En un fenómeno que parece sacado de una película de ciencia ficción, el derretimiento de un glaciar en Noruega reveló un tesoro arqueológico extraordinario de aproximadamente 1700 años de antigüedad.
Este hallazgo, datado en torno al año 300 d.C., ha sorprendido a expertos por su estado de conservación impecable y por lo “imposible” que resulta su presencia en un entorno tan hostil como las altas montañas noruegas.
Qué objeto hallaron en el glaciar noruego
Se trata de una sandalia de cuero que fue hallada en el Horse Ice Patch, situado en las imponentes montañas de Jotunheim, a casi 2000 metros de altitud, cerca del célebre paso de Lendbreen.
Esta región funcionaba en la antigüedad como un corredor estratégico entre el interior y la costa de Noruega, una ruta fundamental para el traslado de personas, mercancías y culturas durante la Edad del Hierro, con notables influencias romanas.
Origen del artefacto
La sandalia, confeccionada en cuero (rawhide), representa una variante del modelo romano conocido como carbatina, un tipo de calzado que se extendió por diversas regiones de Europa en aquel tiempo.
Un excursionista anónimo avistó este objeto en agosto de 2019, sobresaliendo del hielo, e informó al equipo del programa Secrets of the Ice. Los investigadores trabajaron con dedicación durante una jornada única para recuperarlo antes de que una tormenta lo cubriera nuevamente.
Su diseño manifiesta tendencias continentales, con elementos que evocan el estilo romano, lo que ha llevado a los arqueólogos a bromear sobre un posible “turista romano” desprevenido que no estaba preparado para las severas condiciones climáticas de estas latitudes.
Como señaló el arqueólogo Espen Finstad, es notable hallar a tan elevada altitud un zapato con influencias tan distantes, a miles de kilómetros del Imperio Romano.
Horse Ice Patch: el archivo de hielo que conserva milenios y revela antiguos contactos culturales
Expertos como Vegard Vike, conservador del Museo de Historia Cultural de Oslo, llevaron a cabo reconstrucciones experimentales para comprender su estructura y ajuste. Las pruebas de radiocarbono confirmaron su datación precisa alrededor del año 300 d.C., en plena etapa de contactos culturales entre Escandinavia y el mundo romano.
El secreto de su preservación radica en el hielo mismo, que funcionó como una cápsula del tiempo natural. El cuero, que normalmente se degrada con rapidez, permaneció congelado durante siglos hasta que el calentamiento global y el retroceso glaciar lo expusieron.
Este descubrimiento no es aislado: en la misma área se han hallado otros artefactos como esquís de madera de 1300 años, textiles y utensilios, que refuerzan la noción de una intensa movilidad humana en pasos de alta montaña. Sin embargo, esta sandalia se destaca por su antigüedad y por evidenciar cómo las influencias romanas alcanzaron regiones remotas de Europa del Norte.