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China ha realizado una prueba de lanzamiento de un misil balístico desde un submarino nuclear en el océano Pacífico, generando preocupación en varios países. El evento, ocurrido el 6 de julio de 2026, involucra al avanzado JL-3, un misil con alcance superior a los 8000 kilómetros que refuerza la capacidad estratégica de Pekín.

Este ensayo, descrito por China como rutinario, ocurre en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en el Indo-Pacífico y pone en alerta a potencias como Estados Unidos, Australia y Japón. La demostración naval resalta el rápido avance militar chino y plantea interrogantes sobre el equilibrio de poder regional y global.

Comenzaron las pruebas del nuevo misil balístico de China: tiene un alcance de más de 8000 kilómetros y amenaza a las potencias mundiales
Comenzaron las pruebas del nuevo misil balístico de China: tiene un alcance de más de 8000 kilómetros y amenaza a las potencias mundialesXinhua

¿Cómo es el nuevo y poderoso misil de China?

El 6 de julio de 2026, a las 12:01 hora local, un submarino nuclear chino lanzó con éxito un misil balístico de largo alcance hacia aguas internacionales del Pacífico sur. El proyectil portaba una ojiva de entrenamiento simulada y alcanzó con precisión la zona designada, según informó la agencia oficial Xinhua, en un comunicado reproducido por el Ministerio de Defensa.

Expertos identifican el arma como el JL-3 (Julang-3), un misil balístico intercontinental lanzado desde submarino (SLBM) de tercera generación con un alcance estimado entre 8000 y 14.000 kilómetros, suficiente para alcanzar el territorio continental de Estados Unidos desde aguas cercanas a China.

Este misil representa un salto respecto al JL-2 y mejora la disuasión nuclear marítima de China, permitiendo patrullas más seguras cerca de sus costas. La prueba coincide con ejercicios navales conjuntos con Rusia y se enmarca en la modernización de la flota de submarinos tipo 094.

Reacciones internacionales y preocupación regional

El lanzamiento generó inmediatas críticas de países del Pacífico. Australia lo calificó de “desestabilizador”, Japón expresó “serias preocupaciones” por el incremento de actividades militares chinas y Nueva Zelanda cuestionó su realización en la Zona Libre de Armas Nucleares del Pacífico Sur (Tratado de Rarotonga).

Taiwán advirtió que agrava las tensiones regionales. Estados Unidos monitoreó el evento y lo consideró de “gran preocupación”. La prueba ocurre poco después de un acuerdo de defensa entre Australia y Fiji, interpretado como un esfuerzo por contrarrestar la influencia china en la región. Rusia, en cambio, defendió el derecho soberano de Pekín a realizar estos ensayos.

Comenzaron las pruebas del nuevo misil balístico de China: tiene un alcance de más de 8000 kilómetros y amenaza a las potencias mundiales
Comenzaron las pruebas del nuevo misil balístico de China: tiene un alcance de más de 8000 kilómetros y amenaza a las potencias mundialesXinhua

Las reacciones oficiales del gobierno chino

Según el comunicado oficial de la Marina del Ejército Popular de Liberación (PLA Navy) y la agencia estatal Xinhua, se trató de “un ejercicio rutinario anual” dentro del plan de entrenamiento militar. China enfatizó que notificó con antelación a los países involucrados, que el lanzamiento cumplió con el derecho internacional y que no estaba dirigido contra ningún país ni objetivo específico.

La vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, pidió a la comunidad internacional no “sobreinterpretar” la maniobra, destacando su carácter profesional y seguro. Estos mensajes se repitieron en medios estatales como Global Times y CCTV.

Implicaciones geopolíticas y modernización del arsenal nuclear chino

Esta prueba subraya la ambiciosa modernización nuclear de China. Según informes del Pentágono, Pekín contaba con alrededor de 600 ojivas nucleares en 2024 y podría superar las 1000 hacia 2030. El JL-3 fortalece la “tríada nuclear” (tierra, aire y mar), mejorando la capacidad de segundo golpe.

Analistas ven en estos ensayos una demostración de estatus como potencia militar global y una señal disuasoria en medio de rivalidades con EE. UU. y aliados. Aunque China mantiene su política de “no primer uso”, el desarrollo de SLBM de largo alcance como el JL-3 cambia el cálculo estratégico en el Pacífico y obliga a una revisión de defensas regionales.