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Estados Unidos vota el martes 3 de noviembre en elecciones de medio término, que se celebran siempre a mitad de camino entre dos presidenciales. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 bancas del Senado y 36 gobernaciones.
Hoy los republicanos controlan ambas cámaras, pero con poca ventaja. En Diputados suman 218 bancas contra 214 demócratas, con un independiente que suele votar con los republicanos y dos escaños vacantes. En el Senado tienen 53 contra 45, además de dos independientes que suelen votar con los demócratas, y el vicepresidente JD Vance desempata si la votación queda 50 a 50. Así, a los demócratas les alcanzaría con ganar cuatro escaños en cada cámara para quedarse con la mayoría, y la aprobación de Trump está en mínimos históricos.
Esa elección podría tener efectos en Argentina, por que el alineamiento de Javier Milei con Donald Trump todavía es clave para el Gobierno. Una eventual derrota del oficialismo estadounidense también incidiría en nuestro país.
Aunque el presidente de Estados Unidos puede tomar decisiones mediante órdenes ejecutivas, muchas medidas necesitan la aprobación del Congreso. Por eso a Trump le resulta mucho más fácil gobernar con mayoría propia en ambas cámaras, y más difícil avanzar en política interior y exterior si los demócratas controlan una o las dos.
Cómo pueden impactar las elecciones de Estados Unidos en Argentina
Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), sostuvo en diálogo con El Cronista que el resultado tiene varias implicancias, pero que la más importante “de cara al 2027” es si Estados Unidos podrá volver a “presentarse como prestamista de última instancia para Argentina”, como hizo el Tesoro con Scott Bessent en 2025, si es que ocurre un resultado negativo para los republicanos.
Según Actis, las encuestas y los analistas coinciden en que “la Cámara de Representantes va a quedar en manos demócratas”, por lo que “la gran pregunta es qué pasa en el Senado”. Si Trump pierde ambas cámaras, explicó, “el gobierno de Trump entra en una debilidad muy marcada” y enfrentaría a demócratas “intentando revertir gran parte de las medidas unilaterales que tomó”.
Tal como describió, se trata de decisiones adoptadas en 2025 y 2026, muchas de ellas catalogadas como contrarias al estado de derecho, en un país “donde los check and balance muchas veces no se respetaron”. Y sumó que, en escenario, vendría con “mucho ruido por parte de los demócratas”.
El especialista puso el foco en el comité bancario del Senado, que a su criterio tiene “jurisdicción directa sobre las operaciones” del Fondo de Estabilización Cambiaria, el instrumento con el que Bessent intervino en el mercado argentino en 2025. Por lo tanto, con una cámara en manos demócratas podría haber más control y más exigencias de costo.
En esa línea, el especialista en temas de integración y comercio, geopolítica y mercados sostuvo que los demócratas podrían “encarecer y hacer menos predecible” la posibilidad de que Estados Unidos aparezca en 2027 como prestamista de última instancia, si la Argentina atraviesa una debilidad financiera y lo necesita.
Asimismo, Actis recordó que ya en 2025, con la oposición en minoría, “hubo muchas críticas por parte de los demócratas”. De hecho, senadores demócratas le reclamaron a Bessent detalles sobre el swap de u$s 20.000 millones con la Argentina.
El analista internacional y especialista en riesgo político planteó que la incógnita es si, en un escenario políticamente adverso y con “mucha presión doméstica”, ese esquema podrá aplicarse “de la misma manera que lo hizo en el 2025”.
Para Actis, el problema es operativo. “Un swap funciona por velocidad y credibilidad”, dijo. Si el Congreso impone obligaciones de notificación, audiencias o interpelaciones, esa rapidez puede perderse, y habrá que ver cómo lo interpretan los mercados.
En tanto, Bessent que podrían “hacerlo de nuevo” cuando le preguntaron en una entrevista sobre la posibilidad de una eventual ayuda económica a Argentina. Sin embargo, si el Gobierno estadounidense pierde dicha “jurisdicción directa sobre las operaciones” del Fondo de Estabilización Cambiaria, otra operación así sería complicada.
El especialista recordó, además, que en 2025 los mercados tuvieron como referencia “la capacidad y la voluntad de” Bessent.
Cómo fue el respaldo de Trump a Milei en 2025
Tras la derrota oficialista en la provincia de Buenos Aires en septiembre, el Tesoro estadounidense confirmó que negociaba un swap de u$s 20.000 millones con el Banco Central. El 9 de octubre, Bessent anunció que el acuerdo estaba cerrado y que el Tesoro había comprado pesos de forma directa.
Así, el 14 de octubre, en la Casa Blanca, Trump condicionó la ayuda. “Si él pierde, no vamos a ser generosos con Argentina”, dijo, y agregó que si Milei pierde en 2027, iban a “dejar de apoyar a Argentina”. Tras las declaraciones, los bonos y acciones cayeron hasta 11% ese día, cuando el riesgo país venía de cerrar la semana previa en 932 puntos básicos.
Doce días después, el 26 de octubre, La Libertad Avanza superó el 40% de los votos. Bessent escribió que Milei tenía “un mandato renovado para el cambio”, y J.P. Morgan proyectó una caída significativa del riesgo país.
En enero de 2026, el BCRA y el Tesoro estadounidense confirmaron que la Argentina devolvió los cerca de u$s 2.500 millones que había usado del swap, aunque el acuerdo siguió vigente. Bessent afirmó que el Fondo de Estabilización Cambiaria “nunca ha perdido dinero”.
Del ruido político a las tasas, el dólar y el riesgo país
Rodrigo Fregenal, CEO de Ref Capital, había dicho a El Cronista que “el factor más importante no será necesariamente el resultado electoral, sino el impacto sobre las expectativas de tasas de interés, el dólar y los flujos de capitales hacia los mercados emergentes”.
Si suben los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y se fortalece el dólar, los activos emergentes pierden atractivo, el riesgo país puede subir y los bonos argentinos caer.
En cambio, si las tasas se estabilizan y mejora el apetito por riesgo, el efecto es el inverso. Según Fregenal, “el país continúa presentando una elevada sensibilidad a los movimientos internacionales debido a su riesgo país y sus necesidades de financiamiento”.
El economista recordó además que “la victoria de Lula es una muestra de cómo un resultado electoral que se aparta de las expectativas puede provocar una corrección importante en los activos financieros, incluso con efectos de contagio sobre otros países de la región”.
Ahora, las variables a seguir son el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, el dólar global, el índice VIX y los flujos hacia emergentes.
En Argentina, queda en juego el futuro del riesgo país, los bonos soberanos y la capacidad del Gobierno para recuperar el acceso al financiamiento internacional.