El Banco Central lleva 53 ruedas consecutivas comprando dólares en el mercado cambiario —la mejor racha en 19 años, desde 2007— y el Gobierno lo celebra como una de las marcas distintivas del programa económico.

Sin embargo, para el economista Carlos Melconian, detrás de esa racha compradora se esconde una paradoja que el oficialismo prefiere no subrayar: acumular dólares no es lo mismo que acumular reservas.

En declaraciones a Radio Splendid AM 990, el expresidente del BCRA apuntó al destino de esos dólares, no a su origen. “Los dólares que se compran son para pagar”, señaló. En consecuencia, aclaró, “hay menos reservas”, dejando en claro que la compra de divisas en el mercado cambiario no fortalece la posición externa del país cuando su contraparte es el pago de vencimientos de deuda.

En esa línea, cuestionó de fondo la lectura oficial: “La versión ‘comprar dólares y subir reservas baja el riesgo’ es inexacta”. Eso sí, aclaró que no se opone a la política del BCRA. “¿Me opongo a que compre dólares? No, ni mamado”, graficó.

Melconian también explicó el mecanismo monetario detrás del problema. Según describió, la dinámica de compras y ventas entre el BCRA y el Tesoro genera una contracción neta de pesos que agrava la falta de circulación.

“Expandió al comprar; contrajo cuando el Tesoro le compró los dólares para pagar; y contrajo adicionalmente a eso por cuestiones de ‘no los puedo obligar a quedarse con los pesos’”. El resultado, señaló, es que el intento de estabilización no logra traducirse en una remonetización genuina de la economía.

Lejos de ver en la próxima cosecha gruesa una solución de fondo, Melconian advirtió contra el autoengaño estacional. “Encima les viene un trimestre dulce por la cosecha gruesa, por la entrada de mayor cantidad de dólares. Y no se pueden endulzar por comprar dólares”, remarcó con énfasis.

Para el economista, ese flujo temporal de divisas no resuelve los problemas estructurales que tiene el programa: cómo encarar el segundo semestre, cómo sostener la desinflación y, sobre todo, cómo lidiar con “algo que no se domina, que es la idea de que la gente no quiere los pesos”.

Ese último punto lo conecta con uno de los fenómenos que más le preocupan: el regreso de la dolarización de carteras. “Ha vuelto la dolarización de las personas”, señaló, y fue categórico al describir sus consecuencias sobre el stock de reservas.

“Si en el mes de enero del 2026 la dolarización de portafolios ocurrida, y que está ocurriendo, no genera una crisis es porque estamos tirando a la alcantarilla los dólares del superávit comercial”, advirtió. “O sea, se te va por la alcantarilla”, remató, con una imagen que sintetiza la tensión entre los ingresos de divisas por exportaciones y su absorción por la fuga hacia el dólar.

Sobre el frente fiscal, Melconian reconoció el superávit como un logro, pero rechazó que alcance como horizonte de gestión. “El superávit fiscal es bienvenido, pero con el superávit no se come, no se cura y no se educa”, sentenció.

Por último, y al ser consultado sobre el proceso de desinflación, el economista fue categórico al desligarlo de factores externos. “Si algún drama hay en términos de la tasa de desinflación, no tiene que ver con Irán”, afirmó, y apuntó a causas domésticas vinculadas al propio diseño del programa económico.