

Un cuadro robado a un coleccionista de arte judío durante la Segunda Guerra Mundial ha permanecido colgado durante décadas en la casa de los descendientes de uno de los colaboradores nazis más notorios de los Países Bajos.
El hallazgo, confirmado por el detective de arte Arthur Brand, cierra un misterio que arrastra más de ochenta años y reabre el debate sobre la restitución de obras saqueadas por el régimen nazi.
Se trata del “Retrato de una joven”, del artista neerlandés Toon Kelder (Róterdam, 1894-1973). La obra había pertenecido al marchante de arte judío Jacques Goudstikker, que murió en 1940 huyendo de la invasión nazi de los Países Bajos, dejando atrás una colección de más de 1.000 pinturas.
Cómo llegó el cuadro a manos de la familia de un general de las SS
El caso llegó a Brand gracias a un descendiente de Hendrik Seyffardt, un general holandés que comandó la Legión de Voluntarios de los Países Bajos, una unidad de las Waffen-SS que combatió en el frente oriental antes de ser asesinado por combatientes de la resistencia en 1943.
El descendiente, que se descubrió pariente del colaborador nazi, interrogó a su abuela sobre la historia del cuadro. Según relató, ella le confesó que lo habían comprado durante la guerra y que se trataba de “arte judío saqueado, robado a Goudstikker. Es invendible. No se lo digas a nadie”.
Avergonzado por lo que había descubierto, el hombre se puso en contacto con Brand a través de un intermediario, convencido de que la única forma de que el cuadro fuera devuelto era haciendo pública la historia. “Me siento avergonzado. El cuadro debería ser devuelto a los herederos de Goudstikker”, declaró al diario holandés De Telegraaf.

Cómo Brand verificó que el cuadro era el original robado por los nazis
El detective inició su investigación a partir de dos pistas físicas: una etiqueta en el reverso del lienzo que rezaba “Collectie Goudstikker” y el número 92 grabado en el marco.
Brand revisó los archivos de una subasta celebrada el 9 de octubre de 1940 en la casa de remates Frederik Muller de Ámsterdam, donde se vendió parte de la colección saqueada de Goudstikker. En esos archivos encontró una obra registrada con el número 92 y titulada “Retrato de una joven”, de Toon Kelder.
La tesis de Brand es que el cuadro fue saqueado por Hermann Göring, una de las figuras más poderosas del partido nazi, cuando Goudstikker huyó a Gran Bretaña, y posteriormente vendido a Seyffardt en esa subasta.
Qué dice la ley sobre la devolución del cuadro
El caso plantea una paradoja jurídica relevante. La policía neerlandesa no podía confiscar el cuadro porque el plazo de prescripción por robo ya había expirado.
El Comité de Restitución de los Países Bajos, que asesora al Gobierno sobre arte robado por los nazis, tampoco tiene competencia para actuar en este caso: solo interviene en reclamaciones contra el Estado neerlandés, no contra particulares.
A pesar de ello, la familia ha entregado la obra a Brand. La abuela declaró a De Telegraaf: “Ahora que me lo plantean así, entiendo que los herederos de Goudstikker quieran recuperar el cuadro. No lo sabía”.
El “caso más extraño” de la carrera de Arthur Brand
Para Brand, el descubrimiento es singular incluso en el contexto de una carrera dedicada a recuperar arte saqueado por los nazis. “Ya he recuperado obras del Louvre, de la Colección Real Neerlandesa y de numerosos museos. Pero descubrir un cuadro de la famosa colección Goudstikker en posesión de los herederos de un notorio general holandés de las Waffen-SS supera todo lo demás”, afirmó a la BBC.
El detective también señaló que la familia tuvo décadas para hacer lo correcto. “Durante décadas, la familia —que no tiene ninguna culpa personal por los crímenes de Seyffardt— tuvo la oportunidad de devolver este cuadro. Decidieron no hacerlo”.
El hallazgo guarda paralelismos con otro caso anterior: una obra de Giuseppe Ghislandi sustraída de la misma colección Goudstikker apareció en la página web de una inmobiliaria argentina que vendía una casa cerca de Buenos Aires, propiedad de un alto cargo nazi que se trasladó a Sudamérica tras la guerra.














