente, incorporar actividad física regular, como caminar, bicicleta o ejercicios de fuerza, refuerza los beneficios de un patrón alimentario saludable y puede acelerar la pérdida de peso y el control de glucosa.