

Hace unos 150 millones de años, el territorio que hoy ocupa España estaba habitado por un dinosaurio que, hasta ahora, los científicos solo habían identificado en Norteamérica. Se trata del diplodocus, uno de los grandes herbívoros del Jurásico, conocido por su cuello alargado, sus enormes dimensiones y su característica cola.
El descubrimiento se produjo en el yacimiento de La Tejería, situado en El Castellar, en la provincia de Teruel. Allí, un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis identificó 14 vértebras de la cola y varios huesos adicionales que permitieron atribuir los restos a este género de dinosaurio.
La investigación, publicada el 14 de septiembre de 2026 en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, constituye la primera evidencia reconocida de un diplodocus fuera de Norteamérica. El hallazgo también aporta información sobre las conexiones que existieron entre Europa y América durante el Jurásico Superior.

Descubren en Teruel los restos de un dinosaurio que vivió hace 150 millones de años
Los fósiles fueron recuperados en La Tejería, un yacimiento ubicado en el municipio turolense de El Castellar. Los investigadores identificaron 14 vértebras correspondientes a las regiones media y posterior de la cola, además de varios huesos denominados chevrones, que se articulan con la parte inferior de las vértebras.
El análisis permitió reconocer características anatómicas propias del género Diplodocus, entre ellas grandes cavidades neumáticas en las vértebras, centros vertebrales alargados y chevrones bifurcados. Estas particularidades, junto con las comparaciones con otros fósiles y los análisis evolutivos, llevaron al equipo a clasificar el ejemplar como Diplodocus sp.
El estudio fue realizado por Sergio Sánchez Fenollosa, Josué García Cobeña y Alberto Cobos, investigadores de la Fundación Dinópolis. Según sus conclusiones, el ejemplar se encuentra entre los restos de diplodócidos más completos descubiertos en Europa, aunque los huesos recuperados no permiten determinar una especie concreta.
Cómo era el diplodocus, el dinosaurio gigante que también habitó España
El diplodocus fue uno de los dinosaurios herbívoros más representativos del Jurásico Superior. Pertenecía al grupo de los saurópodos, animales caracterizados por sus cuerpos voluminosos, cuatro patas robustas, cuellos muy largos y cabezas relativamente pequeñas.
Estos dinosaurios podían alcanzar unos 25 metros de longitud, una dimensión que los convirtió en algunos de los animales terrestres más grandes de su época. Su cola extremadamente larga, que se estrechaba hacia el extremo, constituía una de sus características más reconocibles.
Hasta este descubrimiento, los fósiles atribuidos al género Diplodocus procedían de la Formación Morrison, una extensa unidad geológica del oeste de Estados Unidos. La identificación de restos en Teruel amplía su distribución conocida y demuestra, según los autores del estudio, que estos animales también habitaron el territorio europeo.
Por qué el descubrimiento en Teruel cambia lo que se sabía sobre los dinosaurios

Los restos aportan pruebas de que Europa y Norteamérica compartieron determinados grupos de dinosaurios hace aproximadamente 150 millones de años, cuando el océano Atlántico todavía se encontraba en una etapa temprana de formación.
Según los investigadores, durante el Jurásico Superior pudieron producirse episodios de dispersión e intercambio de fauna entre ambas regiones. Estas conexiones habrían permitido que determinados animales se desplazaran entre territorios que actualmente están separados por miles de kilómetros de océano.
El estudio refuerza esta hipótesis, aunque algunos especialistas consideran que la identificación precisa del género necesita más evidencias. José Ignacio Canudo, profesor de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, valoró la investigación como una contribución importante, pero señaló que los restos de la cola podrían ser insuficientes para atribuirlos con absoluta certeza a Diplodocus.
Por su parte, los autores sostienen que las características anatómicas y los análisis filogenéticos respaldan esa identificación. Los fósiles originales se exhiben en el Museo Aragonés de Paleontología, en Dinópolis, donde permiten conocer uno de los descubrimientos más relevantes sobre la presencia de grandes saurópodos en la península ibérica.













