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MIÉRCOLES 24/04/2019

La cocina del Plan Austral y la salida de la convertibilidad, según Machinea

José Luis Machinea, ex funcionario de Alfonsín y de De la Rúa, contó detalles del plan de los ’80. También dijo que “antes del ’99 nadie quería salir de la convertibilidad". Por Analía Llorente, de la redacción de Cronista.com

En un repaso de lo que fue el Plan Austral en los ’80 y el plan económico del ex presidente Fernando de la Rúa en el 2000, José Luis Machinea comenzó su discurso como excusándose de sus decisiones como funcionario aclarando que “la política económica local siempre se da en un contexto internacional”. Habló también de la salida de la convertibilidad y de la famosa ‘tablita’ que lleva su apellido.

El que fuera parte del equipo económico de Raúl Alfonsín y luego presidente del Banco Central (1986-1988) describió el Plan Austral como “un tratamiento shock para parar una inflación heredada del 400% en 1983”, luego de sucesivos gobiernos militares.

“En 15 o 20 días pusimos en marcha la idea y (el ex presidente Raúl) Alfonsín decidió su implementación en una hora” sabiendo que acarrearía “un gran riesgo político”, relató Machinea en el seminario “La evolución de la economía argentina en los últimos 25 años”, dictado en la UCA.

“Se trató de estabilizar el tipo de cambio como ancla”, explicó “aunque cometimos muchos errores: uno de ellos fue hacer el Plan Austral sin el Banco Central”, reconoció el economista.

Tal vez una de las medidas económicas más polémicas del momento fue la decisión de no vender dólares durante el Plan Primavera en 1989. Machinea justificó la medida argumentando que el contexto así lo requería ya que en ese momento había “una tasa de inflación muy alta; caída del 10% del PIB; restablecimiento de la democracia; los 14 paros de la CGT (entre 1986 y 1988); el 25% del aumento del empleo público; y con la incertidumbre por la campaña política de Carlos Menem, cerrar la ventana de dólares fue la mejor opción” porque la población se volcaba a la divisa norteamericana antes de los comicios, argumentó.

Al ser consultado por las reformas estructurales propuestas en el gobierno de Alfonsín que finalmente no fueron llevadas a cabo, Machinea se defendió al afirmar que la oposición los “acusó de traidores a la patria” por proponer la privatización de algunas empresas, como Somisa, “cuando 12 meses después el peronismo privatizó todo y de mala manera”.

La salida de la convertibilidad

Al referirse a su participación más reciente en el gobierno de Fernando de la Rúa, Machinea habló de la polémica salida de la convertibilidad.

El ex ministro de Economía (1999-200) dijo que “antes del ’99 nadie quería salir de la convertibilidad, el 70% de la población la apoyaba”. Sin embargo, destacó que “era claro que había que salir de la convertibilidad, romper los contratos (que estaban dolarizados) y era obvio que venía el caos total, al menos por un tiempo”.

“La convertibilidad fue un atajo pero la realidad demostró que si no hay consenso no se llega a ningún lado”, reflexionó Machinea.

Consultado sobre la medida adoptada que lo llevó a la fama por ‘la tablita de Machinea’ que afectó a los trabajadores con sueldos mayores a $ 24.000 anuales, el economista enumeró tres motivos para anunciar esa medida: “problemas de competitividad, recesión, y financiamiento externo”. “La solución era aumentar el déficit fiscal porque estábamos en recesión, pero ¿quién nos iba a financiar?”, se preguntó. Y agregó: “El tema era hacer un ajuste que no afectara la rentabilidad de las empresas, por eso se implementó la ‘tablita’; a medida que ganabas más, se disminuía lo que se deduce”, explicó, y lo recaudado fue destinado a los docentes.
“El error político fue pensar que la clase media-alta iba a querer financiar el aumento a los docentes”, remató.

Al ser consultado por las consecuencias político-económicas de la renuncia del ex vicepresidente de la Alianza, Carlos ‘Chacho’ Alvarez en 2000, Machinea respondió que “no ayudó en términos económicos. El riesgo país aumentó en 15 días 300 puntos básicos” y provocó “la salida del financiamiento internacional”.

Por último hizo una crítica generalizada a los presidentes que no quieren dejar el poder. “Los presidentes quieren ser reelegidos eternamente y usan las cuentas públicas para costear eso”. Por ello insistió en la creación de instituciones que ayuden a contener el déficit fiscal. 

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