En las últimas semanas, varios clientes de Mercadona han empezado a notar cambios en una de las secciones más tradicionales de la tienda. La pescadería está evolucionando hacia un nuevo modelo que pone el foco en la rapidez y la comodidad.
Algunos usuarios han percibido mostradores más pequeños o incluso zonas casi vacías. En su lugar, se ofrece pescado previamente preparado, dispuesto en bandejas refrigeradas y listo para llevar.
Este proceso no es puntual, sino que forma parte de una estrategia más amplia. La compañía ya ha comenzado a implantar este formato en diferentes establecimientos y prevé extenderlo progresivamente a toda su red en los próximos años.
El cambio en la pescadería de Mercadona un modelo más ágil y adaptado al consumo actual
Mercadona ha estado realizando un exhaustivo análisis de su sección de pescadería. Según la propia compañía, su objetivo era determinar si los clientes se encontraban satisfechos con el producto.
La conclusión fue contundente: “La experiencia en casa no siempre se ajustaba a lo esperado”. Este hallazgo inició una transformación profunda en sus operaciones.
El nuevo sistema propone un modelo más práctico. Se da prioridad al pescado limpio, cortado y envasado, listo para cocinar sin necesidad de preparación previa. Este enfoque responde a nuevas tendencias de consumo. Cada vez más individuos buscan soluciones rápidas y sencillas para su rutina diaria.
Nuevo sistema de venta de pescado en Mercadona
El cambio más notable reside en el formato del producto. Actualmente, es común encontrar pescado en bandejas, preparado para su consumo.
Este modelo disminuye la necesidad de esperar turno en el mostrador. El cliente tiene la capacidad de tomar el producto directamente y continuar su compra. Según indica la compañía, el objetivo es “fomentar el consumo del pescado a través de un servicio más ágil y cercano”.
Asimismo, se persigue “reducir al mínimo el tiempo que transcurre desde que el pescado es extraído del agua hasta que se consume”. Esto refuerza la noción de frescura.
Dos años de pruebas y análisis en tiendas
Precediendo la implementación de esta modificación, Mercadona llevó a cabo un análisis durante un período de dos años. Este proceso incluyó pruebas en tiendas y el estudio del comportamiento del cliente.
La empresa se basó en “aportaciones reales” de los consumidores. En otras palabras, recopiló opiniones directamente en el punto de venta. A partir de estos datos, identificaron que el inconveniente no residía únicamente en el producto. También se vio afectado todo el proceso de compra y preparación.
Este diagnóstico resultó en una redefinición completa de la sección. El énfasis ahora recae en la experiencia integral del cliente. La implementación del nuevo sistema se realiza de manera progresiva. No todas las tiendas presentan aún las mismas modificaciones.
El impacto real del cambio se evidenciará en las semanas venideras. La respuesta de los clientes será determinante para su consolidación. Habrá quienes opten por el sistema tradicional, mientras que otros apreciarán la celeridad y comodidad que ofrece el nuevo formato.
Se transforma toda la cadena de suministro
El cambio no solo repercute en las tiendas, sino que conlleva una transformación en toda la cadena de suministro. La empresa ha destinado aproximadamente 130 millones de euros en préstamos a proveedores con el fin de ajustar la producción al nuevo formato.
Profand y Piscifactorías Andaluzas están implicadas en este proceso. Ambas entidades colaboran en la optimización del surtido. Juan Roig, el presidente de la compañía, expuso el cambio: “Vamos a replicar lo que está instaurado en la carne”.
De igual manera, enfatizó: “Por temas de calidad y de seguridad alimentaria, deseamos que un proveedor lo realice por nosotros”.
Lo más probable es que ambos modelos coexistirán durante un tiempo. Mercadona se esfuerza por hallar un equilibrio entre el servicio y la eficiencia.