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José Saramago no fue solo uno de los grandes escritores portugueses del siglo XX, sino también un lúcido observador de la sociedad y de sus contradicciones. Una de sus reflexiones más citadas apunta directamente a la obsesión por el porvenir: “Es una estupidez perder el presente solo por el miedo de no llegar a ganar el futuro”.

La frase plantea la importancia de disfrutar el aquí y el ahora, en lugar de vivir pensando constantemente en lo que vendrá, como si el presente fuera apenas un paso hacia algo mejor. Para el autor, el futuro no es una certeza, y esperar demasiado puede hacer que se pierda de vista lo que ya se tiene.

La cita pertenece a La caverna, una de las novelas más conocidas de Saramago, publicada en el año 2000. El libro cuenta la historia de Cipriano Algor, un alfarero que ve cómo su trabajo y su forma de vida quedan amenazados por una sociedad cada vez más dominada por el consumo y los grandes centros comerciales.

A partir de ese relato, que toma como punto de partida el famoso mito de la caverna de Platón, Saramago reflexiona sobre el consumismo, la pérdida de identidad y una sociedad que reemplaza lo real por las apariencias. La frase sobre el presente y el futuro se enmarca, así, en una crítica más amplia a la forma de vida contemporánea.

La clave para entender la frase de Saramago.
La clave para entender la frase de Saramago.Freepik

Cómo profundizó Saramago en esta idea

Un año después de publicar la novela, en una entrevista de 2001, Saramago amplió la reflexión con palabras aún más claras: “Estamos perdiendo el presente y no nos damos cuenta de que un futuro mejor es solo una posibilidad. No debemos pensar que cuando lleguemos a ese futuro lo tendremos”.

En esa misma conversación, el escritor cuestionó la obsesión de la sociedad por la juventud. “¿Por qué nadie habla de los valores de la edad madura y nadie habla de la vejez?”, planteó.

El autor también criticó que “ser joven se ha convertido casi en una superstición”, hasta el punto de ver a adultos “haciendo cosas totalmente ridículas para verse jóvenes”. Para Saramago, esa fijación con un futuro idealizado o con detener el tiempo era otra forma de perderse el presente.

Quién fue José Saramago

José Saramago fue uno de los escritores en portugués más reconocidos de la literatura contemporánea y el primer autor en esa lengua en recibir el Premio Nobel de Literatura, que le fue concedido en 1998. Antes de dedicarse por completo a la escritura, había trabajado como mecánico, traductor y periodista, un recorrido vital poco habitual para un futuro Nobel.

Entre sus obras más célebres figuran Ensayo sobre la ceguera, El evangelio según Jesucristo, Todos los nombres, Memorial del convento o Las intermitencias de la muerte, además de la propia La caverna. Su estilo inconfundible, con su peculiar puntuación y sus largas frases, lo convirtió en una de las voces más originales de su tiempo.

Por qué su reflexión sigue vigente

Más de dos décadas después de La caverna, la reflexión de Saramago conecta de lleno con la actualidad. En una época marcada por la anticipación constante, la necesidad de planificarlo todo y la sensación de que siempre estamos esperando que llegue algo mejor, su frase invita a frenar y a tomar conciencia de lo que se tiene delante.

Su mensaje, eso sí, no es una invitación a la irresponsabilidad. Trabajar por un futuro más próspero no está reñido con aprovechar el presente; la clave, según se desprende de su reflexión, está en el equilibrio, en no dejar que la fijación por el mañana arrebate los momentos que solo se viven una vez.