En esta noticia

Los límites de velocidad en España han formado parte de la rutina de cualquier conductor durante años, pero 2026 abre un capítulo distinto en la manera de regular la circulación. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha intensificado su enfoque en la seguridad vial, incorporando límites más estrictos en tramos concretos y adaptando la velocidad a las condiciones reales de cada carretera.

Durante décadas, la velocidad de 120 km/h en autopistas y autovías fue casi una regla no escrita entre los conductores españoles. Sin embargo, desde comienzos de este año, ese concepto ha comenzado a desvanecerse en puntos clave de las infraestructuras del país, donde ahora se exige respetar 100 km/h o menos, siempre que la señalización lo indique.

Estas modificaciones no solo buscan reducir la siniestralidad sino también cambiar hábitos profundamente arraigados entre los automovilistas.

Desde los centros de control, la DGT supervisa el tráfico y aplica límites de velocidad adaptados a cada vía.
Desde los centros de control, la DGT supervisa el tráfico y aplica límites de velocidad adaptados a cada vía.

Por qué se imponen nuevos límites de velocidad en ciertos tramos

La DGT ha justificado la introducción de límites más bajos en determinadas carreteras como una respuesta directa a los datos de siniestralidad y a los estudios de seguridad vial que señalan una relación clara entre la velocidad elevada y la gravedad de los accidentes.

En muchos tramos con alta densidad de circulación, trazados complejos, puntos de baja visibilidad o pendientes pronunciadas, los riesgos al volante son mayores. Estos nuevos valores aparecen en las señales verticales de forma obligatoria y son plenamente vinculantes para todos los vehículos que circulen por ellos.

Aunque el Código de Circulación aún fija 120 km/h como tope general en autopistas, la realidad del pavimento es otra: lo que antes era una excepción ahora se está extendiendo progresivamente a más lugares donde diversas administraciones consideran que puede marcar una diferencia en términos de vidas salvadas.

Reducir la velocidad, explica la DGT, no solo mejora el tiempo de reacción del conductor sino que también disminuye la energía del impacto en caso de colisión, reduciendo la probabilidad de lesiones graves o fatales.

Las señales de 100 km/h están apareciendo con frecuencia en autopistas y autovías seleccionadas donde los accidentes se registran con mayor frecuencia o donde las condiciones objetivas requieren una conducción más prudente.

Qué tramos del país ya aplican límites más bajos

Aunque no existe una lista oficial única publicada por la DGT con todos los segmentos afectados, varios ejemplos ilustran cómo la medida ya está en marcha en distintos puntos de España. En Galicia, por ejemplo, partes de la AG-55 entre A Coruña y Carballo operan de forma permanente a 100 km/h debido a su orografía y condiciones de visibilidad.

En el País Vasco, tramos de la AP-8 en Gipuzkoa han adoptado el límite reducido en varias secciones, y en Cataluña, sistemas tecnológicos dinámicos en la AP-7 ajustan la velocidad máxima en función del tráfico, el clima o el estado del firme.

En estas carreteras, no es raro que el límite cambie varias veces a lo largo de unos pocos kilómetros, lo que obliga al conductor a mantener la atención en la señalización permanente.

Los límites más bajos están acompañados en algunos casos por un incremento de controles y radares de tramo para asegurar el cumplimiento. Estos sistemas no miden solo la velocidad en un punto, sino a lo largo de todo el tramo, lo que puede dar lugar a sanciones si el conductor no mantiene el ritmo legal durante toda la distancia señalizada.

Qué significa este cambio para los conductores

Para quienes recorren largas distancias por autopistas, el cambio puede parecer sutil, pero es significativo. Mantenerse en 100 km/h en un tramo donde antes se circulaba a 120 km/h puede incrementar ligeramente el tiempo de viaje, pero las autoridades insisten en que este “coste” es pequeño frente a los beneficios de una circulación más segura.

Además, es importante recordar que estos límites no son universales en toda España ni se aplican de manera automática a la red completa de autopistas. Siguen siendo específicos de tramos señalizados y pueden variar en función de las condiciones del entorno.

Así, un mismo viaje puede implicar alternar entre 120 km/h y 100 km/h, lo que exige una mayor atención a las señales y un estilo de conducción más atento y adaptable.

Circular por encima del límite señalado puede conllevar sanciones económicas y pérdida de puntos del carné.
Circular por encima del límite señalado puede conllevar sanciones económicas y pérdida de puntos del carné.

Este enfoque más dinámico hacia los límites de velocidad complementa otras medidas que la DGT ha venido impulsando para 2026, como la obligatoriedad de llevar balizas V16 o corredores de emergencia en atascos, entre otras reformas del Reglamento General de Circulación que buscan transformar la seguridad vial.

Con estas transformaciones, la conducción en España se enfrenta a una fase de adaptación. Más allá de las señales y las sanciones, lo que está en juego es la forma en que los conductores perciben la velocidad y la seguridad, con el objetivo último de reducir accidentes y salvar vidas en las carreteras del país.